Durante este tiempo de pandemia y aislamiento las autoridades
sanitarias han puesto mucho énfasis en el cuidado, y recalcando la importancia
de asumir lo que han llamado el "modo Covid-19", que incluye una
serie de aspectos a tener en cuenta en nuestra vida diaria que justamente
tienen que ver con la higiene y el cuidado para prevenir que esta pandemia siga
expandiéndose y poder desarrollar nuestras actividades de manera más segura.
Como suele suceder ante cada situación que se plantea en el ámbito
que sea, hay diferentes reacciones que dependen de muchos factores, en este caso
también, y va desde quienes sostienen algunas teorías conspirativas lo cual los
lleva a rechazar todo tipo de medidas, pasando por aquellos que creen que todas
estas recomendaciones sanitarias son una manera de imposición y restricción a
la libertad personal, los que valoran las medidas pero tratan de buscar
alternativas para reducir el impacto económico, y en otro extremo los que las
comprenden y asumen plenamente aun cuando les afecten en los personal, familiar
y laboral, e inclusive hasta encuentran el lado positivo a las mismas.
No obstante estas diferentes reacciones que forman parte de
nuestra realidad, es importante que más allá de la visión personal de cada uno,
podamos poner por encima la mirada en el bien común, lo cual a veces no es tan
fácil, pero en este caso tal vez sea mucho más crítico poder hacerlo, por el
impacto que tiene.
El acento más importante que tienen todas estas medidas es el cuidado,
el cuidado de la salud, de los espacios, y este cuidado debemos entenderlo no
como que tenemos que cuidarnos del otro, de que el otro pueda contagiarme, ya
que esa actitud genera temor, desconfianza, ver al otro como un enemigo, una
amenaza, un peligro e impacta en las relaciones de nuestra vida comunitaria;
sino como el cuidado que hago yo, no sólo por mi, sino por los demás, es decir
tomo todas las medidas de cuidado, no sólo para cuidarme, sino para cuidar al
otro, a los demás, para cuidar a la comunidad, en una actitud responsable,
comprometida, solidaria.
Esta actitud de cuidado, de cuidar al otro, no tienen que
restringirse sólo al ámbito sanitario, sino que también tienen que movilizarnos
sobre todo al cuidado a los más vulnerables, a los mayores, a los que tienen
alguna condición de salud que los expone a mayores riesgos, a los que no tienen
acceso a la cobertura de las necesidades más básicas; y es un cuidado que no
sólo tiene que ser pasivo, sino que tiene que llevarnos a la acción, tiene que
concretarse en la práctica.
Asumimos las medidas de cuidado sanitario, para cuidarnos y para cuidar al otro, y
lo hacemos con responsabilidad, compromiso, solidaridad.
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