lunes, 1 de marzo de 2021

Conectarnos

Continuando con mi reflexión anterior, esta publicación está orientada a reflexionar sobre nuestra vida conectados, profundizando algunas reflexiones sobre los vínculos que ya compartí en el último tiempo sobre el mundo virtual y también sobre los vínculos y el aislamiento social

Después de esa primera mirada a "desconectarnos", una invitación a reflexionar sobre la necesidad de encontrar la medida para desconectarnos de tanta conexión virtual, para conectarnos con los más cercanos, profundizando los vínculos; ahora daremos una nueva mirada desde la  perspectiva de "conectarnos".

El tema cobra mayor relevancia en este tiempo de pandemia en que nuestra conexión se ha incrementado tanto en relación con los vínculos familiares, sociales y religiosos, el estudio virtual nuestro y de nuestros hijos, el trabajo que en muchos casos se convirtió en home office, como una tendencia que vino para quedarse.


Esta situación en muchos casos nos llevó a tomar algunas decisiones desde lo tecnológico, que permitieran mejorar nuestra conectividad, tanto en la cantidad, capacidad y prestaciones de los equipos, las aplicaciones utilizadas, y el ancho de banda de internet.

Por otra parte, también en algunos casos fue necesaria la adaptación de espacios en las viviendas para facilitar la conexión -muchas veces simultánea de varios miembros de la familia-, generando no sólo espacios, sino también ambientaciones diferentes para cada tipo de actividad; lo cual también permitió desarrollar la creatividad en la búsqueda de soluciones.

A casi un año de que comenzó la pandemia y con ella todas las medidas de aislamiento, tal vez puede ser interesante que nos podamos tomar un momento de reflexión sobre este tiempo y esta situación que estamos viviendo.

Para reflexionar:

Para comenzar a reflexionar me surgen algunas preguntas que puede ser disparadores no sólo de una reflexión personal, sino de una reflexión compartida con quienes nos rodean -y también con los lectores del blog-, que pueda generar un espacio enriquecedor:

¿A qué nos conectamos? ¿Cuánto tiempo estamos conectados? ¿Por qué?

Tal vez aquí surja una larga lista, y también explicaciones muy válidas para cada item de la lista; por eso tal vez podamos seguir profundizando:

¿Son necesarias esas conexiones? ¿La duración es adecuada? ¿Qué alternativas tenemos?

Para que esta reflexión pueda ayudarnos a tomar decisiones que nos permitan mejorar nuestra vida de conexión virtual, podemos finalizar tratando de plantearnos tomar alguna resolución concreta, no muchas, pero al menos una:

¿Qué podemos hacer para mejorar y que nuestra vida conectados sea una experiencia más satisfactoria?

Conectarnos, necesidad de nuestro tiempo, que podemos convertir en una experiencia satisfactoria.

lmdp-ap-01032021

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