domingo, 19 de julio de 2020

Información y realidad

En el último tiempo compartí algunas reflexiones abordando diferentes aspectos de la comunicación y la información, tanto en relación a la comunicación y vinculación interpersonal y sus desafíos, como en lo relativo al acceso y al tratamiento de la información que se difunde y a la que cada vez tenemos  un acceso más amplio e inmediato, lo cual también nos plantea muchos desafíos.

A partir de esas reflexiones, van surgiendo muchos aspectos que pueden ser profundizados, los cuales también se nutren de los acontecimientos que se desarrollan en nuestro entorno, y nos motivan a enriquecer la mirada a cada tema.

Ante una situación que ocurre a nuestro alrededor, si bien cada vez podemos accedemos a una cantidad mayor de información, con todos los medios que nos proporciona la tecnología, es muy difícil que podamos tener toda la información disponible, y desde todas las perspectivas posibles que nos permitan ver la totalidad de los aspectos.

Esto me recuerda un relato que me llegó en estos días sobre un grupo de personas ciegas que discutían sobre cómo era un elefante, y que al encontrarse con uno tienen percepciones diferentes que los llevan a afirmar que un elefante es como: una muralla, una serpiente, una lanza, una cuerda, un abanico, un tronco rugoso, según las partes del elefante que van tocando: el cuerpo, la trompa, el colmillo, la cola, la oreja, la pata; el relato finaliza diciendo que cada uno experimentó una forma diferente respecto de la misma realidad: el elefante, a partir de entrar en contacto con una parte de la misma y cada uno creía estar en lo cierto, y que los demás estaban equivocados.

Creo que esto podemos aplicarlo a nuestra realidad en que no siempre podemos tener toda la información sobre los hechos o situaciones que ocurren, generalmente tenemos visiones parciales, ya sea porque no disponemos de toda la información, nuestras fuentes son parciales o incompletas, o inclusive muchas veces está sacada de contexto y eso produce una distorsión; y también nuestra percepción puede estar afectada por la visión de la realidad que tenemos, muchas veces sesgada por nuestra propia perspectiva o inclusive por preconceptos.

En este tiempo en que recibimos y accedemos a tanta información casi sin proponernos, tenemos la tarea no sólo de abrir nuestra mirada, filtrar la  información y chequear las fuentes, sino también de ampliar nuestra perspectiva de la realidad, poniéndola en contexto y observando todos los aspectos que la componen.

Tenemos el desafío de observar los hechos y acontecimientos con información y perspectivas amplias, lo más completas posibles, para comprender mejor la realidad.

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