Es muy probable que en algún momento hayamos escuchado -y tal vez también hayamos dicho- que "el hombre es un ser social por naturaleza", frase atribuida a Aristóteles haciendo referencia a que nacemos con una característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los demás para vivir.
En una publicación anterior me refería al estilo de vida que plantea el "ubuntu" -de la cultura africana tradicional- y que de manera práctica podríamos expresarlo, a manera de síntesis, como "darse la mano para avanzar juntos".
Más allá de que nos sintamos más o menos sociables, en el fondo todos tenemos algo de comunitarios, y lo hemos podido experimentar a lo largo de nuestra vida. Desde el inicio de nuestra vida pertenecemos a una comunidad, nuestra familia, que puede ser pequeña o grande, en la que tenemos nuestras primeras experiencias de vida en comunidad, con sus luces y sus sombras.
Posteriormente nos iremos incorporando a distintas comunidades, en la escuela, en el colegio, en actividades deportivas, sociales, culturales, religiosas, en el ámbito laboral; de alguna manera tendremos una pertenencia a diferentes comunidades, con experiencias diferentes, más o menos gratificantes, con más o menos dificultades.
No
podemos vivir, pensar y actuar como si estuviéramos solos, asilados,
viviendo en una isla, en una burbuja, como si no necesitáramos de nadie y
nadie necesitara de nosotros; porque esta no es la realidad, aunque
algunos vivan, piensen y actúen de esta manera.
En el ser comunitario, tal vez uno de los aspectos a tener en cuenta es que para desarrollarnos como personas no podemos hacerlo solos, necesitamos del otro, de la vinculación con el otro; necesitamos salir de nosotros mismos, abrirnos a los demás, brindarnos a los demás.
Esto tiene que ver con que para poder ser "yo" plenamente, necesito del "tú", y esto no vale solamente para las relaciones de pareja, en las cuales tal vez nos resulta mucho más fácil visualizarlo, como que es más obvio; vale también para todos los ámbitos de la vida, siempre necesitamos de los demás para ser plenamente nosotros.
Y esto es así no sólo porque no podemos saber todo, tener todas las habilidades, abarcar todas las perspectivas; sino también porque además de complementarnos con el otro en el saber, en las habilidades, en las perspectivas, el otro también es destinatario de lo que pensamos y hacemos.
Para reflexionarAlgunas preguntas pueden ayudarnos a reflexionar y luego compartir:
- ¿Cuáles son nuestras experiencias de vida en comunidad?
- ¿Cómo hemos experimentado la vida en comunidad en nuestra familia, en el ámbito educativo, cultural, social, religioso, laboral?
- ¿Qué es lo que más nos cuesta de ser comunitarios?
- ¿Qué podemos hacer para crecer en nuestro ser comunitario?
Nuestro desarrollo personal implica salir de nosotros mismos, abrirnos a los demás, brindarnos a los demás.
lmdp-ap-200421
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Antonio Gracias Me queda como comentario que para formar comunidad se necesita simetría de dignidad.Comonejemple extremo para ilustrar esto : Un sádico no forma comunidad con un masoquista .Se necesita cierra condición para que sea comunidad No se cuáles son esas condiciones Pero no cualquier grupo de personas forma comunidad
ResponderEliminarGracias Mabel ... da para darle una vuelta a las condiciones para formar comunidad
EliminarFe de erratas
ResponderEliminarCierta*
Muchas gracias por tu reflexión. Qué importante que crezca nuestro ser comunitario
ResponderEliminarEse es el desafío ... construir desde nuestro ser comunitario ... Muchas gracias por tu comentario
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