Hace poco más de
dos años, cuando comencé a publicar mis notas en este blog, lo hice con la
intención de "compartir algunas ideas,
pensamientos, inquietudes, que me van surgiendo casi como inspiración del
momento, sin ningún abordaje metodológico, ni proceso de corrección".
Durante algún
tiempo publiqué algo así como dos series de notas, unas más referidas al ámbito
personal, familiar, social, denominada "Compartiendo la vida",
y otra más referida al ámbito laboral, profesional, denominada "Formando el equipo";
aunque en realidad los temas se referían muchas veces a ambos ámbitos, de
manera que fui agregando categorías a los temas, dejando de lado esas series
como tales, para poder dejar fluir mejor la inspiración sin ese condicionamiento.
Mis publicaciones
de las semanas anteriores estuvieron relacionadas con reflexiones en torno a la
situación que estamos viviendo con la pandemia del coronavirus, pero no por eso
creo que tenga que crear una "categoría de coronavirus" para mis artículos,
ya que creo que esta situación es una oportunidad para reflexionar sobre
nuestra vida cotidiana a partir de una situación que se nos presenta, y nos
está marcando muy especialmente en este tiempo, y no sólo para reflexionar sino
para tomar acción.
Siguiendo con esta
línea de reflexión, seguramente hemos estado recibiendo mucho contenido, tanto
escrito, como en audio y video sobre este tema, con diferentes enfoques,
algunos más científicos, otros desde una perspectiva, política, económica o
religiosa; y ante esto habremos tenido diferentes reacciones, por lo cual sería
importante que podamos hacer el ejercicio de rescatar lo positivo que podamos
encontrar, lo que suma, dejando de lado lo negativo.
Esta situación nos
pone -como toda crisis- ante una oportunidad; una oportunidad que tenemos que
saber aprovechar en medio de la adversidad, para crecer como personas, como
familias, como sociedad, cada uno en los diferentes ámbitos y roles en los que
nos toca actuar.
Sin ánimo de agotar el tema, un
aspecto a resaltar tiene que ver con asumir el sentido de pertenencia a
nuestra comunidad, que nos lleva a comprometernos con el bien común y con los
demás más allá de nuestro ámbito de actuación y del rol que desempeñamos,
porque nos sentimos parte y asumimos nuestra responsabilidad; y de esa manera
somos corresponsables en la medida de nuestras posibilidades del
destino de nuestra comunidad.
Este sentido de
pertenencia y la corresponsabilidad, nos llevan a asumir la solidaridad con los demás,
que -tal como compartía en una de mis publicaciones hace unos
meses- tiene que ver fundamentalmente con interesarnos por el otro, ponernos en
su lugar, brindarle apoyo, ayuda, hacerle saber que me interesa lo que le pasa,
sobre todo en situaciones difíciles, tendiéndole una mano que le posibilite
salir adelante, como expresión de mi interés y responsabilidad por el otro, por
el bien común; y por otra parte tiene que ver con comprometernos con los
desafíos que nos presenta la realidad, abriéndonos a las necesidades de los
demás, poniéndonos en su lugar y pasando a la acción.
Este tiempo de crisis es una oportunidad para
asumir el sentido de pertenencia, la corresponsabilidad y la solidaridad, no
sólo para el presente, sino también para el futuro.
lmdp-ap-290320

No hay comentarios:
Publicar un comentario