domingo, 15 de agosto de 2021

Re-encuentro

Hace poco más de un mes algunos compañeros de promoción de la secundaria tuvieron la iniciativa de armar un grupo de Whatsapp con la intención de volver a vincularnos entre todos, al menos virtualmente, después de tantos años.

La iniciativa tuvo un muy buen eco, y poco a poco nos fuimos sumando la gran mayoría de los compañeros que transitamos juntos esa etapa tan importante de nuestra vida, con el anhelo de retomar nuestros vínculos.

Si bien es cierto que, como sucede muchas veces, los vínculos entre algunos compañeros se han mantenido más activos que entre otros, esta es una buena oportunidad para volver a vincularnos y traer a la memoria tantos recuerdos.

Esos recuerdos estuvieron acompañados de muchas fotos de esa etapa que compartimos, fotos de actividades realizadas, y sobre todo las grupales en las que pudimos identificarnos la mayoría, y también de los encuentros posteriores que cada tanto se realizaban.


 

Fue muy interesante ir identificando a cada uno que se sumaba, en algunos casos a través de sus fotos de perfil, en otros a través de la clásica pregunta ¿quién sos?, y finalmente y mucho más interesante cuando cada uno se fue presentando.

Lo bueno de estas presentaciones fue que la mayoría incluyó en su presentación, no sólo las actividades actuales, y el lugar de residencia, sino también su familia, y lo mejor fueron las fotos familiares más o menos actuales, en las que salió a la luz el parecido de los hijos de nuestros compañeros con ellos, y también de los compañeros con los padres.

A partir de esta comunidad virtual, también han surgido -o se han manifestado- algunos encuentros presenciales parciales de las "chicas" y los "chicos", al menos los que se han podido encontrar físicamente en medio de las normas sanitarias vigentes por la pandemia, y también de las distancias geográficas que nos separan, que afortunadamente no son muchas, aunque en este tiempo de restricciones parecen mayores.

El compartir continúa fluyendo con bastante frecuencia, poniendo de manifiesto las actividades de cada uno, en las que parece que predomina la gastronomía, al menos en lo que se va compartiendo con más frecuencia.

Este tiempo ha sido un tiempo de recordar, de re-encontrarnos, sobre todo con aquellos que habíamos perdido el contacto, un tiempo de traer a la memoria a cada uno de los compañeros y esa etapa de nuestra vida, y también de compartir con nuestra familia.

Re-encuentro, recuperar vínculos y recuerdos de momentos compartidos que nos renuevan.

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En los textos adopto la terminología clásica del masculino genérico para referirme a varones y mujeres. Este es un recurso que busca dar uniformidad, sencillez y fluidez a la composición y a la lectura del texto.

domingo, 1 de agosto de 2021

Presencialidad

En la publicación de hace unas semanas sobre Vínculos virtuales, analizaba la realidad de los vínculos haciendo una contraposición entre lo presencial y lo virtual; como suele suceder, en el compartir con los lectores surgieron muchos aspectos interesantes que enriquecen, en particular algunos relacionados con el significado de la presencia.

En general cuando nos referimos a lo presencial, nos estamos refiriendo a la presencia física, por eso surge la contraposición entre lo presencial y lo virtual; al profundizar el análisis podemos cambiar el enfoque, dando otra mirada al significado de la presencia.

La idea es que podamos asociar la presencia con la presencia real, con estar presente con la mente y el alma en lo que estamos haciendo, con nuestra participación activa con todos los sentidos, más allá de la modalidad de vinculación que se utilice.

Esto abre el panorama, de manera que podemos hablar de vinculaciones físicas o virtuales, como modalidad de vinculación, en las cuales puede darse que estemos o no presentes en forma real, en la medida en que nos involucremos plenamente; poniendo así el foco en el vínculo real y no en la modalidad en la que lo hacemos.

Con esta mirada nos concentramos en el fondo de la cuestión -la vinculación- y no tanto en la modalidad -física o virtual-, de manera que las formas ayuden y contribuyan a lo central que es la vinculación, y no sean un obstáculo, o desvíen nuestra atención.


Esto nos permite cambiar el enfoque del análisis, a contraposiciones diferentes, pasando de lo presencial vs. lo virtual, a lo físico vs. lo virtual; planteando una nueva contraposición entre la presencia real vs. la presencia ausente.

Puede ser interesante reflexionar sobre nuestra presencia ausente en muchas situaciones, ya sean conversaciones, encuentros, reuniones, en las cuales estemos física o virtualmente; en cómo afecta a nuestra vinculación con los demás, y sobre todo cómo puede afectar a los otros.

También podríamos asociar esto de la "presencia", a nuestros recuerdos escolares -principalmente de nuestros primeros años-, en los que se tomaba "asistencia", y al decir nuestro nombre respondíamos dando nuestro "presente", que no siempre representaba nuestra presencia real, pero que de alguna manera nos invitaba a estar atentos a lo que sucedía para poder responder a tiempo.

En este sentido me gustó una reflexión que hacía referencia a que el pasar lista era una oportunidad de vinculación e identificación personal mutua y de conocimiento interpersonal, más que un mero control de asistencia: "Aquí estoy, presente contigo".

