lunes, 24 de junio de 2019

Compartiendo la vida - Refranes

En nuestra familia siempre hemos tenido presentes en la vida cotidiana los refranes -o los dichos- que de alguna manera expresan en una frase simple una gran sabiduría.

Más de una vez me ha sucedido en encuentros con amigos, que cada uno vaya compartiendo una serie de refranes a lo largo de la conversación, casi sin pensarlo y como una forma hacerla más amena y darle profundidad a nuestra reflexión.

Esta costumbre la traemos de nuestros padres y abuelos, y tal vez más allá, y es una de las tantas costumbres que compartimos con mi esposa, tal vez porque provenimos de pequeñas ciudades de la zona rural, y allí es más común que la sabiduría popular se exprese en forma de refranes.

La realidad es que tenemos incorporado a nuestro lenguaje muchas de esas expresiones, simples pero a la vez muy profundas, y los utilizamos en nuestras conversaciones cotidianas, de tal manera que para nuestros hijos es algo muy natural escucharlas; aunque sus amigos a veces se sorprendan de esa forma de expresarnos.

A partir de los refranes compartidos surgen conversaciones familiares muy interesantes, en las que comenzamos a analizar el origen, el significado de algunos términos tal vez no muy comunes, y sobre todo el mensaje profundo, los valores y las enseñanzas que transmiten.

Muchas veces nos da la impresión de que hay un refrán para cada situación cotidiana que se nos presenta, y que a partir de esas expresiones resulta mucho más fácil transmitir un mensaje; aunque la primera vez haya que analizarlo y explicarlo, pero allí también hay una gran riqueza en ese compartir.

Esa riqueza se origina en el hecho de que los refranes han ido surgiendo en su momento a partir de situaciones de la vida cotidiana, que con mucha sabiduría y genialidad nuestros antecesores los han transformado en expresiones que han trascendido en el tiempo como una especie de legado, que nosotros también nos encargamos de transmitir.

Se trata de un legado que vamos transmitiendo en la misma forma en que lo hemos recibido, boca a boca, de generación en generación, utilizándolo en nuestra conversación cotidiana, y aplicándolo a las situaciones que nos toca vivir.

Por otra parte, y como un aporte adicional, también podemos encontrar publicaciones que contengan una gran cantidad de refranes, con sus orígenes y significados, y que a través de la tecnología están cada vez más al alcance de todos; y de esa manera podemos enriquecernos con esa sabiduría popular.

Los refranes, expresión de la sabiduría popular, que nos transmiten en forma simple enseñanzas y valores, y que nos acompañan a través de las generaciones.

lmdp-ap-240619


miércoles, 19 de junio de 2019

Compartiendo la vida - Tecnología y desafíos

En una publicación anterior me refería al impacto de la tecnología en nuestra vida cotidiana, poniendo el acento en las redes sociales y en mi relación con las mismas; a partir de algunas reflexiones compartidas en familia y con colaboradores cercanos, ahora quiero hacer una mirada al impacto de los smartphones en nuestro día a día.


La telefonía celular, y posteriormente la aparición de los smartphones, produjo un cambio significativo en nuestra vida, tanto que actualmente nos cuesta imaginarnos cómo sería nuestra vida sin las prestaciones que nos brindan combinando comunicación, conectividad, acceso a información, entretenimiento y mucho más; y esto constituye un gran aporte para facilitar y organizar nuestra vida cotidiana.


Pero como en todas las cosas, se nos presenta la otra cara de la moneda, y quiero puntualizar en algunos aspectos, no con una mirada negativa, sino como un llamado de atención, como desafíos a superar, en la medida en que nos estén afectando.


Podría enumerar muchos aspectos, pero de la reflexión y el intercambio, surgieron estos desafíos que pueden tener algún impacto en nuestra vida cotidiana:
Memoria: hace unos años mi hija del medio me reclamó que no me acordaba de memoria su número de celular; la realidad es que actualmente tenemos todos los números de familiares, amigos, conocidos y otros contactos grabados en la memoria de nuestros smartphones, al punto que no recordamos casi ningún numero telefónico, y no ejercitamos nuestra memoria de esta manera; aunque tal vez lo hagamos para recordar una cantidad de contraseñas de acceso a diferentes aplicaciones y sistemas.
Cálculo: ante cualquier cálculo por más simple que sea, tenemos el smartphone siempre al alcance de nuestra mano y utilizamos la aplicación de la calculadora, con lo cual yo no hacemos más cálculos mentales, y vamos perdiendo esa capacidad.
Ubicación: hasta hace algún tiempo para llegar a algún lugar necesitábamos la dirección exacta y en algunos casos alguna seña identificatoria, y pensar o averiguar el camino para llegar, y para viajes más largos recurríamos a los mapas o cartas de ruta en los que diseñábamos nuestro viaje; actualmente tenemos acceso a variadas aplicaciones de localización que nos permiten llegar a cualquier lugar conocido o desconocido con sólo recibir la "ubicación" de destino, y aún sin saber muy bien por dónde vamos, la aplicación se encarga de guiarnos; así vamos perdiendo esa capacidad de ubicarnos.
Vínculos personales: pasamos gran parte de nuestro tiempo "conectados" con mucha gente ya sea en chats personales o grupales, pero a la hora del intercambio personal, cara a cara, muchas veces el smartphone nos distrae y dificulta ese vínculo más personal.
- Atención y concentración: estamos pendientes de nuestros smartphones por estar atentos al último mensaje o a la última noticia, o porque no llega nada, y eso nos dificulta estar atentos y concentrados en las actividades que tenemos que realizar.
Observación: en nuestros desplazamientos a través de la ciudad o en la ruta -cuando no somos conductores- muchas veces vamos ocupados con nuestros smartphones, en nuestros chats, en las redes sociales, o en algún entretenimiento; y vamos perdiendo la capacidad de observar el entorno que nos rodea, el paisaje, los lugares por donde vamos pasando, los cambios que se producen.

