En el último tiempo compartí algunas reflexiones abordando diferentes aspectos de la comunicación y la información,
tanto en relación a la comunicación y vinculación interpersonal y sus
desafíos, como en lo relativo al acceso y al tratamiento de la
información que se difunde y a la que cada vez tenemos un acceso más
amplio e inmediato, lo cual también nos plantea muchos desafíos.
A
partir de esas reflexiones, van surgiendo muchos aspectos que pueden
ser profundizados, los cuales también se nutren de los acontecimientos
que se desarrollan en nuestro entorno, y nos motivan a enriquecer la
mirada a cada tema.
Ante
una situación que ocurre a nuestro alrededor, si bien cada vez podemos
accedemos a una cantidad mayor de información, con todos los medios que
nos proporciona la tecnología, es muy difícil que podamos tener toda la
información disponible, y desde todas las perspectivas posibles que nos
permitan ver la totalidad de los aspectos.
Esto
me recuerda un relato que me llegó en estos días sobre un grupo de
personas ciegas que discutían sobre cómo era un elefante, y que al encontrarse
con uno tienen percepciones diferentes que los llevan a afirmar que un
elefante es como: una muralla, una serpiente, una lanza, una cuerda, un
abanico, un tronco rugoso, según las partes del elefante que van
tocando: el cuerpo, la trompa, el colmillo, la cola, la oreja, la pata;
el relato finaliza diciendo que cada uno experimentó una forma diferente
respecto de la misma realidad: el elefante, a partir de entrar en
contacto con una parte de la misma y cada uno creía estar en lo cierto, y
que los demás estaban equivocados.
Creo
que esto podemos aplicarlo a nuestra realidad en que no siempre podemos
tener toda la información sobre los hechos o situaciones que ocurren,
generalmente tenemos visiones parciales, ya sea porque no disponemos de
toda la información, nuestras fuentes son parciales o incompletas, o
inclusive muchas veces está sacada de contexto y eso produce una
distorsión; y también nuestra percepción puede estar afectada por la
visión de la realidad que tenemos, muchas veces sesgada por nuestra propia perspectiva o inclusive por preconceptos.
En este tiempo en que recibimos y accedemos a tanta información casi sin proponernos, tenemos la tarea no sólo de abrir nuestra mirada, filtrar la información y chequear las fuentes,
sino también de ampliar nuestra perspectiva de la realidad, poniéndola
en contexto y observando todos los aspectos que la componen.
Tenemos
el desafío de observar los hechos y acontecimientos con información y
perspectivas amplias, lo más completas posibles, para comprender mejor la realidad.
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