domingo, 19 de enero de 2020

Aprendiendo

Me apasiona la educación, pero sobre todo el proceso el aprendizaje, y poder aprovechar las oportunidades que la vida nos presenta.

Esta pasión por la educación la he ido manifestando en algunas notas anteriores en las que he abordado el tema desde diferentes perspectivas:
- el proceso de educación en la empresa, teniendo como centro a la persona,
- el rol de los padres como educadores, sirviendo a la vida,
- el proceso de educación, como un proceso de ida y vuelta, cuando uno enseña, dos aprenden,
- el impacto de la tecnología, los desafíos y el aprendizaje, con su primera, y segunda parte,
- acompañar a nuestros hijos, como experiencia de aprendizaje que nos permite conocer y aprender,

De alguna manera las mismas reflejan algunos aspectos relacionados con la educación, con el aprendizaje, en diferentes ámbitos, como un proceso que se va desarrollando, y en el que de una manera u otra somos protagonistas, a veces más activos, otras más pasivos, pero en todos los casos nos enriquecemos en el mismo.
           
En los diferentes ámbitos de nuestra vida, sea en lo familiar, laboral o comunitario, se nos presentan innumerables oportunidades para transitar el camino del aprendizaje; de nosotros depende que el mismo sea exitoso.

Para ello uno de los requisitos fundamentales, es la apertura sincera de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestra voluntad, para que se pueda dar ese proceso de aprendizaje; allí radica el punto de partida y una de las claves más importantes del mismo, sin la cual es muy difícil avanzar.

Esa apertura debe ser complementada con la disposición a cambiar, a asumir lo aprendido como propio, que nos permite transformarlo en hechos y acciones concretas; para que ese proceso pueda convertirse en un generador de cambio en nuestra forma de pensar, de ser y de actuar.

De esta manera, la apertura y la disposición nos permiten ir aprendiendo y haciendo experiencia en nuestra vida, de manera que podamos transformar esa experiencia en aprendizaje; que muy bien podríamos expresarlo como: generar experiencias de aprendizaje.

Un tercer aspecto que complementa la apertura y la disposición, es la conciencia de que este aprendizaje es permanente, que no termina, que continúa a cada paso que damos; y vamos aprendiendo sobre lo ya aprendido, y continuamos enriqueciéndonos mientras dure nuestra vida.

Probablemente en este proceso vayamos cambiando los roles que desempeñamos, pero estos tres aspectos no cambian y de nosotros depende que nos mantengamos en el camino del aprendizaje.

Apertura, disposición y conciencia de permanencia, claves para generar experiencias de aprendizaje.

lmdp-ap-190120

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