Presencialidad, estar presente con la mente y el alma y todos los sentidos, independientemente de la modalidad de vinculación.

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domingo, 25 de julio de 2021

Compartir

Ya hace algo más de tres años desde que realicé mi primera publicación en el blog, con la idea de compartir notas, reflexiones, pensamientos, desde la vida y para la vida, sin atarme a nada metodológico, ni científico, tratando de hacer un aporte a partir de cada publicación.

Después de haber realizado más de 100 publicaciones, aún sigo intentando mantener una frecuencia más regular en las mismas; a pesar de que trato de que sean semanales no siempre lo logro, pero continúo en el camino, en la certeza de que lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Cada publicación surge a partir de situaciones o acontecimientos que suceden, o de comentarios, análisis, reflexiones o frases que me llegan, y que me inspiran a escribir y compartir mi punto de vista, con el objetivo de contribuir como un disparador para la reflexión, que también pueda llevarnos a la acción.

En este sentido, durante 2020, la pandemia y el manejo de la información fueron los temas que me inspiraron para la mayoría de las publicaciones; pero sobre todo con una mirada positiva, identificando las oportunidades y desafíos que nos plantean, y cómo aprovechar para crecer.

En este tiempo se ha dado un interesante proceso de compartir de ida y vuelta que ha sido muy enriquecedor a partir de los comentarios, sugerencias y aportes que he recibido no sólo en el blog, sino también en forma directa, y por supuesto del intercambio generado posteriormente, que ha sido muy valioso.

Ese intercambio ha constituido un invalorable aporte de elementos que han contribuido a generar una corriente interesante que se refleja entre otras cosas concretas: en nuevas publicaciones como continuidad de las ya efectuadas, incorporando enfoques o temas nuevos; y también a mejorar las publicaciones, su presentación y su difusión, incluyendo la última novedad del podcast.

Pero más allá de estos aspectos más tangibles y concretos, con seguridad la mayor riqueza de este compartir radica en el impacto que ha tenido en los vínculos, profundizando y revitalizando vínculos existentes, y a la vez generando nuevos vínculos a partir de este intercambio.

En este proceso el elemento fundamental ha sido la apertura, para compartir, para intercambiar, tomando las reflexiones y los comentarios como un aporte que sugiere, que construye, que tiene el objetivo de contribuir a algo mejor, dejando siempre abierto el debate, el intercambio, para darle una vuelta más a cada tema, y enriquecernos mutuamente.

Compartir, intercambio que enriquece, que construye, fortaleciendo los vínculos.

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domingo, 11 de julio de 2021

Liberación

Hace unos días mi smartphone dejó de funcionar sin previo aviso, por motivos que desconozco tuvo un problema en el puerto de carga (o algo así), razón por la cual mientras lo reparaban estuve tres días sin este dispositivo tan útil en nuestro día a día.

Debo reconocer que aunque tuve la opción de utilizar un equipo alternativo que me facilitaron, el tener que configurarlo -en principio por un día que terminaron siendo tres- no me resultaba muy atractivo, por lo decidí aguardar la reparación.

Simultáneamente al desperfecto mencionado, tuve algunos inconvenientes con mi notebook, por lo que por un momento sentí como que estaba peleado con la tecnología; afortunadamente estos inconvenientes se solucionaron rápidamente y se disipó esa sensación.

Esta fue una buena oportunidad para reflexionar, o más bien continuar reflexionando sobre el tema de la tecnología, la comunicación y los vínculos en este tiempo que vivimos, a partir de esta experiencia, que tuvo, como sucede generalmente aspectos positivos y también algunos desafíos.

Entre los aspectos positivos, me parece importante destacar:

- la sensación de liberación, en primer lugar física, al no llevar el smartphone conmigo al ir de un lugar a otro, y también en el sentido que no había mensajes que tener que responder; sólo la mensajería que llega a la computadora, mientras estaba frente a esta;

- menor dispersión, al no tener el celular a mano, no tenía la posibilidad de distraerme en cualquier momento revisando la mensajería, el e-mail, las redes sociales, y poder concentrarme más en el presente;

- más presencia, mejor comunicación, a partir de una mayor concentración, mi presencia fue más efectiva en lo que estaba haciendo, y con ella mejor la comunicación con mis interlocutores;

- formas alternativas de comunicación, tomaron más fuerza algunas formas tradicionales de comunicación, con el contacto físico, el teléfono fijo, y también algunas otras mensajerías no dependientes del smartphone.

Entre los desafíos, podría mencionar:

- menor disponibilidad, claramente estos días estuve menos disponible, muchos trataron de contactar conmigo y no obtuvieron respuesta, sobre todo quienes no tenían forma de hacerlo de otra manera, a tal punto que hubo quienes se preocuparon al no tener respuesta, y yo no tenía forma de avisar que estaba bien que era sólo un problema técnico;

- acceso a los contactos, me fue difícil poder contactar con algunas personas, ya que sus contactos sólo los tenía en el smartphone, y no había tomado la precaución de tenerlos disponibles en otro medio.

