jueves, 22 de octubre de 2020

Limites y sociedad

Dando una mirada más al tema de los límites, luego de dar un abordaje más personal y otro respecto a la educación, la propuesta de esta nota es reflexionar sobre los límites en el ámbito social en sentido amplio, completando de esa manera las reflexiones desde lo particular a lo general a la que hice referencia en la primera nota sobre el tema.

Una perspectiva más amplia

Muy probablemente hemos escuchado e incluso repetido la afirmación: "Nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás", o alguna de sus variantes, con la que expresamos que hay límites al ejercicio de nuestra libertad, que tienen que ver justamente con la libertad de los demás, y en definitiva con la convivencia social.

Dentro de esas limitaciones, nos encontramos con normas escritas y también con normas no escritas, tradiciones, usos y costumbres, que llegan a tener una validez similar en el contexto social; cuyo objetivo es -o debería ser- contribuir a un mejor funcionamiento de la sociedad, teniendo en cuenta como criterios claves: la justicia, el bien común y la protección a los más débiles.

Puede sucedernos que nos planteemos la razonabilidad de las normas o su necesidad, cuando percibimos que las mismas nos afectan, lo cual puede ser entendible, en la medida en que en este cuestionamiento no primen los intereses particulares, sino los criterios mencionados.

Es cierto que muchas veces estas limitaciones están teñidas de sesgos de autoritarismo, en aspectos ideológicos o inclusive en lo que se ha dado en denominar lo "políticamente correcto" -que también tiene un sesgo ideológico-; estas situaciones distorsionan el sentido de los límites como contribución al mejor funcionamiento de la sociedad.


 

Aspectos a tener en cuenta

En este tema de los límites, al menos en mi caso, surge mi espíritu rebelde, que me lleva a cuestionarlos, y para orientar ese cuestionamiento, tal vez podamos enriquecer esos criterios claves con tres aspectos, que pueden contribuir a clarificar nuestra visión:

- el ejercicio de la libertad, está asociada a la responsabilidad, es decir debemos ejercer la libertad con responsabilidad, sobre todo frente a los demás y a nuestra "casa común"

- los derechos implican a la vez deberes, que contribuyen al equilibrio en la sociedad

- nuestras acciones en todos los ámbitos deben estar guiadas por el amor y el respeto a los demás.

Tal vez estos apectos puedan ayudarnos a discernir nuestra mirada y nuestra posición ante las limitaciones, y servir de orientación para el cuestionamiento y la aceptación.

Para reflexionar

Podemos plantearnos algunas preguntas:

- ¿Cuál es nuestra actitud ante los límite de la sociedad?

- ¿Qué criterios guían nuestras acciones ante esos límites?

- ¿Cómo podemos contribuir a nuestro entorno en este sentido?

Puede sonar como un contrasentido hablar de los límites y una mirada más amplia, pero deja de serlo si esa mirada está inspirada en la justicia, el bien común y la protección a los más débiles, y sostenida por una libertad ejercida con responsabilidad y bajo la guía del amor y el respeto a los demás.

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lunes, 12 de octubre de 2020

Los límites y la educación

Continuando con el desarrollo del tema de los límites, luego de enriquecer la mirada al tema desde lo personal, la propuesta es continuar profundizando un poco más, dándole una vuelta más al tema en este camino de lo particular a lo general; la idea es dar un paso más ampliando la mirada a aquello que experimentamos como límites, pero que no provienen de nosotros mismos.

La educación

Hace algún tiempo en una nota sobre la educación, hacía referencia a la etimología  del término "educar", que viene del latín, y hace referencia al prefijo "ex", que significa sacar de, extraer, y del verbo "ducere", que significa conducir, en el sentido que la educación apunta a sacar desde dentro lo mejor que hay en cada persona.

Partiendo de este concepto de educar, queda planteado claramente el desafío del educador, tal vez podamos complementar ese desafío con algunos aspectos planteados en otra nota sobre la educación, en el sentido de: educar personas libres, con valores, que puedan tener criterios propios de decisión, inspirados por el amor y el respeto; un amor desinteresado y el respeto a la forma de ser, originalidad, individualidad, características personales, decisiones.

La referencia a estos aspectos, nos permite situarnos para comprender el sentido de los límites en el proceso educativo, por un lado en cuanto al rol y a la tarea del educador, respecto al marco de referencia en que se desempeña, y por otro respecto de los educandos.


Los límites

Desde esta perspectiva en el rol del educador -tal vez comenzando con los primeros y principales educadores que somos los padres-, podemos decir que en la medida en que los límites permitan generar un espacio para actuar con independencia y libertad, pueden contribuir en el proceso de educación, para conducir y en caminar el proceso y a los educandos.

