En
una de mis publicaciones anteriores me referí a la riqueza del arte, en particular en
relación a las actividades artísticas que realiza mi esposa; pero haciendo
mención a la música como expresión artística en la familia, ya que como mencionaba en esa publicación, nuestros cinco hijos heredaron el talento artístico de mi esposa, canalizándolo especialmente a través de la música; por eso este será el tema al que me voy a dedicar esta publicación.
Algunos
intentos
Esta expresión del arte musical en la familia, me llevó a
reflexionar que en mi infancia, adolescencia y juventud yo también hice algunos
intentos en este ámbito de la música, con bastante constancia y esfuerzo,
aunque no con mucho éxito.
De muy chico comencé a estudiar guitarra -todavía conservo la guitarra de ese tiempo-,
y continué durante varios años aprendiendo a tocar guitarra, rindiendo exámenes
y completando mis estudios de guitarra; de adolescente me incorporé al coro de
la parroquia, tocando la guitarra, y siendo muy joven formé parte durante un
tiempo de un conjunto musical en el que tocaba el bajo eléctrico, junto a algunos amigos.
Pero
mi carrera musical termino allí, cuando tomé conciencia de que yo podía tocar
teniendo la música escrita, pero el oído no me acompañaba. Fue una etapa
cerrada.
Música
en familia
Afortunadamente
mi esposa, y sobre todo nuestros hijos nos dieron la oportunidad de
experimentar la alegría de la música en cada acontecimiento familiar, armando
pequeños conjuntos musicales, en algunas oportunidades con un repertorio muy
preparado, y en otras muy espontáneo; alegrando y animando los eventos
familiares y también nuestros largos viajes.
Este
año tuvimos la oportunidad de compartir los días de Semana Santa en familia, y
nuestros tres hijos más chicos junto con sus primos animaron el encuentro
familiar con la música, acompañados principalmente con el último instrumento musical
incorporado en la familia, el "ukelele".
Como no podría ser de otra manera en una familia tan musical, además
de este instrumento, en la familia tenemos muchos instrumentos musicales que
algún miembro de la familia al menos sabe ejecutar: piano, guitarra, guitarra
eléctrica, violín, violoncello, batería, cajón y algunos otros instrumentos menores de
viento o percusión. Pero a la vez tenemos un desafío familiar que nos dejó mi
mamá: en sus viajes a Paraguay se enamoró del sonido del arpa paraguaya, y
nos regaló una para que aprendamos a tocar; ella nos escuchará desde el cielo.
Sólo
resta saber quién tomará este desafío de aprender a tocar y deleitarnos con el
arpa paraguaya.
lmdp-ap-270519

No hay comentarios:
Publicar un comentario