domingo, 29 de marzo de 2020

Una oportunidad


Durante algún tiempo publiqué algo así como dos series de notas, unas más referidas al ámbito personal, familiar, social, denominada "Compartiendo la vida", y otra más referida al ámbito laboral, profesional, denominada "Formando el equipo"; aunque en realidad los temas se referían muchas veces a ambos ámbitos, de manera que fui agregando categorías a los temas, dejando de lado esas series como tales, para poder dejar fluir mejor la inspiración sin ese condicionamiento.

Mis publicaciones de las semanas anteriores estuvieron relacionadas con reflexiones en torno a la situación que estamos viviendo con la pandemia del coronavirus, pero no por eso creo que tenga que crear una "categoría de coronavirus" para mis artículos, ya que creo que esta situación es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra vida cotidiana a partir de una situación que se nos presenta, y nos está marcando muy especialmente en este tiempo, y no sólo para reflexionar sino para tomar acción.

Siguiendo con esta línea de reflexión, seguramente hemos estado recibiendo mucho contenido, tanto escrito, como en audio y video sobre este tema, con diferentes enfoques, algunos más científicos, otros desde una perspectiva, política, económica o religiosa; y ante esto habremos tenido diferentes reacciones, por lo cual sería importante que podamos hacer el ejercicio de rescatar lo positivo que podamos encontrar, lo que suma, dejando de lado lo negativo.

Esta situación nos pone -como toda crisis- ante una oportunidad; una oportunidad que tenemos que saber aprovechar en medio de la adversidad, para crecer como personas, como familias, como sociedad, cada uno en los diferentes ámbitos y roles en los que nos toca actuar.

Sin ánimo de agotar el tema, un aspecto a resaltar tiene que ver con asumir el sentido de pertenencia a nuestra comunidad, que nos lleva a comprometernos con el bien común y con los demás más allá de nuestro ámbito de actuación y del rol que desempeñamos, porque nos sentimos parte y asumimos nuestra responsabilidad; y de esa manera somos corresponsables en la medida de nuestras posibilidades del destino de nuestra comunidad.

Este sentido de pertenencia y la corresponsabilidad, nos llevan a asumir la solidaridad con los demás, que -tal como compartía en una de mis publicaciones hace unos meses- tiene que ver fundamentalmente con interesarnos por el otro, ponernos en su lugar, brindarle apoyo, ayuda, hacerle saber que me interesa lo que le pasa, sobre todo en situaciones difíciles, tendiéndole una mano que le posibilite salir adelante, como expresión de mi interés y responsabilidad por el otro, por el bien común; y por otra parte tiene que ver con comprometernos con los desafíos que nos presenta la realidad, abriéndonos a las necesidades de los demás, poniéndonos en su lugar y pasando a la acción.

Este tiempo de crisis es una oportunidad para asumir el sentido de pertenencia, la corresponsabilidad y la solidaridad, no sólo para el presente, sino también para el futuro.

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