miércoles, 4 de marzo de 2020

Hábitos para crecer

En medio de la vertiginosidad que tienen las comunicaciones en nuestro tiempo, de la mano de la tecnología, recibimos una gran cantidad de mensajes con frases que algunas veces nos invitan a la reflexión y en algunos casos también a la acción; hoy quiero referirme a una de ellas, que me llamó la atención y me movilizó.

La frase a la que hago referencia es: "Motivación es lo que te hace empezar ... Hábito es lo que te hace continuar"; si bien es una frase simple, de la cual desconozco su autor, me parece interesante aprovecharla para reflexionar sobre el tema de los hábitos, en otra oportunidad me trataré de aportar algunas reflexiones sobre el tema de la motivación.

Según el diccionario -en una de las acepciones- hábito, es un modo de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes u originado por tendencias instintivas; a partir de esa definición me parece importante destacar algunos elementos.

Para la adquisición de un hábito, es importante que esa repetición de actos sea constante en el tiempo hasta asegurar adquirirlo; pero que a la vez sea realizada libremente, es decir que sea algo consciente y querido, ya que si es obligado, difícilmente se puede convertir en un hábito.

Se debe tener en cuenta que esa repetición de actos requerirá esfuerzo, atención, dedicación, y disciplina, y en muchos caso será gradual, paso a paso; pero se corre el riesgo de que se convierta en una rutina y no en un hábito, si el mismo es un fin en sí mismo, y no un medio para alcanzar algo más elevado.

Para ejemplificar esto último: en el caso del orden, no se trata del orden en sí mismo como un fin, sino que el orden, me permite ser más eficaz o tener una mejor convivencia; o en el caso de la actividad física, no se trata de la actividad física como un fin, sino que la actividad física, me permite tener una vida más saludable.

En este sentido, cabe señalar que el hecho de conseguir hábitos buenos, nos permiten avanzar en el cultivo de las virtudes, como camino de nuestro crecimiento personal; y esto no solamente es válido para trabajar como padres con nuestros hijos -como sus primeros y principales educadores- sino hacerlo con nosotros mismos en primer lugar, para nuestro crecimiento y como ejemplo para ellos.

Los hábitos buenos nos aseguran continuar en el camino de crecimiento personal.

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