domingo, 22 de marzo de 2020

Aislamiento social y vínculos

Al tratar de escribir mi nota semanal, resulta muy difícil abstraerse a la pandemia de coronavirus que en estos días es el tema dominante, y de alguna manera resulta comprensible que sea así, por la magnitud, la dimensión y la trascendencia de la misma; uno de los aspectos que surgen con mucha fuerza es la importancia del aislamiento social, sobre el que pretendo compartir algunas reflexiones.

Se nos pide el aislamiento social como medida para evitar que este virus se siga expandiendo, teniendo en cuenta que es sumamente contagioso; y este pedido ha tomado diferentes modalidades en cada país, con mayor o menor nivel de exigencia y de control por parte de las autoridades, y también con mayor o menor respuesta por parte de la ciudadanía, en algunos casos con mucha responsabilidad, compromiso y solidaridad, y en otros con un dejo de rebeldía, irresponsabilidad y falta de compromiso con los demás.

Más allá de la respuesta de cada uno, hay que señalar que -en general- no resulta fácil esto del aislamiento social, y a muchos puede ser que nos cueste hacerlo, ya que impacta en nuestras actividades cotidianas laborales, familiares, sociales, religiosas; más allá de que a través de las oportunidades que nos brinda la tecnología y las redes sociales podamos tratar de atenuarlo al menos en parte, o que podamos encontrar algunas ventajas de quedarnos en casa, como la oportunidad para compartir más en la familia chica, descansar y tal vez muchas otras más.

Por otra parte también me lleva a reflexionar sobre el "aislamiento social" en el que muchas veces vivimos en nuestra vida cotidiana, y no porque se nos imponga como una medida para evitar la propagación de un virus; sino porque el ritmo de vida que llevamos a veces nos lleva a vivir de alguna manera en "nuestro mundo", moviéndonos habitualmente en un entorno reducido a los relaciones funcionales, y en muchos casos "aislados" de quienes nos rodean, de nuestros vecinos, de nuestros amigos, de quienes nos necesitan, inclusive hasta de nuestra propia familia.

Tal vez esta sea una oportunidad para reflexionar sobre esta otra forma de "aislamiento social", generalmente involuntario y hasta a veces inconsciente en el que muchas veces nos encontramos sin darnos cuenta; de manera que podamos replantearnos nuestro ritmo de vida, nuestras actividades, la forma en que cultivamos los vínculos, con quienes nos rodean y con quienes nos necesitan, de manera que a la salida de este período de "aislamiento social" obligatorio y temporal no volvamos a retomar otro tipo de "aislamiento social", que no es temporal y que depende exclusivamente de nosotros.

Mientras nos quedamos en casa, aprovechemos para reflexionar sobre las distintas formas de aislamiento social que vivimos, y cómo podemos fortalecer nuestros vínculos.

lmdp-ap-22-03-20

2 comentarios:

  1. Muchas gracias Antonio por acompañarnos con tus reflexiones en esta situación de aislamiento.

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  2. La idea es ir reflexionando juntos... gracias por tu comentario

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