domingo, 26 de enero de 2020

Evaluando

En el desarrollo de los equipos de trabajo, hay muchos aspectos importantes, algunos de los cuales he ido desarrollando en varias de mis notas sobre la formación del equipo; avanzando en esa temática voy a puntualizar sobre la evaluación.

Al respecto en notas anteriores ya abordé el tema de la evaluación entendida como evaluación del proceso de decisión y los resultados de la ejecución de lo decidido; y también desde una perspectiva más personal, al estilo de una autoevaluación al cierre de un período o etapa.

Complementando las mismas, en esta oportunidad pretendo hacer algunos aportes en lo relativo a la evaluación de las personas o los equipos de trabajo; y en ese sentido cabe destacar lo ya comentado en cuanto a la autoevaluación, que en realidad debería ser un punto de partida, que se complementa con la evaluación externa respecto de la cual voy a señalar algunos aspectos a tener en cuenta para la misma.

Un punto de partida bastante obvio es que para poder evaluar, previamente tienen que haberse establecido qué se va a evaluar; es decir deben haberse definido objetivos, metas, actividades, que permitan tener una materia sobre la que hacer la evaluación, y estas deben estar suficientemente claras para evaluado y evaluador.

Esto permite dar un marco más objetivo a la evaluación, si bien es cierto que esa objetividad será mayor en la medida en que haya más aspectos cuantitativos que cualitativos; hay que tener en cuenta que en algunos casos es más difícil establecer aspectos cuantitativos, dependiendo de lo que se esté evaluando, y allí se requerirá un mayor criterio del evaluador en la búsqueda de la mayor objetividad posible.

Hay que tener en cuenta que la evaluación tiene que ser oportuna, es decir que tiene que ser cercana en el tiempo al cual se deberían haber cumplido los objetivos, metas, actividades; a fin de que sirva tanto al efecto de valorar lo realizado, como también para poder determinar acciones a partir de la evaluación, que puedan aplicarse, esto facilita también el seguimiento posterior.

A la hora de la evaluación es importante señalar dos actitudes esenciales para su efectividad:
- apertura tanto del evaluado como del evaluador, que permite generar un espacio de intercambio y enriquecimiento mutuo, con el aporte y la receptividad de ambos,
- anhelo de que el otro crezca, principalmente de parte del evaluador, en el sentido de que los aspectos que se evalúan y en la forma que se evalúan, tengan como finalidad el crecimiento del evaluado, aún cuando haya aspectos negativos o a corregir.

Un aspecto clave en todo este proceso, es la habilidad para saber comunicar tanto en el evaluado como en el evaluador, para poder establecer una comunicación efectiva, que permita realizar una evaluación que constituya un aporte constructivo para el desarrollo de las personas, los equipos y la organización.

La evaluación, una oportunidad para valorar lo realizado y a quienes lo han realizado.

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domingo, 19 de enero de 2020

Aprendiendo

Me apasiona la educación, pero sobre todo el proceso el aprendizaje, y poder aprovechar las oportunidades que la vida nos presenta.

Esta pasión por la educación la he ido manifestando en algunas notas anteriores en las que he abordado el tema desde diferentes perspectivas:
- el proceso de educación en la empresa, teniendo como centro a la persona,
- el rol de los padres como educadores, sirviendo a la vida,
- el proceso de educación, como un proceso de ida y vuelta, cuando uno enseña, dos aprenden,
- el impacto de la tecnología, los desafíos y el aprendizaje, con su primera, y segunda parte,
- acompañar a nuestros hijos, como experiencia de aprendizaje que nos permite conocer y aprender,

De alguna manera las mismas reflejan algunos aspectos relacionados con la educación, con el aprendizaje, en diferentes ámbitos, como un proceso que se va desarrollando, y en el que de una manera u otra somos protagonistas, a veces más activos, otras más pasivos, pero en todos los casos nos enriquecemos en el mismo.
           
En los diferentes ámbitos de nuestra vida, sea en lo familiar, laboral o comunitario, se nos presentan innumerables oportunidades para transitar el camino del aprendizaje; de nosotros depende que el mismo sea exitoso.