La tecnología nos facilita la comunicación, aunque puede generarnos alguna dependencia, que nos desafía a buscar alternativas.

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domingo, 4 de julio de 2021

Recomenzando

Al inicio de la segunda mitad de este año, me dispongo a recomenzar las publicaciones en el blog, como diría la canción 'después de larga ausencia'; casi dos meses sin publicaciones, precedido por varios meses con publicaciones más espaciadas que una semana, como es mi propósito hacerlo.

Este último tiempo ha estado marcado por la pandemia, que finalmente afectó a nuestra familia -los que vivimos en Paraguay, nuestros tres hijos más chicos, mi esposa y yo-; afortunadamente ya estamos superándola después de algunos días de internación, y de una larga recuperación en casa.

En este propósito de tratar de escribir y darle una frecuencia semanal a las publicaciones, que estoy procurando lograr desde hace unos años, sucede algo similar a los propósitos que podemos asumir en diferentes ámbitos de la vida.

Cada vez que asumimos algún propósito o resolución, estos responden al anhelo de crecimiento en algún aspecto, ya sea en lo personal, en lo familiar, en lo laboral o en lo comunitario, a algún objetivo que nos proponemos conseguir y que sabemos que requiere un esfuerzo significativo, y de esa manera tratamos asegurar el logro del mismo.


De hecho, el trabajar con propósitos nos ayuda en ese camino de crecimiento, porque nos permite ir dando un seguimiento periódico, ir evaluando nuestra evolución, sean avances, estancamientos o retrocesos; pero más allá de eso, nos permite ir construyendo ese camino, paso a paso con todas las dificultades que conlleva.

En ese proceso, muchas veces vamos rectificando el rumbo, y es importante tener en cuenta que lo que a primera vista parece un retroceso, en realidad puede significar la posibilidad para rectificar o retomar el rumbo con más fuerza; como solemos decir, no importa cuantas veces caigas, sino cuántas te volvés a levantar, es decir, no importa cuántas veces nos apartemos de nuestros propósitos, lo importante es volver a retomarlos con más fuerza, tal vez reformulándolos.

Por eso, cada vez que nos apartamos de nuestros propósitos -por el motivo que fuera-, si sabemos y podemos retomar el camino, puede constituirse en una oportunidad para recomenzar con más fuerza, para volver a comprometernos, para poder dar pasos más firmes de crecimiento.

Tal vez puede ser un buen momento, al llegar a la mitad del año, para revisar nuestros propósitos y resoluciones que nos planteamos para este año, para ver cómo estamos, y si es necesario reformularlos o asumirlos con más fuerza para el resto del año, como una manera de recomenzar.

Recomenzar, el anhelo y el compromiso de crecer nos impulsa a volver a asumir los desafíos cada vez con más fuerza.

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miércoles, 5 de mayo de 2021

Vínculos virtuales

En este tiempo de pandemia, el ser comunitario cobra un nuevo sentido, ya que nuestra vida comunitaria tuvo que ir adaptándose, asumiendo la virtualidad como algo necesario, que permite de alguna manera dar continuidad a nuestros vínculos, buscando la mejor forma de hacerlo.

El vínculo con la familia, con los que compartimos un mismo techo, ha tenido muchas oportunidades para crecer y consolidarse, en la medida en que las hayamos podido aprovechar bien; aunque ese compartir más estrecho puede haber sacado a la luz algunos conflictos existentes no resueltos, planteando el desafío de enfrentarlos.

Habremos experimentado cómo algunos vínculos pudieron superar exitosamente la prueba de la virtualidad; e inclusive se fortalecieron y profundizaron aún más, al aprovechar esta oportunidad, en algunos casos con mucho esfuerzo y creatividad.

Seguramente nos ha sucedido que otros vínculos se debilitaron, tal vez porque la presencialidad era esencial a los mismos, o porque no pudimos o no supimos encontrar la forma de hacer el cambio de modalidad, o quizás porque en el fondo no eran tan profundos y no pudieron superar esta prueba.

En algunos casos habremos rescatado algunos vínculos, o generado vínculos nuevos gracias a la virtualidad, ya que tal vez no los cultivábamos mucho por la dificultad del encuentro presencial, pero esta nueva situación que estamos viviendo permitió encontrar oportunidades para los encuentros virtuales que no nos habíamos planteado hacer en otro tiempo.


De todas maneras el compartir con otros alguna comunidad no está exento de dificultades y desafíos a superar, que requieren de nuestro esfuerzo y de algunas condiciones; y las comunidades virtuales tienen sus propias dificultades y desafíos asociados a la virtualidad.

Durante un buen tiempo continuaremos vinculándonos mayoritariamente en comunidades virtuales, una vez superado lo más crítico de la pandemia, la presencialidad será mayor, pero continuaremos en el tiempo con algunas comunidades virtuales, probablemente las que se han generado aprovechando la virtualidad.

Ante esta situación sería interesante poder reflexionar sobre el impacto de estas vinculaciones virtuales en nuestra vida, y como aprovechar esta oportunidad, identificando los desafíos que se nos plantean.

