En la publicación de hace unas semanas sobre Vínculos virtuales, analizaba la realidad de los vínculos haciendo una contraposición entre lo presencial y lo virtual; como suele suceder, en el compartir con los lectores surgieron muchos aspectos interesantes que enriquecen, en particular algunos relacionados con el significado de la presencia.
En general cuando nos referimos a lo presencial, nos estamos refiriendo a la presencia física, por eso surge la contraposición entre lo presencial y lo virtual; al profundizar el análisis podemos cambiar el enfoque, dando otra mirada al significado de la presencia.
La idea es que podamos asociar la presencia con la presencia real, con estar presente con la mente y el alma en lo que estamos haciendo, con nuestra participación activa con todos los sentidos, más allá de la modalidad de vinculación que se utilice.
Esto abre el panorama, de manera que podemos hablar de vinculaciones físicas o virtuales, como modalidad de vinculación, en las cuales puede darse que estemos o no presentes en forma real, en la medida en que nos involucremos plenamente; poniendo así el foco en el vínculo real y no en la modalidad en la que lo hacemos.
Con esta mirada nos concentramos en el fondo de la cuestión -la vinculación- y no tanto en la modalidad -física o virtual-, de manera que las formas ayuden y contribuyan a lo central que es la vinculación, y no sean un obstáculo, o desvíen nuestra atención.
Esto nos permite cambiar el enfoque del análisis, a contraposiciones diferentes, pasando de lo presencial vs. lo virtual, a lo físico vs. lo virtual; planteando una nueva contraposición entre la presencia real vs. la presencia ausente.
Puede ser interesante reflexionar sobre nuestra presencia ausente en muchas situaciones, ya sean conversaciones, encuentros, reuniones, en las cuales estemos física o virtualmente; en cómo afecta a nuestra vinculación con los demás, y sobre todo cómo puede afectar a los otros.
También podríamos asociar esto de la "presencia", a nuestros recuerdos escolares -principalmente de nuestros primeros años-, en los que se tomaba "asistencia", y al decir nuestro nombre respondíamos dando nuestro "presente", que no siempre representaba nuestra presencia real, pero que de alguna manera nos invitaba a estar atentos a lo que sucedía para poder responder a tiempo.
En este sentido me gustó una reflexión que hacía referencia a que el pasar lista era una oportunidad de vinculación e identificación personal mutua y de conocimiento interpersonal, más que un mero control de asistencia: "Aquí estoy, presente contigo".
Presencialidad, estar presente con la mente y el alma y todos los sentidos, independientemente de la modalidad de vinculación.
lmdp-ap-010821
Podés escuchar el podcast de esta publicación en:

Muchas gracias Antonio por tu reflexión! por profundizar, destacando la importancia "en que nos involucremos plenamente".
ResponderEliminar