Luego de reflexionar en torno a algunas preguntas disparadoras sobre el significado de los límites, las sensaciones y actitudes en torno a ellos, nuestras reacciones, su impacto en nuestra vida; les propongo adentrarnos en el tema para analizarlo desde diferentes perspectivas, comenzando desde lo particular para avanzar a lo más general; en ese sentido el primer paso será avanzar desde un enfoque personal, para luego ir ampliando la mirada.
Una mirada personal
Desde la perspectiva personal, en una primera aproximación al tema, podemos entender los límites como aquellos que están dados por nuestras capacidades reales o percibidas de pensar, expresar o hacer algo; y digo reales o percibidas, porque muchas veces nos autoimponemos algunos límites, que no son reales, pero los percibimos así, y eso nos de alguna manera nos limita.
Puede sucedernos que esos límites tengan como fuente no sólo nuestra propia reflexión, nuestra experiencia y el autoconocimiento, sino también las opiniones que recibimos de los demás en forma directa o indirecta, con buenas intenciones o no tanto, pero que inciden en la percepción de nuestros propios límites, en la medida en que las aceptemos sin un juicio crítico, y una contratación con nuestra realidad.
Por otra parte y en relación con nuestros límites, también solemos aplicarlo a aquellas situaciones que nos llevan al límite de nuestras capacidades o posibilidades, que de alguna manera nos superan, sea por la magnitud de las mismas, por su intensidad o duración; en esto también vemos reflejados nuestros limites.
Conocer nuestras capacidades y nuestros límites reales, en los diferentes ámbitos de nuestra vida -entre otros: físicos, intelectuales, culturales, espirituales, afectivos, sociales-; y tener una clara percepción de los mismos, nos posibilita ser conscientes de lo que podemos hacer y de lo que no podemos hacer.
De esa manera nos permitirá concentrarnos en hacer bien lo que podemos hacer, y a la vez ante esa diversidad de límites que tenemos, plantearnos sinceramente en qué medida podemos superarlos o no. En el primer caso para ponernos en camino y tomar acciones concretas que nos permitan superarlos y dejen de ser un límite, para convertirse en capacidades; y en el segundo, para asumirlos como tales, como parte de nuestra realidad.
Esto último me recuerda a esa oración que dice: Dios, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para entender la diferencia.
A modo de reflexión podemos plantearnos desde un punto de vista personal:
- ¿Cuáles son nuestras capacidades y límites en los diferentes ámbitos de nuestra vida?
- ¿Cómo podemos potenciar nuestras capacidades?
- ¿En qué nos ayudan nuestros límites?
- ¿Qué límites podemos superar? ¿Cómo podemos hacerlo?
- ¿Qué podemos hacer para asumir nuestros propios límites?
El conocimiento de nuestras capacidades y limites, asumirlos como tales y proponernos superarlos -en la medida que sea posible-, forma parte fundamental de nuestro crecimiento personal.
lmdp-ap-041020

No hay comentarios:
Publicar un comentario