martes, 31 de diciembre de 2019

Compartiendo la vida - Tiempo de Agradecer

Releyendo y reflexionando sobre una nota anterior que hacía referencia al final del año como un tiempo de evaluar cómo nos fue, y a partir de nuestro presente proyectarnos hacia el futuro; me di cuenta que allí faltó algo muy importante, y creo que no es un detalle menor.

Cuando evaluamos y vamos haciendo el recuento de lo que hicimos, lo que logramos, lo que quedó en el camino, lo que no logramos; seguramente nos vamos dando cuenta que no estuvimos solos en todo eso.

Podemos notar que en los diferentes proyectos, emprendimientos, actividades, tareas, contamos con la familia, amigos, compañeros, jefes, colaboradores, proveedores, clientes, profesionales, y muchos más, y podríamos completar una larga lista con los nombres de quienes nos acompañaron para llegar a donde llegamos.

Por eso es que teniendo en cuenta esto, creo que el final del año además de ser un tiempo para evaluar, también es un tiempo para agradecer, casi como un complemento necesario que surge de la evaluación.

Mi primera publicación fue un agradecimiento por un aniversario de matrimonio, y unos meses después volví a publicar sobre el mismo tema, dando gracias por mi mamá que acababa de partir; y en una parte hacía referencia a que seguramente volvería sobre el tema, sin agotarlo seguramente, teniendo en cuenta ese dicho: "es de bien nacido ser agradecido".

Agradecer significa valorar y reconocer su labor y su aporte a quienes han estado a nuestro lado acompañando, colaborando, sosteniendo, liderando, impulsando; y de alguna manera siendo parte de nuestras actividades y tareas, haciendo posible nuestros proyectos y logros.

El agradecimiento surge de las almas nobles y de alguna manera es un acto de justicia hacia quien se agradece, y a la vez un estímulo, una motivación y un compromiso para quien lo recibe.

Que al evaluar este año podamos hacer no solo un recuento y una valoración de lo realizado, de los logros y los desafíos, sino también un agradecimiento a quienes fueron parte de ello, reconociendo su aporte.

Al inicio de este año me propuse escribir una nota cada semana. Al evaluar este propósito, me queda la satisfacción por lo que pude lograr: durante los primeros 9 meses pude publicar todas las semanas, y sólo me faltaron 6 artículos en el año; y tal vez el logro más importante haya sido no bajar los brazos a pesar de las dificultades.

Para completar este proceso, quiero agradecer en primer lugar a Dios por haberlo hecho posible, a mi esposa que me apoyó en forma permanente, siendo también mi correctora; a nuestros hijos y a los lectores fieles que estaban pendientes de las publicaciones, a los que hicieron llegar sus comentarios en forma personal o en el blog, a los que fueron inspiración para las publicaciones, y a todos los que en forma anónima siguen el blog. ¡Muchas gracias a todos y cada uno!

Fin de año, tiempo de evaluar, tiempo de agradecer.

lmdp-ap-311219

domingo, 22 de diciembre de 2019

Compartiendo la vida - Tiempo de evaluar

Cuando nos vamos acercando al final del año nos surge la inquietud de plantearnos analizar cómo nos fue, mirando lo que pudimos lograr, lo que nos quedó pendiente, los desafíos que se nos presentan; los diferentes ámbitos en los que pudimos crecer y avanzar, y en los que no.

Por eso solemos decir que estamos en tiempo de evaluar, de hacer un balance de los diferentes aspectos de nuestra vida, en lo personal, en lo familiar, en lo laboral, en lo social; y como ha sido nuestro desempeño en este período.

Este tiempo de evaluar podemos mirarlo en una triple perspectiva: mirar hacia atrás, haciendo un recuento de lo que hicimos y cómo nos resultó; eso nos permitirá situarnos en el presente al identificar cómo y dónde estamos; y a partir de allí proyectarnos hacia el futuro, mirando hacia adelante.

En una nota anterior relacionada a la evaluación del proceso de decisión y los resultados de la ejecución de lo decidido, abordé algunos aspectos de la evaluación que forman parte del proceso de evaluación, que en esta oportunidad pretendo ampliar, tomándolos como punto de partida, al referirme a la evaluación en general como una revisión de lo actuado.

Esto nos permite de alguna manera cerrar una etapa, para comenzar una nueva, dando valor a lo que hicimos, aprendiendo de los logros y los fracasos; a modo de retroalimentación, como parte del aprendizaje que nos enriquece y nos hace crecer capitalizando las experiencias.

Un aspecto importante a resaltar es que se trata principalmente de una autoevaluación, en la que nosotros mismos estamos evaluando nuestro propio desempeño; para lo cual es importante tener en cuenta algunas aspectos que nos pueden ayudar para que sea más efectiva:

- Se trata de un proceso de reflexión sincero, que nos lleva a analizar en profundidad nuestro actuar, en el que se requiere una buena dosis de espíritu crítico, para lograr una adecuada valoración de lo realizado y lo conseguido y evitar el riesgo de caer en extremos: ser excesivamente exigentes con nosotros mismos o ser excesivamente condescendientes; por lo tanto se requiere también de mucho equilibrio, para lo cual puede ayudar también tener una evaluación externa, que generalmente es más imparcial, y por lo tanto más equilibrada.

- Debe inspirarnos el anhelo de crecer y la predisposición a cambiar, esto nos lleva a poder apoyarnos en los aspectos fuertes y los logros, como punto de partida para poder superar los aspectos negativos y los fracasos, que son la fuente de los desafíos futuros.

- Estos desafíos deben poder materializarse en planes de acción concretos que conviertan el proceso de evaluación en una oportunidad de crecimiento que pueda hacerse realidad.

Tiempo de evaluar, tiempo de mirar pasado, presente y futuro, que nos permita convertir la experiencia de la evaluación en una experiencia de aprendizaje.

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