lunes, 29 de abril de 2019

Compartiendo la vida - Vínculos familiares


En los días de Semana Santa tuvimos la oportunidad de viajar para encontrarnos con la familia, experiencia que siempre comienza y termina con un largo viaje, que para nosotros tiene el sentido de pre-gustar y post-gustar el encuentro familiar con toda su riqueza, de principio a fin.


Con el tiempo la dinámica de nuestros viajes continúa renovándose a medida que van creciendo nuestros hijos y continuamos disfrutando el regalo de la belleza de los paisajes, y amenizando el viaje entre los momentos de oración, largas conversaciones que van saltando de tema indefinidamente, y los juegos a los que hemos incorporado los crucigramas y sopas de letras en familia.


Encuentro y compartir


En cada visita a la familia, vamos tomando cuenta del paso del tiempo, a medida que pasan los años se va agrandando la familia a través de los más jóvenes con los pequeños que se incorporan y traen su alegría a la familia, van creciendo los más jóvenes con sus proyectos y su vitalidad, y vemos como pasa el tiempo para los mayores, que nos ayudan a tener presentes nuestros orígenes y nuestra historia, con sus anécdotas y toda su riqueza y, en este proceso, también vamos acompañando la partida de los que nos van dejando físicamente, pero queda entre nosotros todo su legado y su trayectoria de vida.


Este año nos tocó vivir una experiencia nueva, con la partida de mamá el año pasado, nuestro viaje a mi ciudad natal ahora es a un encuentro de hermanos, y ese es un desafío, aunque ya no estén físicamente papá y mamá seguimos siendo familia, y seguimos compartiendo estos encuentros, fortaleciendo los vínculos con una nueva dinámica, que plantea desafíos; honrando también de esta manera  su memoria y su herencia de valores.


Y en esta experiencia de cultivar los vínculos, no faltan en cada visita el encuentro con amigos y la familia grande, y también los recuerdos que vienen a la memoria con los diferentes lugares de nuestra infancia y juventud que volvemos a visitar.


Vivencias de familia


Fueron pocos días, pero muy ricos en vivencias familiares, el encuentro con un tío-abuelo de mi esposa, con todas sus anécdotas e historias familiares, muchas de ellas desconocidas hasta el momento, un encuentro casual con una prima que hacía muchos años que no veía, con casi toda su familia, fueron momentos de sentirnos en familia.


Tal vez el plato fuerte de estas vivencias fue el encuentro de los cuatros hermanos en el que pudieron participar casi todos los sobrinos -salvo los que están más lejos-, en el que compartimos como si siempre estuviéramos juntos, como si viviéramos a la vuelta de la esquina, en esa experiencia de sentirnos familia.


Qué bueno poder renovarnos con estas vivencias de familia que fortalecen los vínculos y llenan el alma.


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martes, 23 de abril de 2019

Compartiendo la vida - La profesión

Además de mi trabajo profesional, hay algunas actividades que siempre me gustó realizar, casi como un hobby: arreglar cosas en la casa, el cuidado de las plantas, construir en madera, entre otras.

Un poco de historia

Siendo muy chico cada vez mi papá arreglaba algo en casa, o cuando iba el electricista, el plomero o algún albañil, yo era como su sombra y miraba todo lo que hacían y preguntaba, tratando de aprender a hacer yo lo mismo; cuando terminaban la tarea y quedaba alguna pieza que habían cambiado yo la pedía para tratar de ver que podía hacer con eso. Algo parecido hacia cuando acompañaba a mi papá al mecánico y esperábamos a que hagan el trabajo en el taller.

De esa manera, mirando y preguntando aprendí a hacer pequeños arreglos en la casa, y logré que mamá y papá confiaran en que siendo aún niño yo pudiera hacerlos, al principio con un poco de temor, pero dándome ese espacio para desarrollarme, muy intuitivamente, pero también aceptando mis limitaciones.

Además de los pequeños arreglos en la casa y en el auto, también me gustaba crear, y lo hacía armando circuitos eléctricos con los materiales sobrantes que dejaba el electricista, generando algún cortocircuito de vez en cuando; pero también construyendo pequeños muebles en madera, aprovechando los cajones de frutas y algunas otras maderas, con las herramientas que había en casa.

Compartiendo en familia

Esto de hacer pequeños arreglos en la casa, algo de electricidad, de plomería, de cerrajería -que aprendí ya de más grande como contador de un cerrajero-, lo continúo haciendo actualmente, casi siempre con la colaboración de alguno de nuestros hijos que les gusta ayudar y también aprender; y como una manera compartir actividades en familia.

