Hace 27 años, un 19 de febrero, llegábamos a Paraguay, recién casados, para hacer una experiencia laboral de unos años, pensando que serían unos 4 o 5 años, y después volver a nuestra tierra, o estar más cerca.
Conocíamos muy poco de Paraguay, yo había estado trabajando dos meses, un tiempo antes de casarnos, pero eso no cambiaba mucho la situación; veníamos con mucha ilusión a comenzar nuestra vida matrimonial, con toda la audacia de nuestra juventud, teníamos toda la vida por delante.
Nuestros primeros vínculos fueron dos matrimonios que ya conocía de Argentina, mis compañeros de trabajo y los compañeros de estudio de mi esposa, extrañábamos sobre todo nuestra familia; pero estamos seguros que este inicio de nuestra vida matrimonial lejos de la familia, nos ayudó a consolidarnos como matrimonio y luego como familia, sólo nos teníamos el uno al otro, y así fuimos construyendo nuestra propia identidad matrimonial y familiar.
Desde un principio nos sentimos acogidos con esa hospitalidad tan propia del paraguayo, que nos hizo sentir en casa, fuimos cultivando muchos vínculos en diferentes ámbitos, algunos se consolidaron al punto de considerarlos parte de nuestra familia; en este proceso de vincularnos, tuvo un rol muy importante nuestra incorporación al Movimiento de Schoenstatt, donde fuimos creciendo no solo en nuestra espiritualidad, y en nuestra vida matrimonial y familiar, sino en los vínculos.
Teníamos unos 5 años viviendo en Paraguay y hubo un hecho que nos marcó muy significativamente y fue una vez que nos pidieron agradecer a Dios por algo, y mi esposa agradeció por estar en Paraguay; a partir de ese hecho y de una profunda reflexión, comenzamos a arraigarnos más a esta tierra paraguaya y a su gente, al punto que tomamos la decisión de quedarnos a vivir en Paraguay.
Ya llevamos 27 años viviendo en esta tierra, donde nacieron nuestros cinco hijos, orgullosos de ser paraguayos; y como solemos decir, este es nuestro lugar en el mundo, realmente nos "hallamos" en nuestros querido Paraguay.
Tenemos un deber de gratitud con Dios por habernos conducido a esta tierra, y con todos los que nos han abierto su corazón y nos han hecho un lugar en esta, nuestra tierra paraguaya.
lmdp-ap-190218