domingo, 28 de junio de 2020

Visión integradora

Hace algún tiempo escribí algunas notas relacionadas entre sí, en el sentido del compromiso social y la mirada al bien común, que tienen como punto de contacto la solidaridad; en este tiempo de pandemia estos temas cobran más relevancia aún, y en cierta forma están vinculados con el tema del cuidado, sobre el que compartí algunas reflexiones hace unos meses.

Pero como siempre podemos dar un paso más para ir profundizando los temas que nos ocupan, dándoles una vuelta más, repensándolos, mirándolos desde otra óptica, enriqueciendo el análisis; me vino a la mente uno de los cuatro principios que alguna vez enunció el Papa Francisco, cuando todavía era Mons. Jorge Bergoglio, y que me parece que tiene mucho que ver con este tema.

Me refiero al principio que dice: "El todo es superior a la parte y es más que la mera suma"; y que voy a abordarlo desde mi propia mirada, ya que plantea un punto de partida interesante para reflexionar, en todo momento, pero sobre todo en este tiempo de pandemia.

Tener en cuenta el todo, es de alguna manera mirar más allá de mis propios intereses, más allá de lo que es mío, más allá de mi nariz; y para eso se requiere superar el egoísmo, pero haciéndolo con una mirada positiva, que construye, que integra, sin dejar de lado mi originalidad, mi aporte, siendo consciente que conforma ese todo, y que tengo que potenciarlo.

Esto a la vez me compromete a que mi parte pueda integrarse efectivamente al todo, de manera que junto a las demás pueda darse esa sinergia que permite que esa totalidad sea más que la mera suma de las partes; y para eso se requiere no sólo la generosidad de compartir, sino la apertura para integrarse.

De esta manera surgen dos desafíos: por un lado el hecho de reconocer que lo más importante es el todo, y que mi parte lo conforma; y por otro el hecho de hacer que la integración de mi parte en el todo produzca una sinergia superadora.

En ese sentido, es interesante que la figura que nos propone para ver el todo -que va más allá de la esfera que a veces puede parecer que representa lo global-, es la figura del poliedro, a través del cual podemos observar la confluencia de todas las partes con sus aristas, con su originalidad, que van conformado la totalidad.

Tal vez podamos resumir estos desafíos con la expresión: "visión integradora", que nos permite ver más allá de nosotros mismos y a la vez ser protagonistas de una totalidad superadora, que contiene y potencia cada una de las partes.

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domingo, 21 de junio de 2020

La piedra en el camino

En este tiempo en que recibimos y compartimos una gran cantidad de noticias, que nos permiten estar informados de lo que sucede -y depende de nosotros asegurar la calidad de lo que recibimos a través de nuestra mirada a la realidad, de los filtros y las fuentes de las mismas-, también recibimos muchos análisis, comentarios, reflexiones, pequeños escritos o frases, que nos llevan a plantearnos diferentes situaciones y actitudes.

Hace unos días, por diferentes vías me llegó un escrito sobre la piedra, se trata de un escrito que no es nuevo, atribuido a un autor anónimo, que aporta una mirada muy interesante sobre la piedra en el camino, presentando una diversidad de personajes, así como también las diferentes actitudes de cada uno ante la misma, concluyendo en donde radica el secreto, como enseñanza de dicho relato.

Cuando nos referimos a una piedra en el camino, la primera imagen que surge es la de un obstáculo, un problema, una dificultad; inclusive utilizamos esa expresión con bastante frecuencia para referirnos a alguien que crea los mismos, o es motivo de complicaciones que dificultan el avance.

El planteo de ese escrito me resultó muy interesante, porque plantea un cambio de perspectiva, en el sentido de ver a la piedra en el camino como una situación que se presenta, ante la cual podemos actuar de manera diferente, asumiendo diferentes personajes según las circunstancias.

