lunes, 14 de enero de 2019

Compartiendo la vida - Resoluciones

El período del año calendario nos proporciona un buen marco de referencia para planificar, ejecutar y evaluar, tanto en el ámbito personal, familiar y comunitario; como en el ámbito de las empresas, los gobiernos y otras entidades.

Al inicio del año pasado traté de fijarme algunas resoluciones, guiado por ese principio rector que ayuda mucho a la efectividad en estos procesos de planeamiento, ejecución y evaluación, y que es el siguiente: "menos es más".


En ese sentido y como parte de la planificación tomé como Resoluciones 2018 tres propósitos a trabajar, bien concretos y evaluables.


Durante el año fue interesante ir analizando mis avances en cada uno de esos propósitos, qué podía hacer para dar un nuevo paso, qué tenía que dejar de hacer, qué tenía que cambiar en lo que hacía o en la forma de hacerlo.


Esta mirada periódica, aunque no muy sistemática a mis resoluciones, fue una buena experiencia que me permitió ir monitoreando de alguna manera el desarrollo del año.


Al finalizar el año, tuvimos la oportunidad de pasar unos días de vacaciones en la playa en familia junto a una familia amiga, a la que nos unen muchos puntos de contacto; fue la primera vez que compartimos vacaciones con otra familia, realmente fue una experiencia muy enriquecedora e inolvidable, digna de ser repetida.


Y esos días de descanso fueron propicios para poder hacer evaluar el año; algo muy sano que ayuda a hacer una mirada retrospectiva y poder volver planificar, ajustando los propósitos a futuro.


Y al hacer esa evaluación, con la mirada al año que finalizaba, pude constatar que en cada uno de los propósitos pude avanzar algo, y al menos concretarlos parcialmente.


Generalmente al hablar de planeamiento hablamos de la evaluación como feed-back para el proceso y realmente me doy cuenta al releer mi evaluación que prácticamente tengo el punto de partida para mis nuevos propósitos de una manera muy clara. Por eso a partir de la evaluación realizada pude redefinir mis propósitos o más bien profundizarlos a partir de lo realizado y evaluado en el año que finalizó.


Y finalmente ese momento de reflexión retrospectiva, que comenzó siendo una revisión de las Resoluciones 2018, se convirtió en la proyección o en la definición de las Resoluciones 2019, para dar inicio a un nuevo proceso de trabajo que tendrá sus momentos de ir recalculando durante el año, para nuevamente poder volver a evaluar al final del año.

Ahora es el momento de ir asumiendo esos desafíos de crecimiento.

lmdp-ap-140119

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