Hace algún tiempo escribí algunas notas relacionadas entre sí, en el sentido del compromiso social y la mirada al bien común, que tienen como punto de contacto la solidaridad; en este tiempo de pandemia estos temas cobran más relevancia aún, y en cierta forma están vinculados con el tema del cuidado, sobre el que compartí algunas reflexiones hace unos meses.
Pero como siempre podemos dar un paso más para ir profundizando los temas que nos ocupan, dándoles una vuelta más, repensándolos, mirándolos desde otra óptica, enriqueciendo el análisis; me vino a la mente uno de los cuatro principios que alguna vez enunció el Papa Francisco, cuando todavía era Mons. Jorge Bergoglio, y que me parece que tiene mucho que ver con este tema.
Me refiero al principio que dice: "El todo es superior a la parte y es más que la mera suma"; y que voy a abordarlo desde mi propia mirada, ya que plantea un punto de partida interesante para reflexionar, en todo momento, pero sobre todo en este tiempo de pandemia.
Tener en cuenta el todo, es de alguna manera mirar más allá de mis propios intereses, más allá de lo que es mío, más allá de mi nariz; y para eso se requiere superar el egoísmo, pero haciéndolo con una mirada positiva, que construye, que integra, sin dejar de lado mi originalidad, mi aporte, siendo consciente que conforma ese todo, y que tengo que potenciarlo.
Esto a la vez me compromete a que mi parte pueda integrarse efectivamente al todo, de manera que junto a las demás pueda darse esa sinergia que permite que esa totalidad sea más que la mera suma de las partes; y para eso se requiere no sólo la generosidad de compartir, sino la apertura para integrarse.
De esta manera surgen dos desafíos: por un lado el hecho de reconocer que lo más importante es el todo, y que mi parte lo conforma; y por otro el hecho de hacer que la integración de mi parte en el todo produzca una sinergia superadora.
En ese sentido, es interesante que la figura que nos propone para ver el todo -que va más allá de la esfera que a veces puede parecer que representa lo global-, es la figura del poliedro, a través del cual podemos observar la confluencia de todas las partes con sus aristas, con su originalidad, que van conformado la totalidad.
Tal vez podamos resumir estos desafíos con la expresión: "visión integradora", que nos permite ver más allá de nosotros mismos y a la vez ser protagonistas de una totalidad superadora, que contiene y potencia cada una de las partes.
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