lunes, 6 de mayo de 2019

Formando el Equipo - Las decisiones

Cuando hablamos de tomar decisiones muchas veces pensamos en las más trascendentales; pero podemos tener una visión mucho más amplia y abarcar también todas aquellas situaciones que quizás tienen una dimensión menor, pero requieren que tomemos decisiones.

Un aspecto importante en este tema, y en lo que radica su complejidad, es que lo hacemos en condiciones de incertidumbre, es decir no tenemos toda la información sobre lo que sucederá en el futuro, y eso implica estar dispuestos a asumir un riesgo determinado, que vamos a tratar de acotar a través del proceso de decisión.

Ante las de decisiones

Cotidianamente surge la necesidad de tomar decisiones -en general simples- que impactan en nuestro día a día, en el corto plazo; también nos enfrentamos a algunas más complejas, en cierta manera críticas, que requieren nuestra atención especial, y que tienen un impacto a largo plazo; y en un punto medio tenemos decisiones no tan cotidianas ni críticas, y que impactan en el mediano plazo.

Profundizando en esa especie de clasificación más bien práctica, dentro del grupo de las más críticas y de largo plazo, hay algunas que son trascendentales, que definen rumbos, ya sea de consolidación o de cambio radical, y estas son las que requieren nuestra especial atención.

Algunas veces tenemos que tomar decisiones como parte de una organización -o de nuestra familia- y otras veces a nivel personal, pero aún estas más personales puedan afectar a los demás y es importante que tomemos en cuenta ese impacto, como parte del proceso de decisión.

Aprendizaje

Aprender a tomar decisiones, es una parte fundamental del desarrollo personal, que como todas las cosas tiene que ir dándose gradualmente; de ahí la importancia de que nuestros hijos desde pequeños vayan aprendiendo a tomar decisiones simples, y este es un ejercicio interesante.

Este aprendizaje tiene como punto de partida el ponerlos en la situación de tener que tomar sus propias decisiones -adecuadas a su desarrollo-, en lugar de darles todo resuelto; aunque por supuesto, esto significa que sus decisiones tal vez no coincidan con lo que nosotros hubiéramos decidido, y tendremos que respetarlas y acompañarlas -por eso mismo lo de la gradualidad y adecuación al desarrollo-.

Y ese proceso también implica el ejercicio de la libertad, el asumir riesgos y a la vez responsabilidades, ya que todos estos aspectos están unidos unos con otros de manera inseparable.

En la práctica de tomar decisiones, asumiendo riesgos, y también aprendiendo de los errores propios y ajenos, escuchando a los que saben y han hecho experiencia; hay que tener en cuenta que no podemos decidir sólo por intuición -aunque muchas veces no falla-, no podemos decir sólo con el sentimiento, con el corazón, ya que necesitamos tener también la aprobación de la razón.

Aprender a tomar decisiones, con libertad, y asumiendo los riesgos y responsabilidades que conllevan, es parte fundamental del desarrollo personal.

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