En
esta época en que la tecnología nos brinda cada vez más posibilidades en el
ámbito de la comunicación, es muy habitual escuchar que resulta difícil
establecer una buena comunicación interpersonal.
En
una publicación anterior señalaba que uno de los desafíos que nos plantea la
tecnología es el de los vínculos personales, en el sentido de que pese a esa
sensación de estar conectados con muchas personas en cualquier momento y lugar,
y por diferentes medios, nos cuesta profundizar en los vínculos
interpersonales, y corremos el riesgo de quedarnos en lo superficial.
En
el desarrollo de los vínculos interpersonales, intervienen muchos factores
importantes y decisivos, que tenemos que identificar y asumirlos como desafíos,
uno de ellos es la comunicación, y a ello me voy a referir en esta publicación.
Al
hablar de comunicación -sin entrar en un análisis conceptual- estoy haciendo
referencia a ese proceso de intercambio entre dos o más personas, en el que se
da una conexión en la que los mensajes que transmite cada uno son recibidos y
comprendidos por el otro, en su real dimensión.
Para
que que esto se pueda concretar es necesario tener en cuenta algunas condiciones previas, tal vez
lo primero que surge es el hecho de que existan intereses compartidos, que es
lo que va a dar sentido a esa vinculación.
Partiendo
de ello, es fundamental que se genere un ambiente de confianza, que esta relacionado con la
aceptación y valoración del otro, y que sea mutuo; ambiente que debe cultivarse
y mantenerse en el tiempo, sobre todo apoyado en la sinceridad y en la
honestidad.
Sobre
estos presupuestos, se podrá dar una apertura mutua, que significa de alguna
manera salir de uno mismo, abriéndose al otro, compartiendo aspectos o
situaciones personales, descubriendo, manifestando o haciendo al otro partícipe
de algo propio, de manera que en ese intercambio, también se incorpora el
parecer del otro.
Esto
último requiere dar un paso importante en la apertura, sobre todo cuando el
parecer del otro sea muy diferente y hasta opuesto del propio, ya que en estos
casos habrá que hacer el esfuerzo descubrir cómo ese aporte puede enriquecer o
no; de todas maneras lo que se enriquecerá seguramente será la
vinculación personal.
Evidentemente
que esto no es algo automático, que se plasma en forma natural, sino que exige que
cada uno ponga lo mejor de sí mismo para que esto se pueda concretar, con
mayor o menor esfuerzo; en un proceso que permite crecer a través de la
comunicación efectiva.
Intereses
compartidos, ambiente de confianza, apertura mutua, claves para una
comunicación efectiva que permita cultivar los vínculos personales.
lmdp-ap-080719

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