En
nuestra vida cotidiana pareciera que vivimos al instante, en la inmediatez, da
la impresión de que no podemos esperar, que todo tiene que darse ahora, en este
momento, sin demoras; de alguna manera es como que el tiempo nos apremia, es
como si perdiéramos la paciencia.
Desde
algún punto de vista esta publicación está relacionada con varias de las ya
publicadas sobre temas asociados a la tecnología, y cómo ésta nos afecta en nuestra vida cotidiana, en
nuestra forma de vincularnos con las personas y con las cosas, en nuestra forma
de actuar; y también en los desafíos que nos plantea.
Tal
vez una muestra de este vivir al instante y en la inmediatez, se pone de
manifiesto en nuestra actividad en las diferentes aplicaciones de mensajería instantánea
en las que interactuamos cotidianamente; convirtiéndose de alguna manera en
nuestra principal forma de comunicarnos.
Y
en esa inmediatez de la mensajería instantánea, a veces podemos tener la
sensación de que no me leyó, o me dejó en visto y no me respondió; y damos por
entendido que ya comunicamos, pero finalmente no se concretó la comunicación.
Claramente
podemos identificar un sinnúmero de oportunidades relacionadas con estas
aplicaciones, ya que nos proporcionan una comunicación rápida, que puede
manifestarse en mensajes escritos y de voz, en imágenes, fotos y videos, y en otras expresiones creativas que se multiplican a cada momento (emojis, memes,
stickers).
También
nos proporcionan la posibilidad de comunicarnos en grupos más o menos estables,
que se multiplican en nuestros diferentes ámbitos familiares, laborales,
sociales, culturales, religiosos, de amigos; a través de los cuales no sólo
compartimos actividades, inquietudes, sentimientos, sino también sirven como
plataforma de difusión de ideas y conocimientos, y también como una importante
herramienta de trabajo.
Por
otra parte, a la par de estas oportunidades y que pueden contribuir en nuestro
día a día, también se presentan algunos desafíos que nos plantean estas aplicaciones,
a los que debemos estar atentos, para dar respuesta a los mismos, de manera que
no nos afecten negativamente en nuestra vida cotidiana.
Algunos
de esos desafíos están relacionados con la despersonalización de esta
comunicación muy centrada en la tecnología, que adicionalmente puede llevarnos
a malos entendidos por la carga emocional con la que se reciben las
comunicaciones, dando lugar a interpretaciones no adecuadas entre quien
envía y el receptor.
Tal
vez otro de los desafíos puede estar relacionado con el hecho de que no todos
los temas pueden abordarse de esta manera, ya que hay temas que requieren un
tratamiento más personalizado, más cercano, más reservado; y podemos agregar a
esto el desafío de poder hacer un adecuado seguimiento a la cantidad de
mensajes que recibimos de la variedad de grupos en los que participamos, y que
a veces puede darnos la impresión de que nos abruma, que nos obliga a responder, a comunicarnos, afectando de alguna manera nuestra libertad.
El ritmo de vida actual nos lleva a vivir al instante y a la vez
nos desafía a superar la inmediatez.
lmdp-ap-141019
Me encantó este tema Antonio!Un tema a trabajar para que las tecnologías y la inmediatez no arruinen vínculos o creen distancias.Por provocar malos entendidos Todo un desafío Ya lo conversaremos ¡Haceme acordar !
ResponderEliminarMuchas gracias ... lo seguimos conversando ...
Eliminar