Dando
continuidad a algunas reflexiones sobre tecnología, en esta
oportunidad me voy a referir a los cambios que experimentamos en nuestra vida
cotidiana a través de la tecnología y que en definitiva constituyen
oportunidades.
La
denominada transformación digital representa un cambio cultural significativo
para nuestro tiempo, y que está marcado claramente por la innovación, que nos
lleva a plantearnos un cambio en la forma de ver, de analizar, de resolver las
situaciones que se nos presentan al punto que podemos decir que se trata de una
cuestión mental.
Para
las generaciones más jóvenes que nacieron en esta época digital -sin ánimo de
poner una etiqueta a cada generación como suele hacerse- este proceso de
transformación es algo que forma parte de su experiencia y en general lo asumen
como algo muy natural y cotidiano, algo que no los sorprende, que forma parte
de la realidad; sobre todo porque no han vivido la época anterior, y eso hace
que no tengan un punto de comparación.
Para
quienes nacimos antes de esta época digital, el proceso de transformación nos
ha sorprendido en diferentes etapas de la vida, más o menos avanzada, y que al
traer un bagaje de experiencias anteriores –aún cuando sean de la infancia–, implica
la necesidad de emprender la adaptación al cambio, de alguna manera a subirnos
al tren de la innovación que pasa en un camino sin retorno.
Esto
significa incorporarnos a un proceso que nos llevará a sucesivamente a
aprender, desaprender y reaprender, de alguna manera podemos decir que esta
adaptación al cambio significa un aprendizaje permanente y dinámico.
Este
proceso de aprendizaje es de alguna manera una invitación a ser parte del
cambio, a salir de nuestra zona de confort, asumiendo el cambio como algo
propio; como una forma de supervivencia.
Si
miramos en perspectiva algunos de los cambios, estos implican, por una parte la
simplificación de algunos procesos complejos a los que nos habíamos
acostumbrado, poniéndolos más al alcance nuestra mano; y por
otra, ante un mundo muy masificado, también permiten generar soluciones más
personalizadas, más disponibles.
Tal
vez esto de la disponibilidad, es uno de los cambios más grandes, también en el sentido de que la la ubicación geográfica ya no es tan determinante, la tecnología hace que todo quede
más disperso, pero donde lo decisivo es poder acceder, poder conectarnos, poder
disponibilizar.
Para
comprobarlo, y sin hacer referencia a soluciones concretas, podemos pensar en
cómo han cambiado en este último tiempo no sólo el sector de las
comunicaciones, que es el primero que nos viene a la mente; sino también los
sectores de la información, el entretenimiento, la movilidad, la gastronomía,
la comercialización de productos y servicios, y una larga lista.
Aprender,
desaprender y reaprender, como proceso de aprendizaje y adaptación al desafío
del cambio tecnológico.
lmdp-ap-290919

La tecnología te puede aislar... O acercarte. Tal es nuestro caso... Que estos tres meses que nuestra hija estuvo lejos... Gracias a la tecnología...la sentimos CERCA...
ResponderEliminarEstas son las oportunidades que nos regala la tecnología ... y lo sentimos especialmente cuando nos permite achicar las distancias ... Gracias Laura ...
EliminarGracias Antonio .Me trajo a la memoria un aspecto de los vínculos desarrollado por José Kentenich. En esto de aprender,desaprender y reaprender .El P.K .señala la atracción (aprender) que ejercen las cosas y personas , la desilusión( desaprender) de esas cosas o personas y le re-vinculación (reaprender) a partir de esa desilución de cosas y personal con el Ser Supremo, con Dios. Abrazo gigante y que sigan las novedades en nuestra vida, que todas nos llevan a Dios!
ResponderEliminarQue buena esta correlación con palabras del P. Kentenich ... me parece muy interesante ... Gracias Mabel ...
EliminarGracias por tu reflexión!!! Muy interesante!!!
ResponderEliminarGracias Tere ... Saludos ...
Eliminar