En esto de compartir la vida, hace un tiempo estuve reflexionando
sobre el tema del compromiso social, en realidad a partir de algunos
comentarios sobre la participación en la actividad política, tan necesaria en
la actualidad ante la crisis de dirigentes capaces, honestos y dispuestos a
servir al bien común.
Cuando comencé a profundizar el tema me di cuenta que tenía que
darle una mirada más amplia, que va más allá del compromiso político, que puede
ser una expresión, una modalidad, un ámbito de actuación, pero que no puede
quedarse allí, por eso me pareció interesante abordarlo desde el compromiso
social.
Como en mis otras publicaciones no pretendo hacer un análisis
académico, ni conceptual, sino más bien compartir algunos pensamientos sobre el
tema, desde mi experiencia, desde una perspectiva personal, tratando de aportar
algunas líneas de pensamiento que puedan servir como disparadores para la
reflexión.
Al pensar en el compromiso social, surgen diferentes expresiones
de participación en agrupaciones o iniciativas sociales, gremiales y políticas,
a las que se puede adherir, acompañar, comprometerse en la medida en que se
puedan identificar visiones e ideales compartidos; y de esta manera poder
canalizarlo en acciones concretas.
Pero creo que podemos dar un paso más en esto del compromiso
social, y tiene que ver con poder ponerlo de manifiesto en algo más cotidiano,
más simple, más sencillo, pero no por eso más fácil y más frecuente.
Sin ánimo de agotar el tema en estas reflexiones, se me ocurre pensar
en tres manifestaciones de compromiso social, que pueden ayudarnos a asumirlo
más concreta y cotidianamente, o tal vez a darle sentido a cosas que ya
hacemos, y mirarlas en otra dimensión; o tal vez puedan llevarnos a asumir
otras manifestaciones cotidianas de compromiso social.
Compartir los talentos: Cada
uno de nosotros ha recibido y desarrollado talentos originales, capacidades
especiales que tenemos que descubrir y cultivar, pero no para guardarlos o usar
sólo para nosotros, sino sobre todo para ponerlos al servicio, para que puedan
ayudar a los demás a crecer y desarrollarse, a complementar sus talentos. Esto
nos lleva a desarrollar tres acciones: descubrir nuestros talentos, cultivarlos
y ponerlos al servicio de los demás.
Solidaridad: Tiene que ver con
interesarnos por el otro, brindarle apoyo, ayuda, tanto en lo material como en
lo espiritual; hacerle saber que me interesa lo que le pasa, sobre todo en las
situaciones difíciles, para ayudarle a salir adelante; como una manifestación
de mi interés por el bien común, el bien de todos y cada uno, haciéndonos todos
responsables de todos.
Compromiso con el futuro: Tiene
el sentido de comprometernos con las generaciones futuras, y tal vez podemos
expresarlo concretamente en el cuidado por el medio ambiente, "nuestra
casa común"; pero también con el mundo de valores que vivimos y cultivamos
y que dejaremos a las generaciones venideras, lo que le estamos dejando a
nuestros hijos.
Que estos pensamientos puedan ayudarnos a reflexionar y tomar
acciones sobre nuestro compromiso social cotidiano, concreto, que deja huella.
Es hora de ponernos en camino.
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