lunes, 22 de febrero de 2021

Desconectarnos

Hace algo más de diez años se divulgó -no sé si al punto de viralizarse- un video de una publicidad de una compañía de telefonía móvil denominado "Desconectarse para conectarse", que planteaba el desafío de desconectarnos de los smartphones para conectarnos con los que nos rodean; el video era muy elocuente, planteando situaciones que pueden darse frecuentemente en nuestra vida cotidiana.

Siguiendo con los videos de publicidades, un poco más cercano en el tiempo hace unos dos años, un video de otra empresa denominado "Familiarizados", planteaba la situación de un concurso de preguntas que cuando se referían al ámbito de las redes sociales o de los personajes famosos todos conocían las respuestas; pero cuando se referían a los miembros de la familia, intentaban adivinar, pero conocían muy poco de la vida de su propia familia, como tal vez podría sucedernos a nosotros.

Seguramente algunos ya han podido ver esos videos en diferentes momentos y reflexionar a partir de los mismos, sobre todo en qué medida podemos haber experimentado situaciones similares, o podríamos experimentarlas, y cómo reaccionamos o reaccionaríamos ante las mismas.

En este último año nuestros vínculos virtuales han crecido en forma exponencial, hemos incorporado nuevas herramientas que -si bien existían hace tiempo- no conocíamos o no utilizábamos con la frecuencia e intensidad con que lo hacemos ahora en los diferentes ámbitos de nuestra vida; y con ellos también crece la complejidad para administrar nuestras conexiones reales y virtuales, hace más difícil percibir la necesidad de "desconectarnos para conectarnos" con los más cercanos -físicamente-, sin perder el vínculo con los cercanos en el afecto -pero vinculados virtualmente-.


A la vez esta situación de mayor conectividad no sólo con las herramientas que nos proporciona la tecnología para las comunicaciones -incluyendo las redes sociales-, y su necesidad de utilización más intensa en el tiempo actual, nos  plantea desafíos en relación a la profundidad de nuestros vínculos a lo cotidiano y a las pequeñas cosas de nuestro ámbito más cercano familiar y de amistades, en el sentido de "familiarizarnos", de sentirnos parte y conocernos profundamente.

Para reflexionar

Estos comentarios iniciales quieren ser una oportunidad para que podamos plantearnos algunas preguntas de reflexión.

En este tiempo en que estamos hiperconectados -muchas veces por necesidad-

- ¿logramos desconectarnos y vincularnos con los más cercanos físicamente?

- ¿cómo lo hacemos?

- ¿qué más podemos hacer en este sentido?

Por otra parte en cuanto a nuestros vínculos familiares y de amistades más cercanos:

- ¿los conocemos en profundidad?

- ¿o conocemos más de los personajes famosos que de ellos?

- ¿qué más podemos hacer para profundizar nuestros vínculos y conocimiento de los más cercanos?

Que estas preguntas puedan ser disparadoras de nuestra reflexión.

Desconectarnos para conectarnos con los más cercanos, y conocernos más profundamente.

lmdp-ap-22022021

martes, 9 de febrero de 2021

Tiempo de Vacaciones

La época de verano es tradicionalmente el tiempo en el que tomamos algunos días de vacaciones, aprovechando especialmente el receso escolar y de algunos otros sectores, que permiten hacer una pausa tan necesaria en nuestras actividades.

Justamente el sentido de las vacaciones, es poder tomar un tiempo de descanso de las actividades habituales, ya sea el trabajo o el estudio, en el cual podemos relajarnos, y dedicar más tiempo a nosotros mismos, a nuestra familia y a los amigos.

Generalmente las vacaciones son muy esperadas, al punto que hay quienes van marcando en su calendario los días que faltan para las vacaciones, y eso sucede no sólo en el ámbito estudiantil -en que es más habitual-, sino también en el ámbito laboral.


Este tiempo de vacaciones nos permite desconectarnos de nuestras actividades habituales, salir de nuestra rutina de horarios, iniciar la jornada más tarde, tener más tiempo de descanso, cambiar de ambiente, realizar actividades que nos gustan y que durante el resto del año no podemos realizar, y aquí la lista podría ser muy larga dependiendo de cada uno.

En esto de cambiar de ambiente y hacer algo diferente, muchas veces asociamos las vacaciones con el turismo, y las planificamos en función de las fechas de nuestros viajes; nuevamente aquí los gustos y preferencias juegan un rol clave.

