lunes, 4 de enero de 2021

Renovar los desafíos

Como cada año en la pausa entre el final del año y el año nuevo, en medio de las celebraciones familiares tenemos algún momento de reflexión, generalmente inspirado, motivado y conducido por nuestros hijos, cada año de una manera original, creativa y novedosa, que nos permite evaluar, agradecer, proyectar; tal vez podríamos ponerlo en la perspectiva de agradecer (como resultado de la evaluación), pedir (no podemos lograr lo que queremos solos) y ofrecer (lo que hacemos no es sólo para nosotros sino para compartirlo).

Este año nuestra celebración familiar estuvo marcada por dos dinámicas principales:

- la escalera de la cuenta regresiva, a través de la cual cada hora desde las 19 horas del 31 hasta las 0 hora del 1° fuimos compartiendo algo especial del año que terminaba, a través de preguntas inspiradoras cuyas respuestas fuimos compartiendo;


- la cápsula del tiempo, en la que por medio de algunas preguntas motivadoras, fuimos evaluando y proyectado el 2021, para finalmente escribir nuestros propósitos en un una hoja, encapsularlos artesanalmente y guardarlos para abrirlos al final del año, y poder hacer el proceso de evaluar nuevamente.

Todo esto se fue dando de manera muy amena entre la misa de acción de gracias por el año que terminaba, la previa de la cena, la cena de fin de año, algunos juegos en familia y el brindis tradicional, que marcaron la celebración del Año Nuevo.

Retomando esta práctica de escribir mis reflexiones en esta pausa del cambio de año, me pareció importante destacar estas dinámicas, que le dieron un marco especial a este proceso de reflexión.

Este año estuvo claramente marcado por la pandemia, algo que ni siquiera hubieramos podido imaginar que pudiera suceder ni remotamente, y que cambió todos nuestros planes y sobre todo nos cambió el foco al que orientarnos, en todos los ámbitos  de nuestra  vida.

Nos llevó a asumir nuevos desafíos, a quedarnos más en casa compartiendo mucho tiempo matrimonial y familiar, a fortalecer nuestros vínculos pese al aislamiento, a identificar nuevas oportunidades, a vivir en armonía, a adaptarnos al cambio, a ser protagonistas del cambio, a plantearnos qué es lo normal, a cuidarnos entre todos, a vincularnos virtualmente, a sobreponernos a las dificultades, a tener una visión más integradora, a administrar la información con responsabilidad y compromiso con la verdad, a tener mayor apertura, a cultivar la humildad y la solidaridad, a convivir con los límites y superarlos, a mirar la vida con una mirada de esperanza, a vivir y transmitir la esperanza, a trascender más allá de lo cotidiano, y tal vez podríamos seguir completando una larga lista de los desafíos de este año.

Desafíos que a la vez fueron oportunidades de aprender cosas nuevas, de re-aprender otras, oportunidades de crecer en medio de las dificultades que se nos fueron presentando; lo importante es que cada uno de esos aprendizajes los podamos incorporar, y no los olvidemos, como las grandes lecciones de este 2020.

Realmente fue un año muy dificil, pero al evaluar tengo motivos suficientes para dar gracias a Dios y a todos los que me han acompañado en este año por todo lo que pude realizar. Los pendientes que quedan son los desafíos, que motivan a seguir en el camino, y son la base de las resoluciones para este nuevo año, una nueva oportunidad de seguir creciendo y aprendiendo.

Año nuevo, tiempo de renovar los desafíos. 

lmdpap-04012021

 

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