A
lo largo de mi trayectoria profesional, incluyendo mi etapa de
estudiante universitario, de docente, y las diferentes actividades laborales y
profesionales desarrolladas, he tenido la oportunidad de tener algunos
"maestros" que han dejado huellas profundas, no sólo en lo profesional
sino también en lo personal.
Realmente
no son muchos, pero han hecho aportes muy importantes para mi desarrollo
personal y profesional, me han dado sobre todo muchas lecciones de vida, además
de las lecciones profesionales; y esta nota quiere ser de alguna manera un
homenaje a cada uno de ellos, en la persona de Don Ricardo.
Una
persona ejemplar
Hace
más de 25 años tuve la oportunidad de conocer a Don Ricardo, emprendedor
exitoso y empresario experimentado, y sobre todo tuve la gran fortuna de
trabajar con él muchos años; en lo que fue para mí una de las mejores
experiencias, tanto en el ámbito profesional, como en el ámbito personal.
Detrás
de ese emprendedor exitoso y empresario experimentado, pude descubrir una gran
persona, que de alguna manera fue también como un padre para mí, por todo lo
que me transmitió, fundamentalmente con su ejemplo de vida; aprendí muchas
cosas de lo que el decía, de sus instrucciones, de sus comentarios, de sus
consejos, de sus anécdotas, pero aprendí mucho más de las cosas que él hacía,
cómo las hacía, por qué las hacía, para qué las hacía; todo lo que decía estaba respaldado por sus acciones. Es la enseñanza de los hacen.
Debajo del vidrio de su escritorio había muchas frases, todas muy
valiosas, y una de las que más llamó mi atención decía algo así como: "No
hay ganancia que perdure, si no se pone el mismo esfuerzo para
conservarla"; gran verdad que él hacía realidad con su trabajo de cada día.
Muchas
cosas recibí de Don Ricardo, comenzando por un profundo respeto por la persona,
por cada persona, por cada empleado de la empresa, pero no sólo el respeto,
sino el preocuparse por su bienestar, por su futuro, estar atento a cada uno;
pero sin que ello significara falta de firmeza cuando hacía falta, porque eso
también es respetar a la persona, ayudarla a mejorar cuando hace falta. La
misma firmeza que tuvo con sus hijos cuando se incorporaron a trabajar en la
empresa, cada uno debió ganarse su lugar, con trabajo, con esfuerzo, no por
ser sus hijos, sino por mérito propio.
Recuerdo
haber organizado un curso para hacer en un día sábado completo, cuando lo
propuse en el directorio, delante de los demás directores no me dijo nada, pero
luego me hizo un comentario: "es importante que la gente pueda descansar y
compartir en familia el fin de semana"; fue solo un comentario hecho con
muchísimo respeto, pero fue suficiente para demostrar el valor que le daba a la
persona, a su tiempo, a la familia.
Su
trabajo cotidiano era una enseñanza permanente, el sentido de la
responsabilidad, la puntualidad, el orden, el trabajo en equipo, el compartir
la toma de decisiones, su empeño por incorporarse al mundo tecnológico, su
estímulo para hacer las cosas bien la primera vez, corregir los errores en el
origen para que no se acumulen, prestar atención a los detalles, cuidar desde
los pequeños costos, la generación de información y su análisis, mirar siempre un poco más allá.
Don
Ricardo no hablaba mucho -cuando lo hacía eran palabras sabias, precisas, oportunas y respaldadas en sus acciones- porque más que hablar, él hacía, y lo que hacía nos
transmitió a los que trabajamos con él, su sabiduría, sus valores, su estilo de
trabajo, el respeto, la cultura del trabajo y del esfuerzo, y sobre todo su humildad aún
siendo el presidente de la empresa; tanto es así que después de muchos años de
haberse retirado de la empresa, sus enseñanzas continúan vigentes, y no porque
estén escritas en un documento de lectura y cumplimiento obligatorio, sino
porque él las transmitió con su ejemplo, y los que lo vimos hacer lo seguimos.
Gracias
Don Ricardo por su ejemplo de vida!.
lmdp-ap-150419

Exelente Antonio. Que lindo es reconocer y difundir testimonios que motiven. ..se nota todo lo que dijiste por los frutos..salud Don Ricardo..!!!
ResponderEliminarMuchas gracias ... Un merecido homenaje a Don Ricardo y a todo lo que hizo ...
ResponderEliminarEl querido don Ricardo deja huellas profundas en todos los q le conocimos. Sea cual fuera ambiente. Laboral familiar o en nuestro querido Club Mbigua. Vida cristiana llena de valores, generosidad y solidaridad. El nos deja físicamente pero esta ya presente en nuestras vidas x siempre. Orgullo para toda su familia
ResponderEliminar...lindo texto...Sábias palabras Don Antônio, saludos...
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