lunes, 25 de febrero de 2019

Formando el Equipo - Confianza

La formación del equipo requiere tener en cuenta muchos aspectos importantes, que son decisivos para el desarrollo, el funcionamiento y el éxito del equipo, uno de ellos es la confianza.


El punto de partida en este tema de la confianza para por un abordaje desde la persona, en el sentido de que cada uno se acepte y valore tal como es y confíe en sus propias capacidades, y lo que puede desarrollar a partir de las mismas y también en la sinergia que puede lograr de la colaboración de los demás, lo cual nos lleva de la confianza personal a la confianza en los demás; y es donde ese ámbito personal trasciende al equipo, partiendo de la seguridad en sí mismo, que debe cultivarse desde el inicio de la vida con el acogimiento, amor y respeto, aceptación y valoración de los padres y también de los demás educadores que acompañen al niño y adolescente generando un ambiente de confianza y seguridad, que le permitirá desarrollarse armónicamente.

A partir de lo anterior, y dando una mirada a la formación del equipo, cobra importancia la actitud del líder, y su confianza en los integrantes del mismo; y esta pasa principalmente por confiar en lo bueno que tiene cada uno, en aceptarlos y valorarlos tal como son y en que van a dar lo mejor de sí mismos, en la entrega personal y en el esfuerzo compartido; que se hace concreta entre otras cosas cuando el líder delega tareas, asumiendo la capacidad de los miembros del equipo.

A esto se suma, la confianza de los miembros del equipo en el líder y en su rol de conducción, que es fundamental en este proceso, en el cual también podemos hablar de un ambiente de confianza que contribuye el éxito del equipo.

Para lograr este ambiente se requiere que el líder genere la confianza a través de la propia persona, de sus actitudes y acciones, de la apertura, de la escucha, del prestar atención y saber leer entre líneas, y de un profundo respeto por el otro.  

Es importante tener en cuenta que este ambiente de confianza, esta confianza mutua, para permanecer en el tiempo requiere como contrapartida ser manifestada en actitudes y acciones concretas en lo cotidiano, en el funcionamiento del equipo, de esta manera se irá consolidando o por el contrario se irá perdiendo.


El proceso de construir la confianza es un proceso sumamente lento, y hay que tener muy presente que, así como es lento el proceso de ganar la confianza, la misma se pierde rápidamente, casi en forma inmediata ante alguna actitud o acción que atenta contra la misma; por eso la consolidación de la confianza requiere un esfuerzo permanente de todos.


La confianza juega un rol fundamental en el equipo, y parte de cada una de las personas que lo conforman, en un camino de ida y vuelta.

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lunes, 18 de febrero de 2019

Compartiendo la vida - Educación


La paternidad es un gran regalo y a la vez una misión y una tarea, y esta tiene que ver con despertar la vida en los hijos, educarlos y acompañarlos en su caminar por la vida.

En ese sentido nuestra responsabilidad es asumir el desafío de la educación de los hijos, como los primeros y principales educadores, y esto no es una frase hecha, o un eslogan, sino es parte de nuestra misión como padres; responsabilidad que no podemos delegar, aunque en el camino tengamos muchos colaboradores que nos apoyan en esta tarea.

Y en esto de educar a los hijos, los padres somos educados también, por un lado, porque para educar debemos primero educarnos a nosotros mismos, ya que la principal educación pasa por lo que les transmitimos a nuestros hijos, no con las palabras sino con el ejemplo. Los hijos aprenden lo que ven.

La realidad es que también somos educados por nuestros hijos al vernos reflejados en actitudes o en comportamientos que han aprendido de nosotros sin que nos diéramos cuenta, y al verlos reflejados en ellos, vemos que tenemos que cambiar algo en nosotros.

En nuestro caso, que hemos tenido cinco hijos, con bastante diferencia de edad, también hemos ido aprendiendo en el camino, aprendiendo de la vida, aprendiendo de nuestros errores; al punto que nuestros hijos mayores dicen que nosotros fuimos experimentando con ellos y aprendiendo -y es cierto- y vamos aplicando lo aprendido con los hijos más chicos; con los que también seguimos aprendiendo y mucho, en un largo proceso de educación.

