sábado, 30 de noviembre de 2019

Compartiedo la vida - Solidaridad

Dando continuidad a dos publicaciones anteriores, sobre el compromiso social y el bien común, las cuales guardan relación entre sí; en esta oportunidad quiero referirme a un elemento común a ambas: la solidaridad, como manifestación de voluntad y actitud de vida.

Conceptualmente podemos hablar de la solidaridad, como la adhesión a la causa de otros, ya sea en forma circunstancial o más permanente; pero este concepto tiene que convertirse en acciones concretas, tiene que pasar por la vida, hacerse vida para que la solidaridad sea efectiva, y no solo algo de lo que hablamos.

La solidaridad tiene que ver fundamentalmente con interesarnos por el otro, ponernos en su lugar, brindarle apoyo, ayuda, hacerle saber que me interesa lo que le pasa, sobre todo en situaciones difíciles, tendiéndole una mano que le posibilite salir adelante, como expresión de mi interés y responsabilidad por el otro, por el bien común; y por otra parte tiene que ver con comprometernos  con los desafíos que nos presenta la realidad, abriéndonos a las necesidades de los demás, poniéndonos en su lugar y pasando a la acción.

En este último tiempo nuestra región -América Latina- está cada vez más convulsionada, en lo social, en lo político, en lo económico, situación que se va multiplicando y expandiendo en cada país con características propias, con diferencias en sus orígenes, en su desarrollo, en sus efectos; cada uno con sus matices propios, y con exteriorizaciones que en algunos casos significan excesos o violencia, que si bien no puede justificarse en ningún caso, ni de ninguna manera, es un llamado de atención, que debe llevarnos a reflexionar, no sólo sobre las causas, sino sobre todo sobre las soluciones, y en el futuro.

Y esa reflexión, me lleva a hacerme un planteo desde la perspectiva de la solidaridad, no como concepto, como idea, como una respuesta más política o social -que es importante y necesaria, pero muchas veces excede lo que podemos hacer-, sino como algo concreto que tiene que transformarse en acción.

El desafío es que esa transformación en acción no se limite a algunas acciones solidarias puntuales -que son sumamente importantes y necesarias, y no pueden ser dejadas de lado-, sino que pueda transformar el estilo de vida, lo que hacemos y cómo lo hacemos, en los diferentes ámbitos de nuestra vida personal, familiar, social, laboral, la forma de vincularnos con los demás, en cómo nos interesamos realmente por el otro, poniéndonos en su lugar, en lo cotidiano.

El desafío es que la solidaridad transforme nuestra vida cotidiana para poder transformar nuestra sociedad.

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domingo, 24 de noviembre de 2019

Compartiendo la vida - Integrar


Con frecuencia nos encontramos ante la de disyuntiva de tener que tomar decisiones entre una opción y otra, y puede suceder que en un primer análisis no vislumbremos otra alternativa que tomar una decisión excluyente entre ambas opciones.


En muchas situaciones, por más vueltas que le demos a esa decisión que tenemos que tomar, probablemente no nos quede otra salida que esa decisión excluyente, ya que ambos caminos pueden ser totalmente incompatibles entre si, y no hay ninguna posibilidad de encontrar otro camino.


También puede suceder, que al profundizar en el análisis podamos encontrarnos ante diferentes situaciones alternativas que nos permitan abrirnos a soluciones más enriquecedoras, y allí está el desafío.


Por una parte puede suceder que esa aparente disyuntiva entre una opción y otra no sea tal, por más que se nos presente planteada de esa manera; y al profundizar la decisión podamos encontrar otras salidas creativas e integradoras.


Una de ellas, es que en la búsqueda de soluciones nos abramos a la posibilidad de que sean ambas, si logramos superar los aspectos que las hacen excluyentes, con lo cual estaremos ante una solución que nos permita dar el paso de no tener que resignar nada, sin tener que caer en contradicciones.


Otra alternativa, es que a partir de ambas opciones, con creatividad podamos encontrar una solución nueva que contemple lo mejor de las ambas opciones, logrando una integración entre ambas que genere una sinergia, y nos permita superar ese aparente conflicto planteado.


Muchas veces tendemos a separar, a disgregar, a actuar en forma mecánica, a plantear la disyuntiva, el conflicto; sin plantearnos la posibilidad de ver más allá de lo que se nos presenta a primera vista.


En este sentido es importante poder tomar distancia de la problemática planteada, eso nos permitirá captar lo esencial de la misma, y poder ver un poco más allá de lo que aparece superficialmente; y como dice el dicho "que el árbol no nos tape el bosque", que los detalles y las formas no nos impidan ver el fondo de la cuestión.


Si nos detenemos a reflexionar en las decisiones que se nos plantean en nuestra vida cotidiana, podemos identificar muchas situaciones en las que nos hemos encontrado en esa disyuntiva, entre "esto O lo otro"; y en las que si nos abrirnos a la posibilidad de plantearnos por qué no "esto Y lo otro", puede ser un ejercicio muy interesante que puede solucionar muchos conflictos y darnos muchas satisfacciones.


El desafío es abrirnos a la búsqueda de soluciones creativas e integradoras, que nos permitan dar un paso más y poder superar la disyuntiva excluyente.


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domingo, 10 de noviembre de 2019

Compartiendo la vida - Perseverancia


Hace muchos años cree mi blog con la idea de poder escribir, que es algo que siempre me gustó; y poder compartir mis escritos, como una manera de aportar algo a quien le pueda ser útil.

Comencé a escribir sin ninguna periodicidad definida, sin dedicarle mucho tiempo ni esfuerzo, buscando la inspiración para escribir, la forma de hacerlo, la temática; no tenía muy en claro por dónde avanzar, pero sabía que quería hacerlo.

Hasta que hace poco más de un año -a comienzos 2018- me propuse escribir en lo posible todos los días algo; y fui avanzando con la idea de que mis escritos fueran reflexiones, pensamientos, notas compartidas surgidas desde la vida; sin a nada metodológico ni científico, que pueda servir para la vida.

A partir de ese momento comencé a hacer algunas publicaciones, a medida que venía la inspiración, y me parecía que lo escrito podía ser publicado, sin una temática ni una frecuencia predeterminadas; esto duró poco más de tres meses y después no hubo más publicaciones.

A comienzos de este año 2019, junto con las resoluciones del año -esa especie de propósitos que solemos hacernos con el año que comienza al que vemos como una página en blanco que queremos llenar- asumí el desafío de publicar una nota semanal; el año fue transcurriendo, y pude cumplirlo -con algunos altibajos- durante poco más que 9 meses.

Hace casi un mes que hice mi última publicación, las últimas semanas fueron muy intensas, y mis borradores no llegaron a convertirse en publicaciones, y eso me genera un sentimiento de frustración por no poder cumplir mi propósito; pero por otra parte tampoco quiero quedarme con la sensación del vaso medio vacío -fueron 42 publicaciones semanales durante el año-.

Eso me llevó a la reflexión sobre la perseverancia, en mantenerse constante para continuar lo comenzado, y eso tiene que ver con fijarse objetivos y poder cumplirlos a lo largo del tiempo, y sobre todo en poder sobreponerse a las dificultades de cualquier tipo; y también dejar de lado el orgullo, y saber recomenzar nuevamente.

En ese espíritu, estoy publicando estas reflexiones después de casi un mes sin hacerlo; en esta oportunidad tal vez estas reflexiones puedan sonar un poco a una catarsis; pero en definitiva es lo que surge de la vida, y quiero compartirlo con los demás.

Sintetizo la perseverancia en esta frase: No importa las veces que caigas, lo importante son las veces que te levantes.

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