Estos son algunos desafíos que se nos plantean, tal vez no se han enfrentado a los mismos, o ya los han superado; en todo caso la reflexión sirve para estar atentos y ver cómo enfrentar estos y otros desafíos.

El gran desafío es hacer de la tecnología nuestra aliada, aprovechando todas sus ventajas y superando los desafíos.

lmdp-ap-190619

lunes, 10 de junio de 2019

Formando el equipo - Pre-ocupaciones

A menudo nos sucede que estamos preocupados ante una diversidad de situaciones que se nos presentan o pueden presentar en diferentes ámbitos de nuestra vida, y estas preocupaciones nos quitan la tranquilidad y a veces nos abruman tanto que no nos permiten ocuparnos en resolver los problemas.

Resulta muy lógico que no podamos permanecer indiferentes ante esa diversidad de situaciones que se nos plantean, y nos preocupemos, pero si no pasamos de la preocupación, no vamos a poder resolver nada; es necesario que tomemos decisiones que nos permitan enfrentar dichas situaciones.

En esto de tratar de enfrentar los problemas que se nos presentan en nuestra vida cotidiana, hace algún tiempo que tomé la decisión de no preocuparme por nada, lo cual me trajo mucha tranquilidad, y me ayudó a ser mucho más efectivo en resolver las situaciones que se me planteaban.

La realidad es que cuando comparto esta decisión expresada en la frase: "no me preocupo por nada", suena de alguna manera como revelando una tremenda irresponsabilidad ante la vida, y ante los problemas; pero requiere una explicación, para poder entenderla, y captar el verdadero sentido de la misma.

Muchas de las situaciones y problemas que se nos presentan, no están en nuestro ámbito de actuación, es decir, no podemos hacer nada por resolverlas, por más que nos preocupemos y tratemos de dar lo mejor de nosotros, sólo podemos canalizarlas a quienes pueden y tienen que resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por algo que no puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que dejarlo en manos de quien puede hacer algo para resolverlo, y entonces no merece que me preocupe por esto, a lo sumo puedo canalizarlo.

Otras situaciones y problemas que se nos presentan, sí están en nuestro ámbito de actuación, es decir, podemos y debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance para resolverlas; pero si esto es así, tenemos que ocuparnos y dar lo mejor de nosotros para resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por algo que puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que ocuparme lisa y llanamente de resolverlo, y entonces tampoco merece que me preocupe por esto, simplemente me ocupo.

Ante un problema, si no puedo resolverlo, no me preocupo y dejo que se ocupe quien pueda resolverlo; y si puedo resolverlo, me ocupo y lo resuelvo. En conclusión: "No me preocupo por nada".

lmdp-ap-100619

lunes, 3 de junio de 2019

Compartiendo la vida - De la mano

Hace más de 28 años asumimos con mi esposa el desafío de la vida matrimonial, tal vez sin ser totalmente conscientes de lo que eso significaba pero con la decisión de trabajar juntos por nuestro matrimonio, de tener un proyecto común, poniendo lo mejor de cada uno para crecer día a día en este camino de vida en plenitud que es el matrimonio.


Este camino requiere que cada día renovemos nuestro si al matrimonio, que cada día construyamos nuestra vida matrimonial, que pongamos no sólo lo mejor de cada uno, sino también que nos dejemos ayudar para crecer.


Camino de crecimiento


Tuvimos el regalo de participar de una comunidad de matrimonios, con la que fuimos creciendo en nuestros primeros años de matrimonio, acompañándonos y aprendiendo unos de los otros y también de quienes nos fueron guiando en este camino.


En alguna etapa, teníamos muchas actividades formativas y apostólicas como matrimonio, y como solíamos salir varias veces en la semana, y también teníamos actividades algunos fines de semana, comentamos esta situación con nuestra hija mayor -que en ese entonces era una niña-, y le pedimos su opinión, en el sentido de saber qué opinaba de nuestras actividades.


Su respuesta nos dejó sorprendidos, por la espontaneidad con la que nos respondió y sobre todo por la creatividad linguística -evidentemente ya era una comunicadora nata-, ella nos respondió algo así como: "Eso les ayuda a crecer en su 'matrimonialidad'"; nos miramos y nos quedamos pensando que significaba ese término, que lo definimos como "vivir como matrimonio".


Eso nos dio mucha tranquildad ya que significaba que ella percibía que estábamos creciendo como matrimonio, y su percepción era muy importante para nosotros, porque era espontánea y sincera como son los niños; y lo que pasa en el matrimonio se transmite a los hijos, ya que si el matrimonio está bien, los hijos también van a estar bien.


Juntos en el camino


Luego de muchos años, nuevamente nuestra hija con sorprendió con su regalo para nuestro aniversario, era una foto impresa de nuestras manos juntas durante un viaje -una foto que nos sacó sin que nos diéramos cuenta y que acompaña esta publicación-, con una leyenda que nos emocionó, y en la que manifestaba que le daba seguridad nuestra unidad como matrimonio.


Nuevamente esto nos llevó a hacer una mirada al camino que hemos recorrido, a lo que hemos crecido juntos en este tiempo, y sobre todo a mirar hacia adelante para asumir los desafíos que nos presenta nuestra vida matrimonial en cada etapa que vamos recorriendo, y cómo esto también impacta en nuestros hijos.


Queremos elegirnos nuevamente, queremos seguir creciendo juntos, queremos seguir caminando juntos, queremos seguir de la mano ... todos los días de nuestra vida ...


lmdp-ap-030619