Para reflexionar:

- ¿Cómo ha sido mi experiencia en las vinculaciones virtuales? ¿Ha permitido mantener los vínculos presenciales? ¿Se han generado nuevas vinculaciones? ¿He podido conformar alguna comunidad virtual?

- ¿Qué aspectos han sido determinantes en las vinculaciones virtuales? ¿Cuáles han favorecido las mismas? ¿Cuáles los han dificultado?

- ¿Qué podría hacer para generar una mejor experiencia en este sentido? ¿Qué condiciones deberían darse?

Vínculos virtuales, oportunidades y desafíos para las vinculaciones en este tiempo.

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lunes, 26 de abril de 2021

Caballito de madera

Nuevamente voy a compartir mis reflexiones a partir de un texto -de autor anónimo- que me llegó a través de alguna de las comunidades virtuales en las que participo; entre esa cantidad de mensajes que recibimos a diario, éste me llevó a reflexionar profundamente y también a compartirlo con los más cercanos, por su sentido y significado.

El título del texto despertó mi curiosidad -en el contexto de muchos mensajes relacionados con la pandemia, la salud, la economía y tantos otros temas que acaparan nuestra atención cotidiana- y me llevó a leerlo y descubrir su riqueza, a partir de un relato muy simple, con una imagen que evocó mi infancia.

Al inicio del texto hacía referencia a una historia:

En cierta ocasión un padre llevó a su hijo a dar un paseo al bosque, como era pequeño, su papá lo llevaba sobre sus hombros, al rato lo puso a caminar para que se ejercitara y le dijo: debes caminar hasta la casa.

Al poco rato el niño empezó a llorar porque decía que estaba muy cansado y no podía dar "un paso más".

El padre cortó una rama de un arbusto en el bosque, la alisó con su navaja; y colocó un pequeño cordón en el extremo más grueso y le dijo al niño:

"Mira hijo, aquí tienes, tu propio caballo, para que te lleve a la casa".

El niño emocionado se animó, montó sobre aquel "caballito de madera", comenzó a correr hasta llegar a la casa y aún después de llegar siguió corriendo por el jardín hasta que tuvo que irse a bañar y acostarse rendido.

Hasta acá el relato que es el punto de partida de esta reflexión, en nuestro caminar por la vida, en medio de las dificultades, muchas veces nos sentimos muy cansados, como que ya no podemos más, y decimos hasta acá llegamos; y ahí es donde aparece alguien con una palabra de aliento, un mensaje, una idea, una llamada, una visita, una expresión de cariño, que tiene el efecto de permitirnos continuar nuestro camino, de hacernos recuperar las fuerzas, para seguir adelante.

Podemos decir parafraseando el relato que compartí, que son nuestros "caballitos de madera", que nos animan, nos entusiasman y nos alegran, que nos ayudan en nuestro caminar, y nos permiten superar las dificultades y los momentos difíciles.

Siguiendo la reflexión, también podemos darnos cuenta que muchas veces podemos haber sido los "caballitos de madera" que otros necesitaban en su camino, y con nuestras palabras, mensajes y expresiones les hemos permitido seguir adelante.

Finalmente el relato nos lleva a tener una actitud de agradecimiento con quienes han sido nuestros "caballitos de madera", y a la vez a comprometernos a estar atentos a los demás para ser los "caballitos de madera" que necesitan para superar el cansancio y las dificultades.

"Caballito de madera", una mirada agradecida y comprometida.

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martes, 20 de abril de 2021

Ser comunitario

Es muy probable que en algún momento hayamos escuchado -y tal vez también hayamos dicho- que "el hombre es un ser social por naturaleza", frase atribuida a Aristóteles haciendo referencia a que nacemos con una característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los demás para vivir.

En una publicación anterior me refería al estilo de vida que plantea el "ubuntu" -de la cultura africana tradicional- y que de manera práctica podríamos expresarlo, a manera de síntesis, como "darse la mano para avanzar juntos".

Más allá de que nos sintamos más o menos sociables, en el fondo todos tenemos algo de comunitarios, y lo hemos podido experimentar a lo largo de nuestra vida. Desde el inicio de nuestra vida pertenecemos a una comunidad, nuestra familia, que puede ser pequeña o grande, en la que tenemos nuestras primeras experiencias de vida en comunidad, con sus luces y sus sombras.

Posteriormente nos iremos incorporando a distintas comunidades, en la escuela, en el colegio, en actividades deportivas, sociales, culturales, religiosas, en el ámbito laboral; de alguna manera tendremos una pertenencia a diferentes comunidades, con experiencias diferentes, más o menos gratificantes, con más o menos dificultades.

No podemos vivir, pensar y actuar como si estuviéramos solos, asilados, viviendo en una isla, en una burbuja, como si no necesitáramos de nadie y nadie necesitara de nosotros; porque esta no es la realidad, aunque algunos vivan, piensen y actúen de esta manera.

En el ser comunitario, tal vez uno de los aspectos a tener en cuenta es que para desarrollarnos como personas no podemos hacerlo solos, necesitamos del otro, de la vinculación con el otro; necesitamos salir de nosotros mismos, abrirnos a los demás, brindarnos a los demás.

