Dando
un paso más en la formación del equipo, y partiendo de la afirmación de que el
equipo de trabajo es un equipo de personas, surgen muchos desafíos, entre ellos
el de la capacitación de cada persona.
Al
referirnos a la capacitación, en términos generales, estamos hablando de un proceso
orientado a adquirir, actualizar y desarrollar conocimientos, habilidades y
actitudes que contribuyan a un mejor desempeño de las personas en sus
funciones, en el equipo; y como proceso estará compuesto por diferentes
actividades didácticas encaminadas a esa finalidad.
Teniendo
en cuenta, que partimos desde el punto de vista de que trabajamos con equipos
de personas, y que para la incorporación de cada una no sólo tenemos que tener en
cuenta su formación y experiencia, sino también los aspectos personales y su
proyección; cuando nos referimos a la capacitación, el desafío es que la misma se
enmarque no sólo en los aspectos relacionados con la pertenencia a una
organización, a un equipo de trabajo y al desempeño de sus funciones; sino que
abarque a toda la persona, no sólo en lo específicamente técnico y laboral.
En
ese sentido es que el enfoque debe pasar por un abordaje más amplio, que lo
podemos denominar proceso de educación, con algunas características
particulares.
Tomando como punto de partida la etimología del término "educar", que viene del latín, y hace referencia al prefijo "ex", que significa sacar de, extraer, y del verbo "ducere", que significa conducir; el planteo de este proceso, apunta a sacar desde dentro lo mejor que hay en cada persona, a través de la guía y acompañamiento en su desarrollo.
Debemos
enfocarnos en partir desde la persona, y orientarnos a un proceso educativo que
nos permita conducirla a sacar lo mejor de sí misma, en todos los aspectos, tanto
en los personales y comunitarios, como en los laborales, en lo referente a los conocimientos, habilidades y aptitudes, y también en los valores, estilo de trabajo, actitudes; para que pueda
desarrollar todo su potencial personal.
Pasar de un enfoque orientado a la mejora del desempeño,
por uno orientado a la educación de la persona, a su desarrollo como tal, plantea
un cambio significativo en los procesos de capacitación, ya que requiere -sin dejar de lado lo anterior-, incorporar nuevos elementos, transformando en un proceso de educación, como parte del
ámbito de desarrollo personal.
La responsabilidad social empresarial se transforma en acción, al asumir el desafío de la educación para el desarrollo de la persona.
lmdp-ap-110219

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