A menudo nos sucede que estamos
preocupados ante una diversidad de situaciones que se nos presentan o pueden
presentar en diferentes ámbitos de nuestra vida, y estas preocupaciones nos
quitan la tranquilidad y a veces nos abruman tanto que no nos permiten ocuparnos
en resolver los problemas.
Resulta muy lógico que no podamos
permanecer indiferentes ante esa diversidad de situaciones que se nos plantean,
y nos preocupemos, pero si no pasamos de la preocupación, no vamos a poder
resolver nada; es necesario que tomemos decisiones que nos permitan enfrentar
dichas situaciones.
En esto de tratar de enfrentar los
problemas que se nos presentan en nuestra vida cotidiana, hace algún tiempo que
tomé la decisión de no preocuparme por nada, lo cual me trajo mucha tranquilidad,
y me ayudó a ser mucho más efectivo en resolver las situaciones que se me
planteaban.
La realidad es que cuando comparto esta
decisión expresada en la frase: "no me preocupo por nada", suena de
alguna manera como revelando una tremenda irresponsabilidad ante la vida, y
ante los problemas; pero requiere una explicación, para poder entenderla, y
captar el verdadero sentido de la misma.
Muchas de las situaciones y problemas
que se nos presentan, no están en nuestro ámbito de actuación, es decir, no
podemos hacer nada por resolverlas, por más que nos preocupemos y tratemos de
dar lo mejor de nosotros, sólo podemos canalizarlas a quienes pueden y tienen
que resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por
algo que no puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que dejarlo en manos de
quien puede hacer algo para resolverlo, y entonces no merece que me preocupe
por esto, a lo sumo puedo canalizarlo.
Otras situaciones y problemas que se
nos presentan, sí están en nuestro ámbito de actuación, es decir, podemos y
debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance para resolverlas; pero si esto
es así, tenemos que ocuparnos y dar lo mejor de nosotros para resolverlas; entonces la pregunta que me hago es: ¿para qué me preocupo por
algo que puedo resolver?, y la respuesta es: tengo que ocuparme lisa y
llanamente de resolverlo, y entonces tampoco merece que me preocupe por esto,
simplemente me ocupo.
Ante un problema, si no puedo
resolverlo, no me preocupo y dejo que se ocupe quien pueda resolverlo; y si
puedo resolverlo, me ocupo y lo resuelvo. En conclusión: "No me preocupo
por nada".
lmdp-ap-100619
Excelente Antonio! Abrazos, Beto
ResponderEliminarMuchas gracias Beto. Saludos
EliminarMuy bueno Antonio! Y con acordarse del asunto en la Oración, queda totalmente resuelto.
ResponderEliminarSaludos!
Muchas gracias ... es un buen punto también ...
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