Esto tiene que ver con que para poder ser "yo" plenamente, necesito del "tú", y esto no vale solamente para las relaciones de pareja, en las cuales tal vez nos resulta mucho más fácil visualizarlo, como que es más obvio; vale también para todos los ámbitos de la vida, siempre necesitamos de los demás para ser plenamente nosotros.

Y esto es así no sólo porque no podemos saber todo, tener todas las habilidades, abarcar todas las perspectivas; sino también porque además de complementarnos con el otro en el saber, en las habilidades, en las perspectivas, el otro también es destinatario de lo que pensamos y hacemos.

Para reflexionar

Algunas preguntas pueden ayudarnos a reflexionar y luego compartir:

- ¿Cuáles son nuestras experiencias de vida en comunidad?

- ¿Cómo hemos experimentado la vida en comunidad en nuestra familia, en el ámbito educativo, cultural, social, religioso, laboral?

- ¿Qué es lo que más nos cuesta de ser comunitarios?

- ¿Qué podemos hacer para crecer en nuestro ser comunitario?

Nuestro desarrollo personal implica salir de nosotros mismos, abrirnos a los demás, brindarnos a los demás.

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lunes, 22 de marzo de 2021

Ubuntu

En estos días me llegó una reflexión que hacía referencia a un concepto propio de la cultura africana tradicional, identificado con la palabra "ubuntu"; que tal vez algunos asociamos en primera instancia a un sistema operativo de software libre y código abierto, cuya filosofía en el fondo tiene que ver con el significado de esa palabra.

La reflexión hacía referencia al concepto "ubuntu", ejemplificando esta idea con tres aspectos muy relacionados entre sí:

- yo existo porque existe el nosotros,

- crezco con el crecimiento de todos,

- construyo el yo, en la construcción del nosotros.

Y a continuación daba un ejemplo práctico que me llegó profundamente:

"Un misionero le dice a un grupo de niños:

- Vamos a hacer una carrera y quien gana se lleva la bolsa de caramelos.

Y para asombro del misionero los niños se dieron de la mano y avanzaron todos juntos hasta la meta y ese día todos comieron caramelos."


Este es el espíritu de "ubuntu", como un estilo de vida, basado en el concepto de una sociedad abierta, que respeta, que busca ser útil, que valora el intercambio mutuo, la comunidad, el cuidado, cultiva la confianza y las acciones desinteresadas; una palabra que puede significar mucho y ser un motor de cambio.

De alguna manera podemos asociar ese espíritu de "ubuntu" al concepto de solidaridad, de compromiso social, de bien común, pero con una mirada diferente, más profunda; una mirada que nos lleva a unir el yo con el nosotros, poniéndolos en un mismo plano, asociándolos para avanzar juntos.

Una mirada que pone el foco en el yo y el nosotros juntos, unidos; que está más centrada en el ser que en el hacer, y que por eso mismo puede ser transformadora.

Para reflexionar:

La imagen de "darse la mano y avanzar juntos" es muy significativa e ilustrativa, y tal vez es la gran lección que nos deja este relato y que podría ser el punto de partida de nuestra reflexión:

- ¿Cómo asociamos el "yo" y el "nosotros"?

- ¿Es una relación de competencia, de necesidad, de complementación, de ayuda mutua? 

- ¿Damos la mano para que nos ayuden, para ayudar, o para avanzar juntos?

- ¿Ese espíritu es parte de nuestro ser, o de nuestro hacer?

Tal vez podamos comenzar a asumir ese espíritu de "ubuntu" en forma concreta, compartiendo nuestras reflexiones para crecer juntos.

Ubuntu, nos damos la mano para avanzar juntos.

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lunes, 1 de marzo de 2021

Conectarnos

Continuando con mi reflexión anterior, esta publicación está orientada a reflexionar sobre nuestra vida conectados, profundizando algunas reflexiones sobre los vínculos que ya compartí en el último tiempo sobre el mundo virtual y también sobre los vínculos y el aislamiento social

Después de esa primera mirada a "desconectarnos", una invitación a reflexionar sobre la necesidad de encontrar la medida para desconectarnos de tanta conexión virtual, para conectarnos con los más cercanos, profundizando los vínculos; ahora daremos una nueva mirada desde la  perspectiva de "conectarnos".

El tema cobra mayor relevancia en este tiempo de pandemia en que nuestra conexión se ha incrementado tanto en relación con los vínculos familiares, sociales y religiosos, el estudio virtual nuestro y de nuestros hijos, el trabajo que en muchos casos se convirtió en home office, como una tendencia que vino para quedarse.


Esta situación en muchos casos nos llevó a tomar algunas decisiones desde lo tecnológico, que permitieran mejorar nuestra conectividad, tanto en la cantidad, capacidad y prestaciones de los equipos, las aplicaciones utilizadas, y el ancho de banda de internet.