Con esa mirada, cuando estamos distraídos podemos no darnos cuenta de lo que sucede y no alcanzamos a reaccionar -tropezamos- y en algunos casos más de una vez con la misma situación, lo cual ya pasaría de ser distracción casi a ser torpeza; pero también podemos responder con violencia, tal vez superados por lo que sucede, y terminamos haciendo daño -la utilizamos como proyectil-.

Podemos tener una mirada más inocente y entretenernos con lo que sucede -como si fuera un juguete-; o una actitud muy cómoda, y encontramos en las situaciones que suceden una oportunidad para relajarnos y que pase la vida -la usamos como asiento-, o inclusive tratamos de evitar tener que enfrentar lo que se nos presenta -la esquivamos-.

Otra respuesta ante las situaciones que se nos presentan puede ser verlo con mirada de emprendedor, como una ocasión para crecer, para desarrollarnos -construir-; inclusive puede ser el origen de algo grande en nuestra vida -una bella escultura, al estilo Miguel Angel.

Podemos reaccionar de muchas formas ante lo que nos sucede en la vida, está en nosotros hacer la diferencia.

Lo importante es que podamos aprovechar las situaciones -piedras- en el camino de la vida como una oportunidad para nuestro crecimiento. De nosotros depende.

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domingo, 14 de junio de 2020

Fuentes

En este tiempo de pandemia van surgiendo una gran diversidad de temas para compatir, que en general tienen validez más allá de la situación que estamos viviendo; las últimas publicaciones estuvieron referidas a la comunicación, sobre todo en lo relativo a las noticias, tanto en el sentido de la mirada a la realidad que nos proporcionan, como en cuanto a los filtros que podemos aplicar a las mismas.

Para seguir compartiendo en esa línea, dándole una vuelta más a este tema, les propongo reflexionar ahora sobre las fuentes de las noticias que recibimos y transmitimos, en especial teniendo en cuenta la gran cantidad de medios que la tecnología pone a nuestro alcance, la rapidez con que se transmiten; y tal como lo compartía en alguna de las publicaciones anteriores también surge la inquietud de querer ser los primeros en tener la primicia.

De alguna manera estos aspectos individualmente considerados o en su conjunto, podrían conspirar contra la calidad y confiabilidad de las noticias que recibimos y transmitimos; es por ello que para asegurarnos la veracidad de las mismas tenemos que tener en cuenta la confiabilidad de las fuentes de las que provienen.

De alguna manera -volviendo a la nota sobre los filtros- esto está relacionado con el primer filtro, el de la verdad, que de alguna manera nos permite asegurar la calidad de la información; aún cuando eso requiere otra mirada no excluyente de esta para aplicar los otros filtros, ya que podemos estar ante noticias que sean verdaderas, pero que no sean buenas o útiles, y a la inversa estar ante noticias que pueden parecer buenas o útiles, pero no ser verdaderas.

lunes, 8 de junio de 2020

Filtros

En esta época de pandemia y aislamiento físico, continúo compartiendo mis reflexiones abordando diferentes temas que si bien tal vez podamos identificarlos como relacionados con el tiempo que vivimos, en definitiva pueden ser útiles para la vida, también después de la pandemia.

En esta oportunidad voy a dar continuidad a la temática de la comunicación, complementando la nota anterior sobre la mirada a la realidad que tanto nos inquieta, y nos lleva a estar pendientes de la última noticia.

Probablemente hemos experimentado en este tiempo, mucho más que en otros, la cantidad de "fake news" -noticias falsas- que circulan en la web, tal vez porque estamos mucho más conectados, y pendientes de las novedades del mundo en general y en particular de las que surgen en torno a la pandemia, respecto de la evolución de la situación a nivel local, regional o global, tanto en los aspectos sanitarios, como en los aspectos sociales, económicos, políticos, y de los avances de la ciencia; y a veces pareciera que hay una competencia por ser los primeros en tener la última noticia, la primicia. 

