lunes, 10 de junio de 2019

Formando el equipo - Pre-ocupaciones

A menudo nos sucede que estamos preocupados ante una diversidad de situaciones que se nos presentan o pueden presentar en diferentes ámbitos de nuestra vida, y estas preocupaciones nos quitan la tranquilidad y a veces nos abruman tanto que no nos permiten ocuparnos en resolver los problemas.

Resulta muy lógico que no podamos permanecer indiferentes ante esa diversidad de situaciones que se nos plantean, y nos preocupemos, pero si no pasamos de la preocupación, no vamos a poder resolver nada; es necesario que tomemos decisiones que nos permitan enfrentar dichas situaciones.

En esto de tratar de enfrentar los problemas que se nos presentan en nuestra vida cotidiana, hace algún tiempo que tomé la decisión de no preocuparme por nada, lo cual me trajo mucha tranquilidad, y me ayudó a ser mucho más efectivo en resolver las situaciones que se me planteaban.

La realidad es que cuando comparto esta decisión expresada en la frase: "no me preocupo por nada", suena de alguna manera como revelando una tremenda irresponsabilidad ante la vida, y ante los problemas; pero requiere una explicación, para poder entenderla, y captar el verdadero sentido de la misma.

Muchas de las situaciones y problemas que se nos presentan, no están en nuestro ámbito de actuación, es decir, no podemos hacer nada por resolverlas, por más que nos preocupemos y tratemos de dar lo mejor de nosotros, sólo podemos canalizarlas a quienes pueden y tienen que resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por algo que no puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que dejarlo en manos de quien puede hacer algo para resolverlo, y entonces no merece que me preocupe por esto, a lo sumo puedo canalizarlo.

Otras situaciones y problemas que se nos presentan, sí están en nuestro ámbito de actuación, es decir, podemos y debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance para resolverlas; pero si esto es así, tenemos que ocuparnos y dar lo mejor de nosotros para resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por algo que puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que ocuparme lisa y llanamente de resolverlo, y entonces tampoco merece que me preocupe por esto, simplemente me ocupo.

Ante un problema, si no puedo resolverlo, no me preocupo y dejo que se ocupe quien pueda resolverlo; y si puedo resolverlo, me ocupo y lo resuelvo. En conclusión: "No me preocupo por nada".

lmdp-ap-100619

4 comentarios:

  1. Excelente Antonio! Abrazos, Beto

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  2. Muy bueno Antonio! Y con acordarse del asunto en la Oración, queda totalmente resuelto.
    Saludos!

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