Por otra parte, también en algunos casos fue necesaria la adaptación de espacios en las viviendas para facilitar la conexión -muchas veces simultánea de varios miembros de la familia-, generando no sólo espacios, sino también ambientaciones diferentes para cada tipo de actividad; lo cual también permitió desarrollar la creatividad en la búsqueda de soluciones.

A casi un año de que comenzó la pandemia y con ella todas las medidas de aislamiento, tal vez puede ser interesante que nos podamos tomar un momento de reflexión sobre este tiempo y esta situación que estamos viviendo.

Para reflexionar:

Para comenzar a reflexionar me surgen algunas preguntas que puede ser disparadores no sólo de una reflexión personal, sino de una reflexión compartida con quienes nos rodean -y también con los lectores del blog-, que pueda generar un espacio enriquecedor:

¿A qué nos conectamos? ¿Cuánto tiempo estamos conectados? ¿Por qué?

Tal vez aquí surja una larga lista, y también explicaciones muy válidas para cada item de la lista; por eso tal vez podamos seguir profundizando:

¿Son necesarias esas conexiones? ¿La duración es adecuada? ¿Qué alternativas tenemos?

Para que esta reflexión pueda ayudarnos a tomar decisiones que nos permitan mejorar nuestra vida de conexión virtual, podemos finalizar tratando de plantearnos tomar alguna resolución concreta, no muchas, pero al menos una:

¿Qué podemos hacer para mejorar y que nuestra vida conectados sea una experiencia más satisfactoria?

Conectarnos, necesidad de nuestro tiempo, que podemos convertir en una experiencia satisfactoria.

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lunes, 22 de febrero de 2021

Desconectarnos

Hace algo más de diez años se divulgó -no sé si al punto de viralizarse- un video de una publicidad de una compañía de telefonía móvil denominado "Desconectarse para conectarse", que planteaba el desafío de desconectarnos de los smartphones para conectarnos con los que nos rodean; el video era muy elocuente, planteando situaciones que pueden darse frecuentemente en nuestra vida cotidiana.

Siguiendo con los videos de publicidades, un poco más cercano en el tiempo hace unos dos años, un video de otra empresa denominado "Familiarizados", planteaba la situación de un concurso de preguntas que cuando se referían al ámbito de las redes sociales o de los personajes famosos todos conocían las respuestas; pero cuando se referían a los miembros de la familia, intentaban adivinar, pero conocían muy poco de la vida de su propia familia, como tal vez podría sucedernos a nosotros.

Seguramente algunos ya han podido ver esos videos en diferentes momentos y reflexionar a partir de los mismos, sobre todo en qué medida podemos haber experimentado situaciones similares, o podríamos experimentarlas, y cómo reaccionamos o reaccionaríamos ante las mismas.

En este último año nuestros vínculos virtuales han crecido en forma exponencial, hemos incorporado nuevas herramientas que -si bien existían hace tiempo- no conocíamos o no utilizábamos con la frecuencia e intensidad con que lo hacemos ahora en los diferentes ámbitos de nuestra vida; y con ellos también crece la complejidad para administrar nuestras conexiones reales y virtuales, hace más difícil percibir la necesidad de "desconectarnos para conectarnos" con los más cercanos -físicamente-, sin perder el vínculo con los cercanos en el afecto -pero vinculados virtualmente-.


A la vez esta situación de mayor conectividad no sólo con las herramientas que nos proporciona la tecnología para las comunicaciones -incluyendo las redes sociales-, y su necesidad de utilización más intensa en el tiempo actual, nos  plantea desafíos en relación a la profundidad de nuestros vínculos a lo cotidiano y a las pequeñas cosas de nuestro ámbito más cercano familiar y de amistades, en el sentido de "familiarizarnos", de sentirnos parte y conocernos profundamente.

Para reflexionar

Estos comentarios iniciales quieren ser una oportunidad para que podamos plantearnos algunas preguntas de reflexión.

En este tiempo en que estamos hiperconectados -muchas veces por necesidad-

- ¿logramos desconectarnos y vincularnos con los más cercanos físicamente?

- ¿cómo lo hacemos?

- ¿qué más podemos hacer en este sentido?

Por otra parte en cuanto a nuestros vínculos familiares y de amistades más cercanos:

- ¿los conocemos en profundidad?

- ¿o conocemos más de los personajes famosos que de ellos?

- ¿qué más podemos hacer para profundizar nuestros vínculos y conocimiento de los más cercanos?

Que estas preguntas puedan ser disparadoras de nuestra reflexión.

Desconectarnos para conectarnos con los más cercanos, y conocernos más profundamente.

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martes, 9 de febrero de 2021

Tiempo de Vacaciones

La época de verano es tradicionalmente el tiempo en el que tomamos algunos días de vacaciones, aprovechando especialmente el receso escolar y de algunos otros sectores, que permiten hacer una pausa tan necesaria en nuestras actividades.

Justamente el sentido de las vacaciones, es poder tomar un tiempo de descanso de las actividades habituales, ya sea el trabajo o el estudio, en el cual podemos relajarnos, y dedicar más tiempo a nosotros mismos, a nuestra familia y a los amigos.

