martes, 12 de mayo de 2020

Mundo virtual


En las últimas semanas he comenzado a escribir varias notas con diferentes temas, que en general están relacionados con este tiempo de pandemia que nos toca vivir, con todo lo que ello implica, al igual que las últimas diez notas que publiqué abordando diferentes aspectos de esta situación que estamos viviendo, y que nos va interpelando en muchos aspectos de nuestra vida.

Escoger alguno de esos temas para hacer esta publicación, no fue tarea fácil, pero finalmente decidí escribir sobre este mundo virtual en el que tal vez de alguna manera ya había comenzado a ser parte de nuestra actividad; pero a partir del aislamiento, se convirtió probablemente en el centro de nuestra vida cotidiana, en todos los ámbitos, tanto en lo personal y familiar, como en lo religioso, en lo social y en lo laboral.

Muy probablemente en este último tiempo hemos incorporado una serie de aplicaciones que nos permiten mejorar la comunicación tanto desde los smartphones como desde las computadoras, con mejor calidad, sobre todo con video, y facilitando la participación de grupos más numerosos.

En este ambiente virtual se está desarrollando nuestra vinculación con la familia que no está en casa, comenzando por los hijos mayores, y continuando por los padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y toda la gran familia; también nuestros amigos, y nuestros vínculos sociales, religiosos y laborales. 

Si bien es cierto que esta comunicación virtual no nos permite el contacto personal, tan importante en nuestros vínculos, tal vez la situación de aislamiento nos ha dejado más tiempo disponibles, motivándonos a tener un contacto más frecuente, permitiéndonos vincularnos más con los que están más lejos, y también nos ha dado la posibilidad de tener muchos encuentros virtuales, que por razones de distancia, tiempo o costo, no hubiera sido posible realizarlas en forma física, con la misma frecuencia y participación.

Esto se extiende al ámbito de la educación, al punto que nuestros hijos están desarrollando sus actividades escolares en un ambiente virtual, que los desafía tanto a ellos como a los profesores y a las instituciones educativas en un proceso de adaptación, impuesto por las circunstancias y sin previo aviso, y que significa un gran esfuerzo para todos, incluidos nosotros los padres.

Por otra parte, seguramente también hemos podido participar de muchas actividades de información y capacitación, en forma de webinarios, que en forma presencial no hubiera sido posible hacerlo, ya sea porque tal vez no estuvieran disponibles para que podamos asistir en nuestros lugares de residencia, o por la dificultad de administrar los tiempos de traslado, o por el costo de las mismas.

También en el ámbito religioso, si bien no podemos participar físicamente de las celebraciones, podemos hacerlo en forma virtual, que evidentemente no es lo mismo por el significado que tienen; pero nos permite sentirnos parte de celebraciones de diferentes comunidades en diferentes partes del mundo, en las que también nos sentimos comunidad.

El mundo virtual, oportunidad y desafío para vivir los vínculos en este tiempo de pandemia, y tal vez más allá.

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