miércoles, 19 de agosto de 2020

Información, responsabilidad y prudencia

Al comenzar a analizar algunos temas se plantean muchas aristas del mismo, y eso me lleva a dar continuidad a mis reflexiones en varias notas, tal como me está sucediendo con la temática del acceso y el tratamiento de la información; por lo que seguiré profundizando sobre la misma, probablemente en esta y otras publicaciones más, contando también para esto con el valioso aporte de los lectores que a través de sus comentarios también enriquecen el análisis y la reflexión.

Las reflexiones sobre este tema de la información y la realidad, han estado orientadas -principalmente- desde la perspectiva de quienes somos receptores y muchas veces también transmisores o re-transmisores; en esta oportunidad me propongo ampliar la mirada también desde la perspectiva de los que son generadores de información, aunque también esto vale para las veces que nos constituimos en transmisores o re-transmisores -y tal vez para muchos también somos de alguna manera generadores- casi sin proponernos.
 
Como lo hago habitualmente en el análisis de cada tema, me resulta práctico tomar como punto de referencia algunos de los aspectos que considero pueden ser las claves para poder llevarlos a la acción en lo cotidiano.
 
En ese sentido tomando la perspectiva de los generadores de información, tal vez algunos de esos aspectos claves, podrían estar relacionados con la responsabilidad y la prudencia, con todo lo que ambas implican en cuanto a la difusión de la información.
 
Uno de estos aspectos es la prudencia, que nos permite distinguir lo bueno de lo malo, y actuar en consecuencia, tiene que ver con el buen juicio, con la capacidad de percibir los riesgos y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios; es la virtud que nos permite actuar en forma justa, adecuada, con sensatez, cautela, moderación. La prudencia implica expresarse con un lenguaje claro, y el respeto por los sentimientos y la vida de los demás, sobre todo por el impacto que pueda causar la información.
 
Otro de los aspectos es la responsabilidad, entendida como capacidad, habilidad de reconocer y aceptar las consecuencias de un acto realizado, y en ese sentido debe estar asociada a la libertad y a la razón; de manera que esos actos sean libres y fruto de la razón y no condicionados o como fruto de un impulso. De esta manera la responsabilidad es una cualidad y un valor que nos lleva a comprometernos y actuar en forma correcta y con libertad.
 
Estos aspectos de prudencia asociada al respeto y responsabilidad en el ejercicio de la libertad son de gran importancia, tanto para los generadores de información como para los transmisores o re-transmisores de información.

Responsabilidad y prudencia, dos aspectos claves a tener en cuenta en nuestro compromiso con la verdad como generadores y también como transmisores o re-transmisores de información.

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domingo, 9 de agosto de 2020

Realidad, apertura y humildad

Continuando con mis reflexiones sobre el acceso y el tratamiento de la información, en esta oportunidad me propongo profundizar a partir de la última publicación "Información y realidad", dándole una vuelta más al tema.

En dicha publicación el acento está puesto en la importancia de contar con información y perspectivas amplias y lo más completas posibles para comprender mejor la realidad, a partir del relato de un grupo de personas ciegas y su percepción diferente sobre el elefante en base a su experiencia parcial, en el que cada uno creía estar en lo cierto y que los demás están equivocados.

Esto último me lleva a reflexionar sobre algo que puede sucedernos con frecuencia: hacernos una composición de la realidad en base a la información de que disponemos -muchas veces parcial- y según nuestra perspectiva -sin ampliar mucho el horizonte- y creernos los dueños de la verdad, pensando que los demás están equivocados, lo cual no siempre es así.

Este hecho -sin quererlo- puede dar lugar a situaciones conflictivas, porque muy probablemente no sólo nosotros asumimos esa actitud de dueños de la verdad y equivocados los demás, sino que los demás también lo hacen de manera similiar, y quedamos en posiciones opuestas, muchas veces de dificil resolución, si alguno no da un paso.

Para evitar que esto suceda o para poder resolverlo cuando ya sucedió, podemos plantearnos ejercitar algunas actitudes que pueden ayudarnos; tal vez podríamos comenzar por la apertura  y la humildad, que están muy relacionadas entre sí.

Apertura, en el sentido de tener una disposición favorable para incorporar nuevas informaciones y perspectivas a las que nosotros tenemos que nos permitan ampliar nuestra visión de la realidad, e inclusive cambiar nuestro punto de vista; esta actitud tiene como punto de partida abrirnos a escuchar a los demás con una actitud sincera.

Humildad, siendo conscientes de nuestras debilidades y limitaciones, y asumiéndolas, de manera de poder aceptar y reconocer que no siempre podemos conocer todo y tener toda la razón, y sobre todo que los demás también pueden tenerla; esta actitud requiere ejercitar también la grandeza al aceptar y reconocer al otro la razón.

Estas actitudes nos permitirán dar pasos de crecimiento en lo personal y sobre todo en el camino de búsqueda de la verdad, ayudándonos a enriquecer nuestra visión de la realidad incorporando más información y nuevas perspectivas.

Apertura y escucha, humildad y grandeza, actitudes que nos conducen en la búsqueda de la verdad.

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