Al comenzar a analizar algunos temas se plantean muchas aristas del mismo, y eso me lleva a dar continuidad a mis reflexiones en varias notas, tal como me está sucediendo con la temática del acceso y el tratamiento de la información; por lo que seguiré profundizando sobre la misma, probablemente en esta y otras publicaciones más, contando también para esto con el valioso aporte de los lectores que a través de sus comentarios también enriquecen el análisis y la reflexión.
Las reflexiones sobre este tema de la información y la realidad, han estado orientadas -principalmente- desde la perspectiva de quienes somos receptores y muchas veces también transmisores o re-transmisores; en esta oportunidad me propongo ampliar la mirada también desde la perspectiva de los que son generadores de información, aunque también esto vale para las veces que nos constituimos en transmisores o re-transmisores -y tal vez para muchos también somos de alguna manera generadores- casi sin proponernos.
Como lo hago habitualmente en el análisis de cada tema, me resulta práctico tomar como punto de referencia algunos de los aspectos que considero pueden ser las claves para poder llevarlos a la acción en lo cotidiano.
En ese sentido tomando la perspectiva de los generadores de información, tal vez algunos de esos aspectos claves, podrían estar relacionados con la responsabilidad y la prudencia, con todo lo que ambas implican en cuanto a la difusión de la información.
Uno de estos aspectos es la prudencia,
que nos permite distinguir lo bueno de lo malo, y actuar en
consecuencia, tiene que ver con el buen juicio, con la capacidad de
percibir los riesgos y adecuar o modificar la conducta para no recibir o
producir perjuicios innecesarios; es la virtud que nos permite actuar
en forma justa, adecuada, con sensatez, cautela, moderación. La
prudencia implica expresarse con un lenguaje claro, y el respeto por los sentimientos y la vida de los demás, sobre todo por el impacto que pueda causar la información.
Otro de los aspectos es la responsabilidad, entendida como capacidad, habilidad de reconocer y aceptar las consecuencias de un acto realizado, y en ese sentido debe estar asociada a la libertad y a la razón; de manera que esos actos sean libres y fruto de la razón y no condicionados o como fruto de un impulso. De esta manera la responsabilidad es una cualidad y un valor que nos lleva a comprometernos y actuar en forma correcta y con libertad.
Estos aspectos de prudencia asociada al respeto y responsabilidad en el ejercicio de la libertad son de gran importancia, tanto para los generadores de información como para los transmisores o re-transmisores de información.
Responsabilidad y prudencia, dos aspectos claves a tener en cuenta en nuestro compromiso con la verdad como generadores y también como transmisores o re-transmisores de información.
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