Para algunos, vacaciones es sinónimo de playa; para otros, algún paisaje diferente. Hay quienes toman sus vacaciones siempre en el mismo lugar -y hasta tienen sus rutinas de vacaciones- y hay quienes las aprovechan para conocer nuevos lugares y evitar incluso esa rutina.

En medio de esta pandemia del Covid-19, para muchos han cambiado sus planes habituales de vacaciones, ya que por diversos motivos no han podido o no han querido tomar vacaciones haciendo algún viaje turístico, o lo han hecho por un período más corto, o han tenido que cambiar los planes que tenían previstos.

Tal vez en esto también podamos encontrar una oportunidad para hacer algo diferente, para que nuestras vacaciones puedan ser diferentes, y cumplan con su objetivo, más allá de las limitaciones que podamos tener en este tiempo; lo que no podemos hacer es posponer indefinidamente nuestras vacaciones, ya que las necesitamos para reponer fuerzas para hacer frente a las actividades que tenemos por delante.

Y como en todas las cosas, lo importante es rescatar lo esencial, y lo esencial a las vacaciones es que pueda ser un tiempo de descanso, en el que podamos desconectarnos, cambiar las rutinas, cambiar de ambiente, hacer cosas diferentes, poder dedicar tiempo a hacer algo que nos gusta, dedicarnos tiempos a nosotros mismos y a compartir en familia y con amigos.

Tiempo de vacaciones, tiempo de descanso, tiempo de cambiar, para reponer fuerzas.

lmdp-ap-09022021

martes, 2 de febrero de 2021

30 años

Cada aniversario es una nueva oportunidad para celebrar el acontecimiento, un momento en el que aprovechamos para valorar, recordar, agradecer y proyectar, y estos aspectos son los que hacen lucir la celebración.

Puede sucedernos que la celebración se quede en aspectos externos, como un buen regalo -que expresa nuestros sentimientos-, una buena comida -que pareciera esencial a la celebración-, tal vez acompañada de una fiesta -que es la manera de compartir la celebración-, pero estos aspectos no deberían ser lo central.

Mi primera publicación en este blog -hace tres años- fue justamente para la celebración de nuestros 27 años de matrimonio, como una expresión de gratitud por ese acontecimiento importante en nuestra vida.

Seguimos caminando en nuestra vida matrimonial, tratando de vivir "uno en el otro, con el otro y para el otro", que nos lleva a sentir, pensar y actuar como "nosotros", a partir de nuestras propias originalidades, que se complementan entre sí, y a la vez se complementan, para hacer de nuestro matrimonio una vida en plenitud.

Buscando que el paso del tiempo no nos haga perder la frescura del primer amor -de cuando comenzamos a ser novios-, asumimos el desafío de no caer en la rutina, de ser creativos, de mantener renovados esos aspectos que nos marcaron desde el inicio: el diálogo, la mirada a largo plazo y la presencia de Dios en nuestra vida.


Este año cumplimos 30 años del momento en que sellamos nuestro amor para toda la vida, que marcó el inicio de de este proyecto en el que nos comprometimos y vamos llevando adelante -no sin dificultades-, pero buscando hacer realidad esa frase que expresa nuestra vida matrimonial: "Tú, sólo tú, para siempre".

Son 30 años, que venimos transitando de la mano, construyendo un proyecto juntos, desde que nos dimos el sí para toda la vida, iniciando este viaje con muchas alegrías e ilusiones, y así dimos nuestros primeros pasos; fuimos creciendo, llegaron los hijos y se completó la familia; con ellos celebramos la vida y compartimos, ellos son nuestro don y tarea.

Y al iniciar este camino nos arraigamos en esta tierra paraguaya, asumiéndola como propia; compartimos juntos, viajamos juntos, celebramos juntos, seguimos creciendo y caminando juntos, en esta vida de a dos, siendo cómplices, amigos, enamorados; viviendo con alegría, con esperanza, porque creemos en nuestro amor, con la bendición de Dios, todos los días de nuestra vida.

Valoramos este camino recorrido -paso a paso-, recordando todo lo vivido -experiencias que nos hacen crecer-, agradecemos a Dios y a todos los que nos acompañaron en todos estos años, y nos proyectamos renovando nuestro amor -renovando nuestro Si para toda la vida-.

30 años: valorar, recordar, agradecer y proyectar.

lmdp-ap-02022021