Un día una de nuestras hijas nos sorprendió con una frase que llamo nuestra atención, nos resultó simpática y a la vez nos hizo pensar: "Cuando sea grande quiero ser contador como papá ... para arreglar las cosas de la casa"; eso era lo que ella veía que hacía papá en casa, para ella eso era ser contador …

Algún paso más di con la carpintería en este tiempo, ya que cuando nació nuestra tercera hija, le construimos la cuna en colaboración con mi esposa y los hijos mayores -esa cuna luego utilizaron también nuestros hijos más chicos-; y en el último tiempo continué con la construcción de muebles de pallets, armarios, bancos, juegos y otros, en especial los bancos que hice para la celebración del casamiento de nuestro hijo. 

Esta es una manera de continuar en esto que comencé de chico, aunque ahora con un poco más de herramientas y habilidad, y que me permite desarrollarme en un ámbito diferente y compartir en familia.

Una reflexión desde la mirada inocente de un niño: … quiero ser contador como papá ... para arreglar las cosas de la casa …

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lunes, 15 de abril de 2019

Formando el equipo - Ejemplo de vida

A lo largo de mi trayectoria profesional, incluyendo mi etapa de estudiante universitario, de docente, y las diferentes actividades laborales y profesionales desarrolladas, he tenido la oportunidad de tener algunos "maestros" que han dejado huellas profundas, no sólo en lo profesional sino también en lo personal.

Realmente no son muchos, pero han hecho aportes muy importantes para mi desarrollo personal y profesional, me han dado sobre todo muchas lecciones de vida, además de las lecciones profesionales; y esta nota quiere ser de alguna manera un homenaje a cada uno de ellos, en la persona de Don Ricardo.

Una persona ejemplar

Hace más de 25 años tuve la oportunidad de conocer a Don Ricardo, emprendedor exitoso y empresario experimentado, y sobre todo tuve la gran fortuna de trabajar con él muchos años; en lo que fue para mí una de las mejores experiencias, tanto en el ámbito profesional, como en el ámbito personal.

Detrás de ese emprendedor exitoso y empresario experimentado, pude descubrir una gran persona, que de alguna manera fue también como un padre para mí, por todo lo que me transmitió, fundamentalmente con su ejemplo de vida; aprendí muchas cosas de lo que el decía, de sus instrucciones, de sus comentarios, de sus consejos, de sus anécdotas, pero aprendí mucho más de las cosas que él hacía, cómo las hacía, por qué las hacía, para qué las hacía; todo lo que decía estaba respaldado por sus acciones. Es la enseñanza de los hacen.

Debajo del vidrio de su escritorio había muchas frases, todas muy valiosas, y una de las que más llamó mi atención decía algo así como: "No hay ganancia que perdure, si no se pone el mismo esfuerzo para conservarla"; gran verdad que él hacía realidad con su trabajo de cada día.

Muchas cosas recibí de Don Ricardo, comenzando por un profundo respeto por la persona, por cada persona, por cada empleado de la empresa, pero no sólo el respeto, sino el preocuparse por su bienestar, por su futuro, estar atento a cada uno; pero sin que ello significara falta de firmeza cuando hacía falta, porque eso también es respetar a la persona, ayudarla a mejorar cuando hace falta. La misma firmeza que tuvo con sus hijos cuando se incorporaron a trabajar en la empresa, cada uno debió ganarse su lugar, con trabajo, con esfuerzo, no por ser sus hijos, sino por mérito propio.

Recuerdo haber organizado un curso para hacer en un día sábado completo, cuando lo propuse en el directorio, delante de los demás directores no me dijo nada, pero luego me hizo un comentario: "es importante que la gente pueda descansar y compartir en familia el fin de semana"; fue solo un comentario hecho con muchísimo respeto, pero fue suficiente para demostrar el valor que le daba a la persona, a su tiempo, a la familia.

Su trabajo cotidiano era una enseñanza permanente, el sentido de la responsabilidad, la puntualidad, el orden, el trabajo en equipo, el compartir la toma de decisiones, su empeño por incorporarse al mundo tecnológico, su estímulo para hacer las cosas bien la primera vez, corregir los errores en el origen para que no se acumulen, prestar atención a los detalles, cuidar desde los pequeños costos, la generación de información y su análisis, mirar siempre un poco más allá.

Don Ricardo no hablaba mucho -cuando lo hacía eran palabras sabias, precisas, oportunas y respaldadas en sus acciones- porque más que hablar, él hacía, y lo que hacía nos transmitió a los que trabajamos con él, su sabiduría, sus valores, su estilo de trabajo, el respeto, la cultura del trabajo y del esfuerzo, y sobre todo su humildad aún siendo el presidente de la empresa; tanto es así que después de muchos años de haberse retirado de la empresa, sus enseñanzas continúan vigentes, y no porque estén escritas en un documento de lectura y cumplimiento obligatorio, sino porque él las transmitió con su ejemplo, y los que lo vimos hacer lo seguimos.

Gracias Don Ricardo por su ejemplo de vida!.