Para ello uno de los requisitos fundamentales, es la apertura sincera de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestra voluntad, para que se pueda dar ese proceso de aprendizaje; allí radica el punto de partida y una de las claves más importantes del mismo, sin la cual es muy difícil avanzar.

Esa apertura debe ser complementada con la disposición a cambiar, a asumir lo aprendido como propio, que nos permite transformarlo en hechos y acciones concretas; para que ese proceso pueda convertirse en un generador de cambio en nuestra forma de pensar, de ser y de actuar.

De esta manera, la apertura y la disposición nos permiten ir aprendiendo y haciendo experiencia en nuestra vida, de manera que podamos transformar esa experiencia en aprendizaje; que muy bien podríamos expresarlo como: generar experiencias de aprendizaje.

Un tercer aspecto que complementa la apertura y la disposición, es la conciencia de que este aprendizaje es permanente, que no termina, que continúa a cada paso que damos; y vamos aprendiendo sobre lo ya aprendido, y continuamos enriqueciéndonos mientras dure nuestra vida.

Probablemente en este proceso vayamos cambiando los roles que desempeñamos, pero estos tres aspectos no cambian y de nosotros depende que nos mantengamos en el camino del aprendizaje.

Apertura, disposición y conciencia de permanencia, claves para generar experiencias de aprendizaje.

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domingo, 12 de enero de 2020

Evaluando, agradeciendo, proyectando



Aprovechando la pausa del fin de año y año nuevo, como tiempo de evaluar, tiempo de agradecer y tiempo de proyectar, me aboqué a esta tarea, tratando de reeditar ese proceso que vengo haciendo en esta fecha en los últimos años, y que me ha dado muy buen resultado, al menos desde mi punto de vista.

En esta oportunidad, pude enriquecerlo con los aportes del diálogo con mi esposa, las dinámicas de nuestras hijas, la experiencia de trabajo en grupos en los que participo, el trabajo realizado con mis colaboradores, y alguna lectura que siempre aporta conocimientos e ideas nuevas.

Con todos esos aportes, me planteé una serie de preguntas algunas de la cuales comparto a modo de ejemplo: ¿cuáles fueron las mejores decisiones?, ¿cuáles fueron los principales logros?, ¿cuáles son los principales desafíos?, ¿qué y a quiénes quiero agradecer?, ¿qué quiero mejorar?, ¿qué quiero regalar?, ¿cómo me fue con mis resoluciones?, ¿cómo pude trabajarlas?, ¿cuáles fueron los avances?, ¿qué fue lo más difícil?, ¿cómo avanzar con mi misión personal? ¿que tendría que profundizar?, ¿qué tendría que cambiar?, ¿qué tendría que conquistar?

Respondiendo a estas preguntas fui avanzando en este proceso de evaluación, encontrando en cada aspecto pasos concretos, y que más allá de lo que no pude lograr como me propuse o como me hubiera gustado, es muy gratificante ver el camino recorrido y también los logros obtenidos, aunque sean parciales; de alguna manera es observar cómo se va haciendo camino al andar, y cada paso suma, ayuda y es importante, aunque sea pequeño e insuficiente.

Algo muy significativo es poder visualizar como en ese camino siempre tuve a mi lado muchas personas que me fueron acompañando y haciéndolo posible y más llevadero, por eso valoro y agradezco a cada uno, su compañía, su apoyo, su consejo, su paciencia, el hacer el aguante. 

Finalmente, es necesario que este proceso se concrete en la proyección al futuro, al nuevo año, mirándolo como una hoja en blanco, pero a la vez con toda la riqueza de lo ya realizado con sus logros y sus fracasos, con todos los desafíos por delante.

A partir de estas reflexiones, y teniendo en cuenta lo que he definido como mi misión personal, planteándome qué profundizar, qué cambiar y qué conquistar, surgieron con fuerza las resoluciones 2020; algunas reformulando las que tenía, enriqueciéndolas o renovándolas, y otras más nuevas, no muchas, siguiendo esa regla de que "menos es más".

Fin de año y año nuevo, una oportunidad para evaluar, agradecer y proyectar. 

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