Generalmente las vacaciones son muy esperadas, al punto que hay quienes van marcando en su calendario los días que faltan para las vacaciones, y eso sucede no sólo en el ámbito estudiantil -en que es más habitual-, sino también en el ámbito laboral.


Este tiempo de vacaciones nos permite desconectarnos de nuestras actividades habituales, salir de nuestra rutina de horarios, iniciar la jornada más tarde, tener más tiempo de descanso, cambiar de ambiente, realizar actividades que nos gustan y que durante el resto del año no podemos realizar, y aquí la lista podría ser muy larga dependiendo de cada uno.

En esto de cambiar de ambiente y hacer algo diferente, muchas veces asociamos las vacaciones con el turismo, y las planificamos en función de las fechas de nuestros viajes; nuevamente aquí los gustos y preferencias juegan un rol clave.

Para algunos, vacaciones es sinónimo de playa; para otros, algún paisaje diferente. Hay quienes toman sus vacaciones siempre en el mismo lugar -y hasta tienen sus rutinas de vacaciones- y hay quienes las aprovechan para conocer nuevos lugares y evitar incluso esa rutina.

En medio de esta pandemia del Covid-19, para muchos han cambiado sus planes habituales de vacaciones, ya que por diversos motivos no han podido o no han querido tomar vacaciones haciendo algún viaje turístico, o lo han hecho por un período más corto, o han tenido que cambiar los planes que tenían previstos.

Tal vez en esto también podamos encontrar una oportunidad para hacer algo diferente, para que nuestras vacaciones puedan ser diferentes, y cumplan con su objetivo, más allá de las limitaciones que podamos tener en este tiempo; lo que no podemos hacer es posponer indefinidamente nuestras vacaciones, ya que las necesitamos para reponer fuerzas para hacer frente a las actividades que tenemos por delante.

Y como en todas las cosas, lo importante es rescatar lo esencial, y lo esencial a las vacaciones es que pueda ser un tiempo de descanso, en el que podamos desconectarnos, cambiar las rutinas, cambiar de ambiente, hacer cosas diferentes, poder dedicar tiempo a hacer algo que nos gusta, dedicarnos tiempos a nosotros mismos y a compartir en familia y con amigos.

Tiempo de vacaciones, tiempo de descanso, tiempo de cambiar, para reponer fuerzas.

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martes, 2 de febrero de 2021

30 años

Cada aniversario es una nueva oportunidad para celebrar el acontecimiento, un momento en el que aprovechamos para valorar, recordar, agradecer y proyectar, y estos aspectos son los que hacen lucir la celebración.

Puede sucedernos que la celebración se quede en aspectos externos, como un buen regalo -que expresa nuestros sentimientos-, una buena comida -que pareciera esencial a la celebración-, tal vez acompañada de una fiesta -que es la manera de compartir la celebración-, pero estos aspectos no deberían ser lo central.

Mi primera publicación en este blog -hace tres años- fue justamente para la celebración de nuestros 27 años de matrimonio, como una expresión de gratitud por ese acontecimiento importante en nuestra vida.

Seguimos caminando en nuestra vida matrimonial, tratando de vivir "uno en el otro, con el otro y para el otro", que nos lleva a sentir, pensar y actuar como "nosotros", a partir de nuestras propias originalidades, que se complementan entre sí, y a la vez se complementan, para hacer de nuestro matrimonio una vida en plenitud.

Buscando que el paso del tiempo no nos haga perder la frescura del primer amor -de cuando comenzamos a ser novios-, asumimos el desafío de no caer en la rutina, de ser creativos, de mantener renovados esos aspectos que nos marcaron desde el inicio: el diálogo, la mirada a largo plazo y la presencia de Dios en nuestra vida.


Este año cumplimos 30 años del momento en que sellamos nuestro amor para toda la vida, que marcó el inicio de de este proyecto en el que nos comprometimos y vamos llevando adelante -no sin dificultades-, pero buscando hacer realidad esa frase que expresa nuestra vida matrimonial: "Tú, sólo tú, para siempre".

Son 30 años, que venimos transitando de la mano, construyendo un proyecto juntos, desde que nos dimos el sí para toda la vida, iniciando este viaje con muchas alegrías e ilusiones, y así dimos nuestros primeros pasos; fuimos creciendo, llegaron los hijos y se completó la familia; con ellos celebramos la vida y compartimos, ellos son nuestro don y tarea.

Y al iniciar este camino nos arraigamos en esta tierra paraguaya, asumiéndola como propia; compartimos juntos, viajamos juntos, celebramos juntos, seguimos creciendo y caminando juntos, en esta vida de a dos, siendo cómplices, amigos, enamorados; viviendo con alegría, con esperanza, porque creemos en nuestro amor, con la bendición de Dios, todos los días de nuestra vida.

Valoramos este camino recorrido -paso a paso-, recordando todo lo vivido -experiencias que nos hacen crecer-, agradecemos a Dios y a todos los que nos acompañaron en todos estos años, y nos proyectamos renovando nuestro amor -renovando nuestro Si para toda la vida-.

30 años: valorar, recordar, agradecer y proyectar.

