miércoles, 15 de abril de 2020

La armonía


La pandemia del coronavirus -COVID-19- está marcando a fuego este tiempo que vivimos, porque claramente ya no es un problema de China, o de los países europeos que tienen una población con una gran proporción de adultos mayores, sino que ya está esparcido por todo el mundo, y en particular en medio nuestro.

De un tiempo a esta parte hemos tenido que cambiar radicalmente nuestros hábitos de vida, con todas las medidas sanitarias, que van desde cuestiones muy básicas como la higiene, hasta disposiciones de aislamiento social -para evitar contagiar y contagiarnos-, y que afectan en mayor o menor medida nuestras actividades.

Esta situación nos plantea muchos desafíos, en todos los ámbitos de nuestra vida, tal vez el principal desafío radica en buscar la manera de cumplir con todas las medidas sanitarias dispuestas, ya que esto forma parte de nuestra responsabilidad para contribuir a reducir el impacto de la pandemia; pero hacerlo adaptándonos a los cambios a fin minimizar su impacto en nuestra vida cotidiana, para que todo pueda transcurrir de la mejor manera posible.

Tal vez en otro momento hubiera finalizado el párrafo anterior expresando algo así como "que todo pueda transcurrir dentro la mayor normalidad posible", pero a esta altura de los acontecimientos, resulta difícil referirnos a la "normalidad"; ya que nos lleva a plantearnos qué queremos decir cuando hablamos de normalidad, y eso nos llevaría a otra reflexión, que creo que podría compartir en otra nota posterior.

Volviendo al tema de los desafíos y a tratar de que todo pueda transcurrir de la mejor manera posible en el contexto actual, tal vez podamos hablar de armonía, no sólo en el sentido del equilibrio, la proporción y la correspondencia entre los diferentes aspectos de nuestra vida y de nuestras actividades, sino también en el de nuestra relación con cada uno de esos aspectos, y cómo logramos asumirlos y llevarnos adelante.

Probablemente el desafío de la armonía sea mayor en nuestra relación con los demás, comenzando por los más cercanos con quienes compartimos la cuarentena y el aislamiento, que nos genera más oportunidades de compartir, pero también algunos roces por el mayor tiempo compartido y por las circunstancias de este tiempo.

Esto se extiende también a nuestra relación con quienes interactuamos a mayor o menor distancia, en forma real o virtual durante este tiempo, y que atraviesan problemáticas similares con diferente intensidad, lo cual crea tensiones.

Y finalmente a nuestra relación con quienes tal vez pueden están más lejanos físicamente, pero que están siendo muy afectados en este tiempo, desde diferentes aspectos, en sus necesidades físicas y también espirituales, y en como respondemos en forma concreta y práctica a estas situaciones, con sentido de pertenencia, correponsabilidad y solidaridad.

Este tiempo nos desafía a vivir en armonía con nosotros mismos, con nuestras actividades, pero sobre todo en nuestra relación con los demás, los más cercanos, y los más lejanos, que se puedan traducir en acciones concretas.

lmdp-ap-150420

No hay comentarios:

Publicar un comentario