lunes, 28 de enero de 2019

Compartiendo la vida - Compromiso social


En esto de compartir la vida, hace un tiempo estuve reflexionando sobre el tema del compromiso social, en realidad a partir de algunos comentarios sobre la participación en la actividad política, tan necesaria en la actualidad ante la crisis de dirigentes capaces, honestos y dispuestos a servir al bien común.

Cuando comencé a profundizar el tema me di cuenta que tenía que darle una mirada más amplia, que va más allá del compromiso político, que puede ser una expresión, una modalidad, un ámbito de actuación, pero que no puede quedarse allí, por eso me pareció interesante abordarlo desde el compromiso social.

Como en mis otras publicaciones no pretendo hacer un análisis académico, ni conceptual, sino más bien compartir algunos pensamientos sobre el tema, desde mi experiencia, desde una perspectiva personal, tratando de aportar algunas líneas de pensamiento que puedan servir como disparadores para la reflexión.

Al pensar en el compromiso social, surgen diferentes expresiones de participación en agrupaciones o iniciativas sociales, gremiales y políticas, a las que se puede adherir, acompañar, comprometerse en la medida en que se puedan identificar visiones e ideales compartidos; y de esta manera poder canalizarlo en acciones concretas.

Pero creo que podemos dar un paso más en esto del compromiso social, y tiene que ver con poder ponerlo de manifiesto en algo más cotidiano, más simple, más sencillo, pero no por eso más fácil y más frecuente.

Sin ánimo de agotar el tema en estas reflexiones, se me ocurre pensar en tres manifestaciones de compromiso social, que pueden ayudarnos a asumirlo más concreta y cotidianamente, o tal vez a darle sentido a cosas que ya hacemos, y mirarlas en otra dimensión; o tal vez puedan llevarnos a asumir otras manifestaciones cotidianas de compromiso social.

Compartir los talentos: Cada uno de nosotros ha recibido y desarrollado talentos originales, capacidades especiales que tenemos que descubrir y cultivar, pero no para guardarlos o usar sólo para nosotros, sino sobre todo para ponerlos al servicio, para que puedan ayudar a los demás a crecer y desarrollarse, a complementar sus talentos. Esto nos lleva a desarrollar tres acciones: descubrir nuestros talentos, cultivarlos y ponerlos al servicio de los demás. 

Solidaridad: Tiene que ver con interesarnos por el otro, brindarle apoyo, ayuda, tanto en lo material como en lo espiritual; hacerle saber que me interesa lo que le pasa, sobre todo en las situaciones difíciles, para ayudarle a salir adelante; como una manifestación de mi interés por el bien común, el bien de todos y cada uno, haciéndonos todos responsables de todos.

Compromiso con el futuro: Tiene el sentido de comprometernos con las generaciones futuras, y tal vez podemos expresarlo concretamente en el cuidado por el medio ambiente, "nuestra casa común"; pero también con el mundo de valores que vivimos y cultivamos y que dejaremos a las generaciones venideras, lo que le estamos dejando a nuestros hijos.

Que estos pensamientos puedan ayudarnos a reflexionar y tomar acciones sobre nuestro compromiso social cotidiano, concreto, que deja huella.

Es hora de ponernos en camino.

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lunes, 21 de enero de 2019

Compartiendo la vida - Organización

En este camino de ir llevando a la práctica las resoluciones del año, voy buscando la mejor forma de organizar el día, tratando de armar el "Plan del día", y lo voy haciendo de una manera más intuitiva que metodológica; traté desde el principio de no atarme a un esquema muy estructurado, buscando apoyarme en algún recurso tecnológico, pero a la vez sin depender demasiado de la tecnología, algo raro en estos tiempos tan tecnológicos. 

Comencé registrando las tareas del día en una aplicación que me permite tener algo así como post-it sincronizados en la notebook y el smartphone. Fue práctico al principio, aunque tal vez no es la herramienta más adecuada, y tal vez me falta constancia y método, lo fui reformulando en el tiempo, tratando de que continúe siendo práctico.

Creo que es una ayuda importante junto un calendario de escritorio grande -que providencialmente llegó a mi escritorio- que permite escribir cada día con comodidad y tener todo el mes a la vista; todo esto además de continuar con el uso del calendario sincronizado en la notebook y el smartphone que me ayuda a coordinar los compromisos. 

Además de estas acciones, los días lunes aprovecho para planificar la semana -también con mis colaboradores más cercanos-. Luego del descanso del fin de semana, en el que siempre surgen nuevas ideas, el lunes es el día ideal para planificar y tomar algunas acciones que hagan efectiva la semana, y luego darle continuidad a esa planificación dedicando un tiempo a proyectar lo que tengo que hacer al inicio de cada día, y al finalizar cada día repasar los avances y temas pendientes.

Algo que me ayuda mucho a organizarme es resolver en el día los e-mail que me llegan, en la medida de lo posible, no dejando que se me acumulen al final del día e-mail sin resolver o al menos encaminar.

Este desafío ya lleva más de un año y lo he renovado, reformulándolo y profundizándolo, sabiendo que requiere de constancia, esfuerzo y método; pero en el tiempo se van viendo los resultados.

Uno de los frutos de esta práctica, está reflejado en el hecho de que en la medida en que va mejorando mi organización, puedo encontrar tiempo para escribir algo, quizá eso es lo más importante, es tal vez el incentivo; por el momento son breves notas, reflexiones simples, pensamientos cotidianos, es un primer paso. 