Esta situación me recordó algo que leí hace algún tiempo atribuido a Sócrates, denominado el triple filtro:
Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo y dijo:
- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
- Espera un minuto -replicó Sócrates-, antes de decirme cualquier cosa, quisiera que pasaras un pequeño examen. Es llamado el examen del “Triple filtro."
- ¿Triple filtro?
- Correcto. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.
El primer filtro es el de la verdad:
- ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?.
- No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y........
- Bien, entonces realmente no sabes si es cierto o no.
Ahora permíteme aplicar el segundo, el filtro de la bondad:
- ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?”
- No, por el contrario.........
- Entonces -continuó Sócrates-, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro:
El filtro de la utilidad:
- ¿Será útil para mi lo que vas a decirme de mi amigo?
- No, realmente no.
- Bien -concluyó Sócrates-, ¿si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, por qué decírmelo?

Podríamos plantearnos aplicar este triple filtro para recibir y difundir noticias, como manera de prevenirnos tanto de las fake news (verdad), como de otras noticias que son tóxicas (bondad) y no aportan valor (utilidad); de esta manera estaremos cultivando la sinceridad, la bondad y los buenos sentimientos.

Verdad, bondad y utilidad, el triple filtro para las noticias que recibimos y comunicamos, una propuesta para mejorar nuestra calidad de vida.

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lunes, 1 de junio de 2020

Mirada a la realidad

Continuando con mis notas en este tiempo de pandemia y aislamiento físico, voy tratando de abordar diferentes aspectos que van surgiendo tanto de lo que vamos viviendo y experimentando -en nuestro entorno más cercano y en el más lejano-, como de lo que vamos leyendo y escuchando -noticias, análisis, reflexiones-.

En estos días desde distintos ámbitos me fueron llegando algunas reflexiones que de alguna manera estaban relacionadas y las fui asociando con la comunicación; si bien hace algún tiempo escribí varias notas sobre el tema: Vínculos y comunicación, Comunicación y actitudes, Comunicación vs. confrontación, Comunicación y diálogo, estos nuevos aportes me llevan a seguir profundizando al respecto en las próximas notas desde diferentes perspectivas.

Probablemente en este tiempo estemos mucho más conectados y pendientes de las novedades del mundo en general y en particular a las que surgen en torno a la pandemia, respecto de la evolución de la situación a nivel local, regional o global, tanto en los aspectos sanitarios, como en los aspectos sociales, económicos, políticos, y de los avances de la ciencia; y esto puede generarnos una sensación de saturación de noticias que a veces nos agobia, y eso que sentimos de alguna manera lo transmitimos; no sólo al compartirlas, sino también porque inciden en nuestros vínculos con los demás.

Me pareció muy interesante una reflexión que me llegó respecto de nuestra mirada a la realidad, en la que se planteaba "tener ojos de mosca o tener ojos de abeja". La reflexión planteaba una pregunta: ¿Qué pasa si en un campo soltás una mosca y una abeja?, y a continuación esbozaba la respuesta de ambas luego de recorrer el mismo campo: la mosca vería el estiércol, y la abeja vería las flores; y concluía: en todas partes está lo negativo y lo positivo, pero hay gente que mira con ojos de mosca, prefiere ver lo negativo, lo malo (el estiércol), y hay gente que mira con ojos de abeja, eligen ver lo positivo, lo bueno (las flores); sin que eso signifique desconocer la realidad que tenemos por delante.

La mirada de la realidad que tengamos también la transmitimos a los demás con nuestras comunicaciones, y eso tiene un efecto multiplicador; cada vez que compartimos alguna noticia -buena o mala- esa transmisión genera un impacto positivo o negativo, según lo que estemos transmitiendo.

El desafío es poder tener una mirada positiva de la realidad -con ojos de abeja- para comunicar buenas noticias, y generar un efecto multiplicador positivo en nuestro entorno.

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