Hay una frase que nos marcó mucho como matrimonio desde hace algún
tiempo, cuando la escuchamos la descubrimos para nosotros como una síntesis del
anhelo de nuestra vida matrimonial: Tú, sólo Tú, para siempre.
Hace algunos años mi esposa escribió a partir de ella un hermoso poema, cuyas imágenes acompañan esta nota, y que expresan su significado en toda su extensión; y también ponen de manifiesto el regalo de nuestro amor que queremos agradecer, cuidar, renovar y proteger.
Es una frase simple, con palabras sencillas, pero muy significativas, y que tiene mucho que ver con nuestra vida matrimonial, como don y como desafío; que para nosotros es mucho más que una linda frase, que nos gusta y nos hace sentir bien, sino que se trata de poner en acción esa frase en la vida cotidiana.
Sólo tú, porque esa entrega mutua personal, es la entrega de un amor entre dos personas que es exclusivo, y a la vez excluyente, que busca el bien y la felicidad del otro; un amor que vive y se nutre de la fidelidad en el más amplio sentido de la palabra.
Y finalmente, para siempre, porque hablamos de un amor que es permanente, para toda la vida, porque apostamos a construir juntos un proyecto común, a vivir nuestra vida uno junto al otro cada día de nuestra vida, en un trabajo cotidiano, superando las dificultades y asumiendo los desafíos.
Esta frase nos interpela a trabajar en acciones concretas que nos ayuden a hacerla realidad en nuestra vida cotidiana, en el día a día, en medio de nuestra vida familiar, laboral y social, allí es donde verdaderamente se juega nuestro amor matrimonial.
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Hace algunos años mi esposa escribió a partir de ella un hermoso poema, cuyas imágenes acompañan esta nota, y que expresan su significado en toda su extensión; y también ponen de manifiesto el regalo de nuestro amor que queremos agradecer, cuidar, renovar y proteger.
Una frase que es un desafío
Es una frase simple, con palabras sencillas, pero muy significativas, y que tiene mucho que ver con nuestra vida matrimonial, como don y como desafío; que para nosotros es mucho más que una linda frase, que nos gusta y nos hace sentir bien, sino que se trata de poner en acción esa frase en la vida cotidiana.
Al decir Tú, nos referimos a un amor personal, a la entrega
personal a la otra persona, en su totalidad, sin reservas, con todo lo que cada
uno es, que se regala al otro con las virtudes y los defectos, aceptando
también en el otro sus virtudes y sus defectos, en una entrega mutua personal.
Sólo tú, porque esa entrega mutua personal, es la entrega de un amor entre dos personas que es exclusivo, y a la vez excluyente, que busca el bien y la felicidad del otro; un amor que vive y se nutre de la fidelidad en el más amplio sentido de la palabra.
Y finalmente, para siempre, porque hablamos de un amor que es permanente, para toda la vida, porque apostamos a construir juntos un proyecto común, a vivir nuestra vida uno junto al otro cada día de nuestra vida, en un trabajo cotidiano, superando las dificultades y asumiendo los desafíos.
Nuestra vida cotidiana
Esta frase nos interpela a trabajar en acciones concretas que nos ayuden a hacerla realidad en nuestra vida cotidiana, en el día a día, en medio de nuestra vida familiar, laboral y social, allí es donde verdaderamente se juega nuestro amor matrimonial.
El desafío, es estar atentos a los pequeños detalles, que nos
ayudan a mantener la vitalidad de nuestro amor, para que permanezca sólido en
el tiempo, volviendo a elegirnos y a darnos el sí el uno al otro cada día, a
pesar de las dificultades que se nos presenten y a pesar de nuestras
limitaciones; paso a paso.
Tú, sólo tu, para siempre, inspiración y desafío para nuestra vida
matrimonial.
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