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lunes, 8 de abril de 2019

Compartiendo la vida - El nombre y el apodo

Nos identificamos con el nombre que eligieron nuestros padres, algunas veces con la influencia de la familia o los amigos, o el peso de algunas tradiciones, y en algunos casos también con anécdotas que explican el por qué de la elección del nombre.

A modo de introducción

En mi caso mis padres eligieron como primer nombre el de un hermano de papá que falleció muy joven -Antonio- y como segundo nombre el segundo nombre de mi papá -Osvaldo-; normalmente uso mi primer nombre ya que mi hermano menor lleva el nombre de Osvaldo como primer nombre, y de esa manera evitamos las confusiones.

Me gusta el nombre de Antonio, me siento identificado con ese nombre, y aunque he tenido muchos apodos, la mayoría de ellos relacionados con mi nombre o con mi apellido -Toni, Toño, Anthony, Peraltín, y algunos similares-, la mayoría de las personas con quienes me relaciono me llaman Antonio.

Una historia particular

Hace algún tiempo, no puedo precisar con exactitud desde cuándo y en qué situación, me han comenzado a llamar Alberto, y aún no tengo una explicación para esa situación, que no deja de ser extraña para mí, a pesar de que cada vez se ha hecho más frecuente.

Lo curioso del caso es que no sólo me llaman Alberto personas que me conocen por primera vez, sino también personas a quienes conozco desde hace tiempo, y de pronto me cambian el nombre; esto sucede en diferentes ámbitos en los que me desenvuelvo, y también en diferentes países, personas con quienes tengo contacto personalmente, por teléfono y hasta por e-mail.

Me ha pasado de conocer y presentarme a una persona con mi nombre -Antonio-, en un lugar en el que había muchísima gente, y pasadas varias horas, esa misma persona me llama diciéndome Alberto, y una de mis hijas que estaba conmigo me dice esa persona te está llamando; o que en una misma conversación personal, telefónica, por mensajería o en una sucesión de e-mail, me llamen alternativamente por un nombre u otro.

Al principio me sorprendía, y en cierta manera me molestaba, con el paso del tiempo, ya no me sorprende más, ni me molesta, hasta me causa gracia, me pregunto si tendré cara de Alberto y en cierta manera lo tomo como mi apodo; en alguna ocasión en que había que decir algún apodo he dicho que el mío es "Alberto", generando cierta sorpresa y la necesidad de hacer este relato.

La realidad es que no me identifico para nada con el nombre Alberto, por lo que esto de considerarlo un apodo me ha parecido una buena solución.

Mi nombre es Antonio, y mi apodo Alberto.

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lunes, 1 de abril de 2019

Formando el equipo - Liderazgo al servicio

El funcionamiento del equipo está relacionado con el liderazgo de quien conduce el equipo, con su persona y con la vinculación que tenga con cada uno de los integrantes y con el equipo como un todo.

Dando continuidad a algunos comentarios y aspectos relacionados con el equipo, con su funcionamiento y con el rol del líder, desde una perspectiva personal, es importante tener en cuenta en particular cómo el líder se vincula con su equipo de trabajo, no sólo en los aspectos más funcionales y técnicos, sino también en los aspectos más personales.

Vínculación Líder - Equipo

Poniendo en foco en la vinculación del líder con el equipo uno de los elementos a considerar tiene que ver con la actitudes que el líder desarrolle.


En ese sentido, un aspecto fundamental está relacionado con el servicio, si el líder está al servicio de cada persona y del equipo, esta actitud de servicio es la que le da la autoridad, esa calidad de ser autor (auctor – ese), de transmitir la vida que el vive, tanto en lo profesional, en lo técnico, como en lo personal, y también estar dispuesto a entregarse por los suyos, en el sentido de comprometerse con los miembros del equipo.

Hay otros aspectos relevantes en esta vinculación líder - equipo, como la apertura y la escucha; la apertura a la persona de cada uno de los miembros del equipo y la escucha como actitud que toma en cuenta al otro; en la medida en que el líder pueda establecer un vínculo personal con cada uno de los miembros del equipo, podrá lograr que estos se abran y puedan dar lo mejor de sí mismos, que puedan cumplir de la mejor manera posible sus roles dentro del equipo.

Por otra parte es importante que el líder tenga en claro el rumbo, es decir que tenga claridad sobre la situación actual, los objetivos y las metas, es decir a dónde quiere llegar; de esta manera sabrá qué hacer, para poder transmitirlo y conducir al equipo, pero también la apertura y la capacidad de adaptación para poder adaptarse a las situaciones cambiantes del contexto sin perder el rumbo.

El estilo de liderazgo se construye a partir de la persona del líder, de su estilo de conducción y de su vinculación con el equipo de trabajo y de esto depende el funcionamiento y el éxito del equipo.

El líder ejerce su liderazgo en la medida en que está al servicio del equipo.

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