Para eso es necesario que sean identificados con razonabilidad y precisión, definidos con fundamentos claros, comunicados y puestos en práctica oportuna y adecuadamente, esto último también implica evaluar el impacto de los mismos en los educandos y estar dispuestos a revisarlos y modificarlos si fuera necesario, para que contribuyan al objetivo.

En cuanto a los educandos, partiendo del supuesto que de parte de los educadores se tengan en cuenta los aspectos mencionados, pese a que inicialmente los límites pueden generar una situación de rechazo, de rebeldía -sobre todos en algunos que tenemos una mayor tendencia en ese sentido-, en la medida en que logren captar el sentido de los mismos, les servirán como un marco de referencia para su desarrollo, por una parte como ejercicio de aceptación de los propios límites, y también de los límites en el ámbito social -a los que me voy a referir en una próxima nota-.

Teniendo en cuenta estos aspectos, los límites pueden permitir el crecimiento a través del proceso educativo, orientando, encaminando, conduciendo, facilitando el desarrollo de las capacidades; de otra manera pueden dificultar e impedir ese proceso.

Para reflexionar

¿Los límites contribuyen al proceso educativo? ¿Por qué?

Cómo educadores:

- ¿Cómo identificamos, definimos, comunicamos y aplicamos los límites?

- ¿Qué criterios nos guían?

Como educandos:

- ¿Cómo nos sentimos ante los límites?

- ¿En qué nos ayudan o dificultan?

Identificar, definir, comunicar, poner en práctica los límites, es uno de los desafíos de los educadores, para contribuir a un proceso educativo efectivo, siempre guiados por el amor y el respeto a los educandos.

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lunes, 5 de octubre de 2020

Nuestros propios límites

Luego de reflexionar en torno a algunas preguntas disparadoras sobre el significado de los límites, las sensaciones y actitudes en torno a ellos, nuestras reacciones, su impacto en nuestra vida; les propongo adentrarnos en el tema para analizarlo desde diferentes perspectivas, comenzando desde lo particular para avanzar a lo más general; en ese sentido el primer paso será avanzar desde un enfoque personal, para luego ir ampliando la mirada.

Una mirada personal

Desde la perspectiva personal, en una primera aproximación al tema, podemos entender los límites como aquellos que están dados por nuestras capacidades reales o percibidas de pensar, expresar o hacer algo; y digo reales o percibidas, porque muchas veces nos autoimponemos algunos límites, que no son reales, pero los percibimos así, y eso nos de alguna manera nos limita.

Puede sucedernos que esos límites tengan como fuente no sólo nuestra propia reflexión, nuestra experiencia y el autoconocimiento, sino también las opiniones que recibimos de los demás en forma directa o indirecta, con buenas intenciones o no tanto, pero que inciden en la percepción de nuestros propios límites, en la medida en que las aceptemos sin un juicio crítico, y una contratación con nuestra realidad.


Por otra parte y en relación con nuestros límites, también solemos aplicarlo a aquellas situaciones que nos llevan al límite de nuestras capacidades o posibilidades, que de alguna manera nos superan, sea por la magnitud de las mismas, por su intensidad o duración; en esto también vemos reflejados nuestros limites.

Conocer nuestras capacidades y nuestros límites reales, en los diferentes ámbitos de nuestra vida -entre otros: físicos, intelectuales, culturales, espirituales, afectivos, sociales-; y tener una clara percepción de los mismos, nos posibilita ser conscientes de lo que podemos hacer y de lo que no podemos hacer.

De esa manera nos permitirá concentrarnos en hacer bien lo que podemos hacer, y a la vez ante esa diversidad de límites que tenemos, plantearnos sinceramente en qué medida podemos superarlos o no. En el primer caso para ponernos en camino y tomar acciones concretas que nos permitan superarlos y dejen de ser un límite, para convertirse en capacidades; y en el segundo, para asumirlos como tales, como parte de nuestra realidad.

Esto último me recuerda a esa oración que dice: Dios, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

Para reflexionar

A modo de reflexión podemos plantearnos desde un punto de vista personal:

- ¿Cuáles son nuestras capacidades y límites en los diferentes ámbitos de nuestra vida?

- ¿Cómo podemos potenciar nuestras capacidades?

- ¿En qué nos ayudan nuestros límites?

- ¿Qué límites podemos superar? ¿Cómo podemos hacerlo?

- ¿Qué podemos hacer para asumir nuestros propios límites?

El conocimiento de nuestras capacidades y limites, asumirlos como tales y proponernos superarlos -en la medida que sea posible-, forma parte fundamental de nuestro crecimiento personal.

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