El desafío es poder educar a nuestros hijos para que sean personas libres, con valores, que puedan tener criterios propios de decisión. En el camino de la vida algunas cosas las van asumiendo como propias, y también van incorporando sus propios criterios y estilos de hacer las cosas, y por supuesto a ellos les toca tomar sus propias decisiones, y en ese ejercicio de la libertad nos toca acompañaros en esas decisiones, que son parte de su vida.

Algo fundamental en esto de educar a los hijos, es hacerlo guiados e inspirados por el amor y el respeto. Lo que nos mueve, es el amor, un amor desinteresado; y a la vez el respeto a cada hijo, a su forma de ser, a su originalidad, a su individualidad, a sus características personales, a sus decisiones.

Educar a nuestros hijos es encender la vida desde la vida, brindarnos a ellos con todo lo que somos y tenemos, también con nuestras limitaciones.

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lunes, 11 de febrero de 2019

Formando el equipo - Educación


Dando un paso más en la formación del equipo, y partiendo de la afirmación de que el equipo de trabajo es un equipo de personas, surgen muchos desafíos, entre ellos el de la capacitación de cada persona.

Al referirnos a la capacitación, en términos generales, estamos hablando de un proceso orientado a adquirir, actualizar y desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes que contribuyan a un mejor desempeño de las personas en sus funciones, en el equipo; y como proceso estará compuesto por diferentes actividades didácticas encaminadas a esa finalidad.

Teniendo en cuenta, que partimos desde el punto de vista de que trabajamos con equipos de personas, y que para la incorporación de cada una no sólo tenemos que tener en cuenta su formación y experiencia, sino también los aspectos personales y su proyección; cuando nos referimos a la capacitación, el desafío es que la misma se enmarque no sólo en los aspectos relacionados con la pertenencia a una organización, a un equipo de trabajo y al desempeño de sus funciones; sino que abarque a toda la persona, no sólo en lo específicamente técnico y laboral.

En ese sentido es que el enfoque debe pasar por un abordaje más amplio, que lo podemos denominar proceso de educación, con algunas características particulares.

Tomando como punto de partida la etimología del término "educar", que viene del latín, y hace referencia al prefijo "ex", que significa sacar de, extraer, y del verbo "ducere", que significa conducir; el planteo de este proceso, apunta a sacar desde dentro lo mejor que hay en cada persona, a través de la guía y acompañamiento en su desarrollo.

Debemos enfocarnos en partir desde la persona, y orientarnos a un proceso educativo que nos permita conducirla a sacar lo mejor de sí misma, en todos los aspectos, tanto en los personales y comunitarios, como en los laborales, en lo referente a los conocimientos, habilidades y aptitudes, y también en los valores, estilo de trabajo, actitudes; para que pueda desarrollar todo su potencial personal.

Pasar de un enfoque orientado a la mejora del desempeño, por uno orientado a la educación de la persona, a su desarrollo como tal, plantea un cambio significativo en los procesos de capacitación, ya que requiere -sin dejar de lado lo anterior-, incorporar nuevos elementos, transformando en un proceso de educación, como parte del ámbito de desarrollo personal.

La responsabilidad social empresarial se transforma en acción, al asumir el desafío de la educación para el desarrollo de la persona.

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lunes, 4 de febrero de 2019

Formando el equipo - Personas

En esto de formar el equipo, en el sentido de un grupo de trabajo con una misión común, uno de los desafíos es la conformación del mismo, la identificación de las personas que van a integrarlo.

En mis notas anteriores sobre "Formando el equipo", en primer lugar hice una introducción, en la que puse énfasis en la "misión", en el sentido de finalidad y trascendencia, de pertenencia y de compromiso, y también la importancia de la conducción; y luego desarrollé algunos aspectos relacionados con la "delegación" de tareas (no de responsabilidades) y la importancia del factor personal a la hora de delegar, así como el compromiso y el crecimiento; relacionado con estos temas, en esta nota voy a enfocar lo referente a la conformación del equipo.

A la hora de trabajar en la conformación del equipo, a partir de lo mencionado más arriba, uno de los aspectos importantes es tener una visión integral del equipo, de los diferentes roles, de la interacción entre los mismos, y sobre todo tener bien en claro cuál es el perfil requerido para cada uno de las posiciones; que no sólo debe ser técnico, con la formación, conocimientos y experiencias requeridas, sino un perfil en el que son claves los factores "personales", sus valores, su estilo de trabajo, sus actitudes, sus potencialidades.

