martes, 2 de febrero de 2021

30 años

Cada aniversario es una nueva oportunidad para celebrar el acontecimiento, un momento en el que aprovechamos para valorar, recordar, agradecer y proyectar, y estos aspectos son los que hacen lucir la celebración.

Puede sucedernos que la celebración se quede en aspectos externos, como un buen regalo -que expresa nuestros sentimientos-, una buena comida -que pareciera esencial a la celebración-, tal vez acompañada de una fiesta -que es la manera de compartir la celebración-, pero estos aspectos no deberían ser lo central.

Mi primera publicación en este blog -hace tres años- fue justamente para la celebración de nuestros 27 años de matrimonio, como una expresión de gratitud por ese acontecimiento importante en nuestra vida.

Seguimos caminando en nuestra vida matrimonial, tratando de vivir "uno en el otro, con el otro y para el otro", que nos lleva a sentir, pensar y actuar como "nosotros", a partir de nuestras propias originalidades, que se complementan entre sí, y a la vez se complementan, para hacer de nuestro matrimonio una vida en plenitud.

Buscando que el paso del tiempo no nos haga perder la frescura del primer amor -de cuando comenzamos a ser novios-, asumimos el desafío de no caer en la rutina, de ser creativos, de mantener renovados esos aspectos que nos marcaron desde el inicio: el diálogo, la mirada a largo plazo y la presencia de Dios en nuestra vida.


Este año cumplimos 30 años del momento en que sellamos nuestro amor para toda la vida, que marcó el inicio de de este proyecto en el que nos comprometimos y vamos llevando adelante -no sin dificultades-, pero buscando hacer realidad esa frase que expresa nuestra vida matrimonial: "Tú, sólo tú, para siempre".

Son 30 años, que venimos transitando de la mano, construyendo un proyecto juntos, desde que nos dimos el sí para toda la vida, iniciando este viaje con muchas alegrías e ilusiones, y así dimos nuestros primeros pasos; fuimos creciendo, llegaron los hijos y se completó la familia; con ellos celebramos la vida y compartimos, ellos son nuestro don y tarea.

Y al iniciar este camino nos arraigamos en esta tierra paraguaya, asumiéndola como propia; compartimos juntos, viajamos juntos, celebramos juntos, seguimos creciendo y caminando juntos, en esta vida de a dos, siendo cómplices, amigos, enamorados; viviendo con alegría, con esperanza, porque creemos en nuestro amor, con la bendición de Dios, todos los días de nuestra vida.

Valoramos este camino recorrido -paso a paso-, recordando todo lo vivido -experiencias que nos hacen crecer-, agradecemos a Dios y a todos los que nos acompañaron en todos estos años, y nos proyectamos renovando nuestro amor -renovando nuestro Si para toda la vida-.

30 años: valorar, recordar, agradecer y proyectar.

lmdp-ap-02022021

4 comentarios:

  1. Muy bueno! Tenemos alguien en común que pregunta... "Se aman?"
    Y después de tantos años de estar juntos, es hermoso seguir descubriendo algo en el otro y maravillarnos por ello... Y volver a enamorarnos cada día de la misma persona en el transcurrir de los días....un abrazo para Dani y para vos....

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    1. Gracias Laura .. y para nuestra hermana y amiga en común ... si nos amamos ... cada día más... saludos

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    2. Felicidades Dani y Antonio !Me quedo con cultivar la indisolibilidad del Sacramento del matrimonio y el aceptar gustosamente el lugar que Dios les propouso para servirlo en la Tierra. Hacer vivo a Cristo el amor mutuo es la misión.

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  2. Fe de erratas :Hacer presente a Cristo en el amor mutuo es la misión

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