A mi esposa
Hace 27 años, un 2 de febrero de 1991 -el 1° nos habíamos casado por civil-, comenzamos nuestra vida matrimonial, con mucha ilusión, con muchos anhelos, pero sobre todo con mucho amor, con el amor que nos había llevado a dar ese paso y con la certeza de que dependía de nosotros cuidar, conservar y hacer crecer ese amor ese amor que nos unía, para que pueda perdurar en el tiempo.
Eramos muy jóvenes y asumimos el desafío no sólo de iniciar nuestra vida matrimonial, sino también de hacerlo lejos del lugar donde nacimos, en Paraguay, donde nos sentimos muy acogidos, y podemos decir con certeza que Paraguay es nuestro lugar en el mundo, el lugar donde hemos vivido toda nuestra vida matrimonial, y del que nos sentimos parte, la patria de nuestros hijos, que es también nuestra patria.
A lo largo de estos años tuvimos nuestros momentos buenos y también nuestros momentos no tan buenos, hemos pasado por dificultades y las hemos superado, seguimos teniendo muchos desafíos por delante, mucho por crecer, pero por sobre todo seguir manteniendo la frescura y la lozanía del amor de nuestros inicios, acrisolado con las vivencias cotidianas.
Como fruto de nuestro amor, y de la bondad, generosidad y confianza de Dios, recibimos el regalo de nuestros cinco hijos, a quienes -con nuestros aciertos y errores- les entregamos lo mejor de nosotros, nuestro amor, nuestra guía, nuestro tiempo; tratamos de acompañarlos para que pudieran crecer como hijos de Dios, que pudieran ser personas libres, que pudieran forjar sus propias vidas. Hoy nuestros hijos van creciendo y buscando cada uno su camino.
Hoy quiero dar gracias en primer lugar a Dios por el regalo de nuestro amor conyugal, por estos 27 años de vida en plenitud, por el regalo de nuestros hijos, por todo lo que hemos podido construir juntos -muchas veces a pesar de nosotros mismos-, por su conducción paternal y providente que nos fue llevando por el camino de la vida en este tiempo, poniendo en nuestro camino instrumentos que nos acompañaron y nos ayudaron a crecer.
También quiero dar gracias a nuestros padres que nos apoyaron desde el principio, cuando decidimos iniciar este camino siendo todavía muy jóvenes, y que siempre estuvieron a nuestro lado en todo momento; y gracias a todos esos instrumentos que nos acompañaron durante estos años, con su cercanía y con su ejemplo y nos ayudaron a crecer y consolidar nuestro matrimonio.
Este agradecimiento va también a nuestros hijos, cada uno desde su originalidad nos ayudó a crecer, nos regaló su amor, y fueron y siguen siendo quienes nos acompañan cada uno desde su lugar en este desafío de seguir creciendo.
Pero por sobre todo quiero dar gracias a Leti -Daniela- mi esposa, por su amor incondicional, por ser mi novia, esposa, amante, amiga, compañera, confidente, por su compañía y su paciencia, por apoyarme en todo, por valorarme aún en las pequeñas cosas ... gracias por estos 27 años de compartir la vida ... gracias por aceptar este desafío de compartir la vida para siempre ...
lmdp-ap-020218
aww!!!! que tierno
ResponderEliminarGracias Chiarita
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