La meta es poder encontrar el tiempo para desarrollar el hábito de escribir, y cumplir uno de los anhelos de hace muchísimos años, escribir un libro; un poco por eso de que dicen que hay tres cosas que hay que hacer en la vida: plantar un árbol -ya planté varios-; tener un hijo -junto con mi esposa tenemos cinco maravillosos hijos, a los que vamos tratando de educar y acompañar; por lo que no sólo debería ser 'tener un hijo', sino 'tener, educar y acompañar un hijo'-; y escribir un libro -ese es mi pendiente, y espero poder realizarlo pronto-.

Paso a paso.


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lunes, 14 de enero de 2019

Compartiendo la vida - Resoluciones

El período del año calendario nos proporciona un buen marco de referencia para planificar, ejecutar y evaluar, tanto en el ámbito personal, familiar y comunitario; como en el ámbito de las empresas, los gobiernos y otras entidades.

Al inicio del año pasado traté de fijarme algunas resoluciones, guiado por ese principio rector que ayuda mucho a la efectividad en estos procesos de planeamiento, ejecución y evaluación, y que es el siguiente: "menos es más".


En ese sentido y como parte de la planificación tomé como Resoluciones 2018 tres propósitos a trabajar, bien concretos y evaluables.


Durante el año fue interesante ir analizando mis avances en cada uno de esos propósitos, qué podía hacer para dar un nuevo paso, qué tenía que dejar de hacer, qué tenía que cambiar en lo que hacía o en la forma de hacerlo.


Esta mirada periódica, aunque no muy sistemática a mis resoluciones, fue una buena experiencia que me permitió ir monitoreando de alguna manera el desarrollo del año.


Al finalizar el año, tuvimos la oportunidad de pasar unos días de vacaciones en la playa en familia junto a una familia amiga, a la que nos unen muchos puntos de contacto; fue la primera vez que compartimos vacaciones con otra familia, realmente fue una experiencia muy enriquecedora e inolvidable, digna de ser repetida.


Y esos días de descanso fueron propicios para poder hacer evaluar el año; algo muy sano que ayuda a hacer una mirada retrospectiva y poder volver planificar, ajustando los propósitos a futuro.


Y al hacer esa evaluación, con la mirada al año que finalizaba, pude constatar que en cada uno de los propósitos pude avanzar algo, y al menos concretarlos parcialmente.


Generalmente al hablar de planeamiento hablamos de la evaluación como feed-back para el proceso y realmente me doy cuenta al releer mi evaluación que prácticamente tengo el punto de partida para mis nuevos propósitos de una manera muy clara. Por eso a partir de la evaluación realizada pude redefinir mis propósitos o más bien profundizarlos a partir de lo realizado y evaluado en el año que finalizó.


Y finalmente ese momento de reflexión retrospectiva, que comenzó siendo una revisión de las Resoluciones 2018, se convirtió en la proyección o en la definición de las Resoluciones 2019, para dar inicio a un nuevo proceso de trabajo que tendrá sus momentos de ir recalculando durante el año, para nuevamente poder volver a evaluar al final del año.

Ahora es el momento de ir asumiendo esos desafíos de crecimiento.

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lunes, 7 de enero de 2019

Formando el Equipo - Delegar

Hace casi un año comencé a escribir algunas notas sobre la mejora en el aprovechamiento del tiempo y las diferentes aristas de este proceso, y uno de los aspectos que resaltaba es el relacionado con la planificación del trabajo, en particular con dedicar un tiempo a elaborar el plan de día, y no sólo a elaborarlo sino a ejecutarlo y revisarlo posteriormente; y también algunas otras acciones como no dejar nada sin resolver o encaminar en la “bandeja de entrada” tanto física en mi escritorio, como en el e-mail, y durante este tiempo estas acciones me ayudaron a ordenar el trabajo y aprovechar mejor el tiempo.

Pero un aspecto clave en este proceso, es saber delegar; y este es otro gran desafío y un camino a recorrer, que es parte fundamental de uno de los temas sobre los que me he propuesto escribir: la formación del equipo.

Delegar tareas implica en primer lugar una buena planificación, para poder identificar cuáles tareas se pueden delegar, y cuáles no; por otra parte es necesario conocer a las personas para saber a quién delegar cada tarea, y eso implica no sólo conocer a las personas, sino también confiar en ellas, sabiendo que lo que se está delegando es la tarea, pero que la responsabilidad no se delega, se asume.

Remarcando el énfasis en los factores personales de la delegación, es importante que haya una buena sintonía con las personas en quienes se está delegando, es decir tener una misma visión compartida, lo cual no significa coincidir en todo, ya que es importante el disenso que brinda la posibilidad de crecer; y a la vez que haya una buena dosis de complementación, que enriquece el proceso.

Desde otro punto de vista, delegar tareas también implica brindar oportunidades a las personas para desarrollarse, para crecer profesionalmente, para asumir nuevos desafíos; pero como contrapartida requiere también en quien delega, dedicarse a acompañar el proceso, a enseñar, a transmitir conocimientos, técnicas, experiencia.

Pero más allá de estos aspectos prácticos de delegar y estos desafíos, hay un aspecto fundamental, que es quizás el que define el éxito de una buena delegación, y consiste en hacer parte del proyecto a las personas en quienes se delega, si esto no sucede, es más difícil lograr el compromiso y que pueda darse ese proceso de crecimiento, de desarrollo.

Estamos en camino, hay que seguir trabajando y asumiendo los desafíos de cada día.

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