lunes, 19 de agosto de 2019

Compartiendo la vida - Ser niños

La celebración del día de niño nos lleva a recordar nuestra época de niños, el compartir en familia, con los hermanos, con los compañeros y amigos de infancia, la escuela, los juegos, las aventuras, las travesuras, también los momentos difíciles.

Haciendo una mirada retrospectiva a esos recuerdos y experiencias que seguramente marcaron nuestra vida, uno de los primeros aspectos que surge es la comparación de las vivencias de nuestra niñez con la niñez actual.

Esa comparación nos lleva claramente a plantearnos las grandes diferencias, y como el ritmo de vida más acelerado, el cambio en los valores y el avance de la tecnología, han producido una gran transformación, que no se detiene y que se profundiza en el tiempo.

Es en este punto donde nos cuestionamos si esta transformación ha sido para bien, y tal vez nos llegamos a plantear si no es verdad que "todo tiempo pasado fue mejor", pero ese planteo nos deja una sensación negativa que no construye; no podemos volver al pasado, pero podemos contribuir a transformar el futuro para mejor.

Podríamos hacer una lista de las vivencias de la niñez de antes y de ahora, resaltando los aspectos positivos y negativos de cada época; un ejercicio que puede ser muy interesante, en la medida en que nos permita rescatar lo positivo para potenciarlo y re-editarlo, y lo negativo para asumir el desafío de superarlo. 

Lo dejo planteado como un primer desafío, puede ser un ejercicio que nos ayude a tener una mirada proactiva y contribuya a mejorar las vivencias de la niñez hacia el futuro.

Pero más allá de estos aspectos que tal vez son más externos, creo que podemos rescatar también algunas características del ser niño, que si las experimentamos como adultos pueden ser un aporte valioso para el tiempo actual.

Algunas de esas características podrían ser la inocencia, la espontaneidad, la autenticidad, la sinceridad, la confianza, la seguridad, la dependencia, la alegría, la capacidad de aprender y de jugar; y podríamos seguir completando la lista.

Este sería un segundo desafío: rescatar estas características y experimentarlas como adultos, no dejar de ser niños en esos aspectos, lo cual no significa que nos hemos quedado en el tiempo, que no hemos madurado; al contrario, significa que podemos crecer y madurar, pero sin perder esas características, que nos hacen mejores personas.

Seguir siendo siendo niños, el desafío de crecer y madurar sin perdernos lo mejor.

lmdp-ap-190819

6 comentarios:

  1. Me gusta mucho, siempre con corazón y ojos de niño.

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  2. Hola !la capacidad de asombro es lo que más me gusta de los niños

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    1. Gracias Mabel por tus omentarios ... en esto de ser niños ... que nunca perdamos la capacidad de asombro

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  3. Que linda reflexión y es verdad cuantas cosas que rescatar de los niños para no perder en nuestra vida adulta

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    1. Gracias Monica por tu comentario. Que bueno que podamos rescatar esas pequeñas cosas ...

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