A partir de la definición de ese perfil, el desafío es encontrar el candidato más adecuado para el mismo, teniendo en cuenta todos los elementos del perfil, con un acento importante en los factores personales, pero también con una mirada proyectiva, que tenga en cuenta el potencial de la persona y no sólo una mirada a su situación en cuanto a su desarrollo presente.

Estamos formando equipos que perduren en el tiempo, en ese sentido, lo ideal es que los miembros del mismos sean los más adecuados en el tiempo, es decir que puede suceder que en el momento de incorporarse todavía no respondan totalmente al perfil, pero que tengan potencial para desarrollarse, y luego de un proceso de formación, desarrollo y acompañamiento puedan responder plenamente al mismo.

Esto es particularmente decisivo, cuando tenemos diferentes alternativas de potenciales candidatos, con diferentes grados de cumplimiento del perfil, en que no se pueda concluir a simple vista cuál es mejor, ya que cada uno puede tener sus puntos fuertes y débiles en diferentes ámbitos, y con distinto grado de desarrollo; y aquí es donde la mirada proyectiva cobra mayor importancia, porque nos permite seleccionar aquel candidato que pueda ser el más adecuado en el tiempo.

Estos elementos configuran algunas de las claves de este proceso, para el cual se requiere una visión profesional, una visión personal, pero sobre todo mucho de intuición, respaldada por el aporte de la experiencia.

Estamos formando equipos de trabajo, pero sobre todo equipos de personas.

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viernes, 1 de febrero de 2019

Compartiendo la vida - Nosotros


Hace un año comenzaba mis publicaciones en el blog, dando gracias por los 27 años de matrimonio, ahora estamos celebrando un año más y quiero compartir algunas reflexiones sobre la vida matrimonial.


En este tiempo de amores líquidos, de vínculos superficiales, inestables, descartables, ha sido muy gratificante compartir en el último tiempo el aniversario de muchos matrimonios, desde los que celebran sus primeros años, a los que ya llevan muchos años de vida matrimonial, cada uno con sus propias historias de vida compartida, con sus alegrías y sus dificultades, pero juntos, compartiendo la vida, y sobre todo viviendo y celebrando el amor conyugal.


Es muy interesante ver como los matrimonios que celebran sus primeros años, transmiten esa ilusión de los primeros pasos juntos de toda una vida por delante, con todos los desafíos y una mirada de esperanza; mientras que los que ya llevan muchos años de vida matrimonial, transmiten cómo el paso del tiempo, los hijos y nietos (también los bisnietos), las alegrías y las dificultades, los logros, las pruebas, han ido consolidado su relación y a través de los años no han perdido los detalles de estar atentos el uno al otro, aún a pesar de las dificultades propias de la edad.


Cuando dimos nuestro sí para siempre, hace 28 años, nos prometimos fidelidad, que tiene que ver con ese vínculo personal y exclusivo que nos une, con esa entrega mutua sin reservas, independientemente de las situaciones que nos toque vivir, en los momentos buenos y en las dificultades; y también nos prometimos amarnos y respetarnos todos los días de nuestra vida, amarnos tiene que ver con la entrega, con estar para el otro, con la búsqueda de la felicidad del otro, y respetarnos tiene que ver fundamentalmente con conocer, aceptar y valorar al otro tal como es. Y esa promesa de fidelidad, amor y respeto, es para siempre, y en todas las circunstancias, las buenas y las no tan buenas, enriqueciéndonos al superar las dificultades y desafíos, para todos los días de nuestra vida. 

En ese sentido hace algunos años hemos tomado la costumbre de renovar cada día nuestras promesas matrimoniales, como si fuera el primer día; en la certeza de que la presencia de Dios en nuestro matrimonio nos regala sus gracias para vivirlo en plenitud, cada día y todos los días.


Para nosotros, entre otras cosas, esa vida en plenitud pasa por sentirnos "uno", aportando cada uno nuestro propio yo, nuestra individualidad, nuestra originalidad, y convirtiéndonos de esa manera "uno", sintiendo, pensando y actuando como "nosotros".

Y ese sentir, pensar y actuar como uno, como nosotros, tiene que ver con forjar un proyecto de vida en común, con aprender a mirar juntos en la misma dirección; muchas veces con entendernos con una mirada o compartir el mismo pensamiento, pero sobre todo con caminar juntos por la vida.

Seguimos compartiendo nuestra vida, todos los días de nuestra vida.

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