Compartiendo
en familia sobre las publicaciones en mi blog, surgió la idea de escribir sobre
una de las cosas que me apasiona, hacer asado (carne a la parrilla o barbacoa);
tomé la idea, sin saber si era un tema para escribir y publicar, hasta que
decidí profundizar un poco más en el tema, y surgieron estas líneas -como diría
mi mamá-.
Recuerdo
que en mi casa y en la de mis tíos y abuelos, se hacía asado en cada
acontecimiento familiar y casi todos los fines de semana, por lo que es para mí
una tradición familiar arraigada, y que continúa en el tiempo; afortunadamente
no sólo es una tradición familiar, sino que también es una costumbre autóctona
tanto de mi tierra de origen -Argentina-, como de la tierra adoptiva que hemos
elegido para vivir -Paraguay-.
De
muy chico siempre acompañé a mi papá en esta tarea, y en mi afán de colaborar,
hasta llegué a agarrar con la mano las brasas encendidas caídas de la parrilla,
con las consecuencias lógicas que tuve que afrontar, pero que afortunadamente
no pasaron a mayores, y tampoco me alejaron de la parrilla.
Ya
siendo estudiante universitario, comencé a incursionar por iniciativa propia, y
continué aprendiendo mientras hacía, incorporando algunas técnicas y también
experimentando diferentes tipos de parrillas; ya que no sé si por mi destreza,
pero si por mi disponibilidad, siempre me invitaban a hacer asado, aún en otros
grupos con los que no estaba muy vinculado, y eso generó muchas oportunidades
de crear nuevos vínculos.
Siempre
me gustó observar y así fui aprendiendo, tratando de tomar las mejores
prácticas de los que más sabían, incorporando nuevas experiencias, y de esa
manera fui desarrollando en el tiempo un estilo propio, original -que continúa
evolucionando-; al punto que siempre soñé con diseñar mi propia parrilla, sueño
que pude concretar cuando construimos nuestra casa.
Cada
vez que tengo la posibilidad de hacer asado, disfruto especialmente cada
momento. Es como un ritual -que tiene sus pasos y sus tiempos que hay que
respetar-, en el que importa tanto el resultado final como cada parte del proceso: preparar los
elementos, encender el fuego, preparar la parrilla, disponer lo que voy a
cocinar en la parrilla, asegurarme de tener fuego necesario para todo el
proceso, seguir la cocción para lograr el punto deseado, y una vez cocinado,
servirlo personalmente; para luego limpiar la parrilla y guardar los elementos.
Y
en este proceso hay algo que es fundamental, y que complementa y da sentido a
ese ritual, y que es compartir con la familia o con los amigos esos momentos
junto a la parrilla -tal vez con un poco de calor, o en algún momento con un
poco de humo, o llevándose el aroma al asado en la ropa-; y mucho mejor si esos
momentos compartidos van acompañados de una cerveza, una copa de vino o algún
trago.
Estas
son oportunidades inigualables de compartir la vida, de intercambiar
inquietudes y pensamientos, de conocernos mutuamente; y esto es algo que
disfruto muchísimo; y que me da mucha satisfacción.
Hacer
asado es mucho más que cocinar, es disfrutar y compartir en familia y con
amigos.
lmdp-ap-220919

Costumbres familiares que perduran...
ResponderEliminarEsa es la idea ... a traves de las generaciones ... Gracias por tu comentario
EliminarGracias Antonio !Pensaba qué bueno la vinculación que genera el asado.Y en si amplío, en general, cocinar ...La gastronomía une coraxones.Pensaba esto mientras recuerdo haber hablado ayer con una amiga... Que no cocina.Porque está sola Simbólico. ¿No?
ResponderEliminarQue buena la mirada de ampliarlo a la gastronomia en general. Gracias Mabel ...
EliminarRealmente compartir un asado es una excelente oportunidad de compartir con otros. Aprovecho para felicitarte por los asados que he disfrutado junto a tu familia!
ResponderEliminarGracias Tere ... Cuando vengas haremos algún asado para compartir ...
EliminarLa magia de encender el fuego .. ese proceso que llama al encuentro... Es más que saborear un trozo de carne... Es compartir...
ResponderEliminarRealmente que hay mucho de magia en esto del fuego y del asado ... es una muy buena definición ... y la clave está en el encuentro ... Gracias Laura ...
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