sábado, 3 de febrero de 2018

Compartiendo la vida - Mirando hacia atrás

Hace muchos años conocí una hermosa chica bastante más joven que yo -casi una niña-, que seria el amor de mi vida -después supe que ella ya me conocía, y que no le había caído bien-, en ese momento me cautivó, pero todavía no era nuestro tiempo; tuve que esperar poco más de un año, y a partir de allí se fueron dando las circunstancias para que podamos iniciar un camino juntos.

Nuestro inicio fue un largo caminar conversando sobre cada uno, sobre nuestros anhelos, sobre la vida; tanto conversamos que yo pensaba que ya no hacían falta mas palabras ... asi comenzamos nuestro noviazgo, casi con la certeza de que éramos el uno para el otro, que ese camino que comenzábamos nos llevaría a compartir nuestras vidas para siempre.

Tuvimos un noviazgo de un año y quince días, que para algunos puede ser muy poco tiempo; nosotros no nos planteamos si fue corto o no,  cuando las circunstancias de la vida a través de una propuesta laboral nos presentaron la posibilidad de casarnos, nos animamos a emprender este proyecto.

En ese tiempo las comunicaciones eran muy diferentes a las del tiempo actual: tener una linea telefónica en la casa no era algo tan común, había algunos pocos teléfonos públicos que funcionaba con cospeles -especie de monedas con ranuras-, los celulares e internet recién comenzaban y no estaban disponibles en forma masiva, por supuesto no había redes sociales ni servicios de mensajería electrónica; se utilizaba el correo postal (no el e-mail) y las cartas podían demorar una semana con suerte.

Durante nuestro noviazgo, durante la semana, por cuestiones laborales estaba algunos días en una ciudad diferente a donde vivía mi novia y para comunicarnos lo hacíamos a través de algún teléfono público -había que conseguir alguno que funcionara bien-; y durante dos meses, también por cuestiones laborales estuve en Paraguay, mientras mi novia estaba en Argentina, durante ese tiempo nuestras comunicaciones eran por carta y por teléfono una vez por semana o cada quince días, nos extrañábamos, pero era lo que había en esa época.

Tuvimos la gracia de poder vivir un lindo noviazgo, en el que paso a paso nos fuimos preparando para la vida matrimonial, tal vez muy intuitivamente, no sé si lo hicimos de la mejor manera, pero nos sirvió de preparación y de fundamento a nuestra vida matrimonial. En ese tiempo fuimos buscando valores compartidos y proyectando en común muchos aspectos de nuestra vida, otros los fuimos trabajando una vez que habíamos iniciado nuestra vida matrimonial. Pero por sobre todo teníamos claro que nuestro amor era para siempre, y esa convicción, de la mano de la gracia de Dios, es la que nos permitió ir creciendo y superando los momentos difíciles ... y ya llevamos 27 años de matrimonio.

lmdp-ap-030218





No hay comentarios:

Publicar un comentario