En
esto de compartir la vida hace un tiempo publiqué algunas reflexiones sobre
nuestra experiencia de migración hace más de 28 años y como en este tiempo
fuimos descubriendo que Paraguay es nuestro lugar en el
mundo.
Como
sucede muchas veces, las historias se van repitiendo y así como la mayoría de
nuestros abuelos y bisabuelos fueron migrantes, viniendo desde distintos
lugares de Europa, hace algunos años fuimos nosotros, y ahora son nuestros
hijos.
Esto no nos sorprendió, ya que en cierta forma van siguiendo los pasos; e independientemente de cómo se fueron dando estos
procesos de migración de nuestros hijos, tratamos de ir acompañándolos en la
medida de nuestras posibilidades.
Hace
casi tres años nuestra hija mayor, Gisse se fue a México, al principio por un
tiempo, pero el tiempo fue pasando, y allí se fue arraigando, tratando de ir
abriéndose camino, poniendo todo su empeño para buscar oportunidades y superar
dificultades.
Son
casi tres años de asumir desafíos, de hacer experiencias, de tratar de
aprender a crecer, e ir armando su vida allí, acompañada por su novio Luis, que
es de México.
Nuestro
segundo hijo, Santi, se fue a estudiar a La Plata, Argentina y al cabo de 5
años y cuando sólo le faltaba la tesis, decidieron junto con su novia Mica,
casarse, concretando su proyecto de vida en común después de más de 6 años de
novios, e instalarse en Buenos Aires, Argentina; asumiendo los desafíos de esa nueva etapa en sus vidas.
Pero su migración no termina allí, la búsqueda de oportunidades de especializarse en sus profesiones -cine y piano-, los llevará a migrar nuevamente, volviendo de alguna manera a sus raíces; no sabemos por cuánto tiempo, pero seguramente continuarán migrando.
Analizando los procesos de migración de cada una de las
generaciones, seguramente podremos encontrar diferencias y similitudes, en el
contexto en que se dieron los mismos, los motivos que dieron origen a las
migraciones, y como se fueron desarrollando en el tiempo.
Probablemente la motivación común sea la búsqueda de oportunidades, de un futuro mejor. En el caso de nuestros abuelos y bisabuelos,
algunos tratando de escapar de la crisis en Europa, y en el caso nuestro y de
nuestros hijos, sin la presión de la crisis pero compartiendo esa motivación
común; y también compartiendo la acogida en los países a los que migramos.
Esto
también nos lleva a reflexionar en el fenómeno de la migración en general, en
el que muchas veces son migraciones masivas, que tienen su origen en crisis
económicas, sociales y políticas, en persecuciones por diferentes
motivos; y en el que también se enfrentan a la dificultad de la acogida en los
países de destino.
En
un mundo cada vez más globalizado -a pesar de algunos intentos de construir
barreras en lugar de puentes-, en el que cada vez las fronteras son más
abiertas -o deberían serlo-, en la que la tecnología nos ayuda a superar las
distancias, tenemos el desafío de ir construyendo entre todos un mundo más
integrado.
En
definitiva, vamos buscando nuestro lugar en el mundo, un lugar donde nos
"hallemos" (sentirnos bien en el lugar donde estamos).
lmdp-ap-020919

Otra cosa que nos une, compadre....
ResponderEliminarCierto ... vamos sumando puntos de contacto ...
EliminarMuchas gracias Antonio !Las similitudes y diferencias de las migraciones ...Gran tema..La nuestros abuelos implicaba prácticamente romper los vínculos con la tierra de origen .La de nuestros hijos responde más, como decís, a la búsqueda de desarrollo de
ResponderEliminarproyectos de vidas más que la necesidad económica. Decididamente el mundo va hacia lo global,dónde los jóvenes, y los no tanto, son ciudadanos del mundo.El desafío en este mundo es el cultivo de los vínculos más allá de las distancias y, el respeto por la Tierra.
Cuantos temas se desprenden de estas.reflexiones para seguir dándole una o varias vueltas más. .. Gracias por tus comentarios
ResponderEliminarTiempos difíciles si los hay.....Las migraciones son temas de mucha actualidad!
ResponderEliminarRealmente es un tema muy actual con mucho para analizar y compartir ...
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