Hace unas
semanas escribí una nota en relación a la lectura y los libros, una costumbre que fue arraigándose en
nuestra familia; al comentar en familia, surgió otro tema para compartir
relacionado con una costumbre familiar, los juegos de mesa.
Haciendo
memoria, tanto mi esposa como yo desde chicos compartimos en nuestras familias
y con amigos muchos juegos de mesa de diferente tipo; y al comienzo de nuestra
vida matrimonial continuamos entre nosotros y con amigos con esta práctica en
cada oportunidad que se presentaba.
A medida que
fueron creciendo nuestros hijos, fueron asumiendo esta costumbre familiar, y a
la vez fuimos incorporando nuevos juegos para favorecer su desarrollo; en
ese sentido tratamos de tener una variedad de juegos que permitan cubrir los
diferentes intereses, dando participación a todos a pesar de la diferencia de edades, y que a la vez sean una alternativa válida ante los juegos más tecnológicos.
Y en esa
variedad de juegos vamos incluyendo los juegos más tradicionales con sus nuevas
versiones y presentaciones, juegos de cartas, juegos de dados, juegos de
fichas, de números, de letras y palabras, de tableros, de conocimientos, de
habilidades, de investigación, de estrategias; tratando de incorporar las
novedades que van surgiendo; buscando que brinden la posibilidad de
participación a más de 4 jugadores, para hacerlo más familiar.
Así como
sucede en nuestra familia con los libros, en cada viaje que realizamos como matrimonio o como
familia, tratamos de buscar algún juego novedoso, para incorporar a nuestra
"ludoteca", otro espacio importante de nuestra casa al igual que la
biblioteca; es por eso que también un regalo muy esperado y valorado en nuestra
familia es un juego de mesa.
Esta
costumbre familiar de los juegos de mesa nos brinda un espacio familiar -a
veces más distendido, otras más competitivo- generando momentos en familia
invalorables, que nos enriquecen a todos, y que más allá de quien gane o quien
pierda, nos ayudan a desarrollar diferentes habilidades; desde el momento de la
negociación de a qué juego jugamos, el organizar y disponer el juego, el saber
compartir, y por supuesto algunas habilidades propias del juego.
Entre la
cantidad de los juegos de mesa que hay en casa hay algunos preferidos, que son
los que más jugamos, y otros que no lo son tanto y quedan un poco en el olvido;
y por supuesto también más allá de esa preferencia familiar cada uno tiene su
preferencia personal, que da lugar a la negociación y al consenso, o en algunos
casos a la utilización del privilegio de elegir por algún motivo especial.
Los juegos de
mesa, una costumbre familiar que brinda un espacio de compartir, nos entretiene
y nos ayuda a desarrollar habilidades.
lmdp-ap-230220