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lunes, 25 de enero de 2021

Valorar la vida

El comienzo de este año ha estado marcado por dificultades graves de salud de gente muy allegada, amigos y colaboradores, y por el fallecimiento de personas muy cercanas y queridas; estas situaciones me llevaron a reflexionar -nuevamente- sobre el valor de la vida.

Lo primero que me surge es la gratitud, hemos recibido gratuitamente la vida, el gran regalo de Dios a través de nuestros padres, como punto de partida de ese camino que nos toca construir paso a paso, y en el que ellos nos fueron acompañando a dar los primeros pasos, a ir creciendo gracias a su entrega generosa, y a la de muchos que nos fueron acompañando y siendo protagonistas de nuestro proceso de vida.

Por eso la gratitud se extiende a todos los que nos aportaron su granito de arena en nuestro camino -que seguramente es una larga lista, que podemos tomarnos el trabajo de escribir-; y lo hicieron a partir de sus virtudes y también de sus limitaciones, con lo que nos enseñaron y con lo que pudimos aprender, pero sobre todo con su ejemplo de vida, que es lo que marca la diferencia.


La vida es un don y como tal presupone una tarea, y en ese sentido, cada uno está llamado a hacer su aporte a la vida de los demás, de la comunidad, desde la propia vida, desde su ser y su misión.

En ese proceso de construir nuestra vida, el gran desafío es descubrir nuestra propia identidad, nuestra originalidad, el sentido de nuestra vida, nuestra misión en la vida, con la mirada puesta más allá de nosotros mismos; y poder ir haciéndola realidad en lo cotidiano, en acciones concretas, que trasciendan.

En este punto es interesante recordar uno de los cuatro principios fundamentales que enunció el Papa Francisco -antes de ser Papa-, "el tiempo es superior al espacio", en el sentido de tener el enfoque en el proceso más que en los resultados, en el crecimiento progresivo, con la visión puesta en el largo plazo.

En ese camino podemos hacer una mirada en profundidad a nuestra vida, en primer lugar con un sentido de gratitud a Dios y a todos aquellos que nos guiaron, nos acompañaron y fueron parte en este camino; y a la vez volver a asumir el desafío de comprometernos con nuestros ideales que dan sentido a nuestra vida y la proyectan a los demás.

Valorar la vida, con gratitud, como don y tarea, con un sentido de misión y trascendencia.

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lunes, 18 de enero de 2021

Escuchar

Este tiempo de pandemia ha afectado de diferentes maneras nuestra vida cotidiana, cambiando nuestros planes, afectando el trabajo, la salud, las relaciones interpersonales, de una manera que no podríamos habernos imaginado antes, ni haberlo previsto razonablemente. 

En medio de toda esta situación cada uno ha ido buscando la mejor manera de adaptarse al nuevo entorno, con mayor o menor dificultad, con mayor o menor éxito, reinventándose en muchos aspectos de la vida familiar, laboral, social, identificando oportunidades, siendo agente de cambio, o al menos adaptándose al cambio.

Y en este proceso hay un aspecto que he percibido que ha estado muy presente, más que en otros momentos, y es la necesidad de ser escuchado, la necesidad de encontrar alguien con quien compartir lo que nos está pasando, tal vez no precisamente buscando respuestas, sino simplemente buscando ser escuchado.

En una escucha que permite compartir lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nos inquieta, lo que anhelamos, que nos lleva a poder reflexionar juntos, a compartir el peso de lo que tal vez nos agobia, o la alegría que sentimos; y aunque muchas veces no encontremos una solución, nos hace sentir acompañados, y eso nos alienta a seguir adelante.


Esto tal vez tenga que ver con eso que esa frase que dice: "las dificultades compartidas se dividen" -porque así son más fáciles de sobrellevar- "y las alegrías compartidas se multiplican" -se disfrutan más-.

Tal vez podamos reflexionar respecto de este tema desde una doble perspectiva: la de escuchar y la de ser escuchado; y en ese sentido puedan ayudarnos algunas preguntas de reflexión.

Para reflexionar

Desde la perspectiva de escuchar:

- ¿Qué oportunidades he tenido de escuchar las situaciones por las que atraviesan personas cercanas como familiares, amigos o dentro del ámbito laboral o social; o no tan cercanas como algún contacto ocasional?

- ¿Qué expectativas tenían? ¿Y cómo hemos podido atenderlas?

- ¿De qué manera pudimos ayudar con nuestra escucha? ¿Y cómo nos sentimos al hacerlo?

Desde la perspectiva de ser escuchado:

- ¿Qué oportunidades he tenido de ser escuchado ante las situaciones por las que atravieso con personas cercanas como familiares, amigos o dentro del ámbito laboral o social; o no tan cercanas como algún contacto ocasional?

- ¿Qué expectativas teníamos? ¿Y cómo hemos sido atendidos?

- ¿De que manera nos ayudó ser escuchados? ¿Y a la otra parte?

Escuchar y ser escuchados nos ayuda a crecer en las vinculaciones, superar las dificultades más fácilmente y a disfrutar más lo bueno de la vida.

lmdp-ap-18012021