lunes, 26 de abril de 2021

Caballito de madera

Nuevamente voy a compartir mis reflexiones a partir de un texto -de autor anónimo- que me llegó a través de alguna de las comunidades virtuales en las que participo; entre esa cantidad de mensajes que recibimos a diario, éste me llevó a reflexionar profundamente y también a compartirlo con los más cercanos, por su sentido y significado.

El título del texto despertó mi curiosidad -en el contexto de muchos mensajes relacionados con la pandemia, la salud, la economía y tantos otros temas que acaparan nuestra atención cotidiana- y me llevó a leerlo y descubrir su riqueza, a partir de un relato muy simple, con una imagen que evocó mi infancia.

Al inicio del texto hacía referencia a una historia:

En cierta ocasión un padre llevó a su hijo a dar un paseo al bosque, como era pequeño, su papá lo llevaba sobre sus hombros, al rato lo puso a caminar para que se ejercitara y le dijo: debes caminar hasta la casa.

Al poco rato el niño empezó a llorar porque decía que estaba muy cansado y no podía dar "un paso más".

El padre cortó una rama de un arbusto en el bosque, la alisó con su navaja; y colocó un pequeño cordón en el extremo más grueso y le dijo al niño:

"Mira hijo, aquí tienes, tu propio caballo, para que te lleve a la casa".

El niño emocionado se animó, montó sobre aquel "caballito de madera", comenzó a correr hasta llegar a la casa y aún después de llegar siguió corriendo por el jardín hasta que tuvo que irse a bañar y acostarse rendido.

Hasta acá el relato que es el punto de partida de esta reflexión, en nuestro caminar por la vida, en medio de las dificultades, muchas veces nos sentimos muy cansados, como que ya no podemos más, y decimos hasta acá llegamos; y ahí es donde aparece alguien con una palabra de aliento, un mensaje, una idea, una llamada, una visita, una expresión de cariño, que tiene el efecto de permitirnos continuar nuestro camino, de hacernos recuperar las fuerzas, para seguir adelante.

Podemos decir parafraseando el relato que compartí, que son nuestros "caballitos de madera", que nos animan, nos entusiasman y nos alegran, que nos ayudan en nuestro caminar, y nos permiten superar las dificultades y los momentos difíciles.

Siguiendo la reflexión, también podemos darnos cuenta que muchas veces podemos haber sido los "caballitos de madera" que otros necesitaban en su camino, y con nuestras palabras, mensajes y expresiones les hemos permitido seguir adelante.

Finalmente el relato nos lleva a tener una actitud de agradecimiento con quienes han sido nuestros "caballitos de madera", y a la vez a comprometernos a estar atentos a los demás para ser los "caballitos de madera" que necesitan para superar el cansancio y las dificultades.

"Caballito de madera", una mirada agradecida y comprometida.

lmdp-ap-260421

Podés escuchar el podcast de esta publicación en:  

https://anchor.fm/antonioperalta

4 comentarios:

  1. Excelente! doy gracias a Dios por "los caballitos de madera" y le pido que me permita ser caballito de madera para otros. Qué palabras tan exactas las que finalizan tu reflexión!: "Caballito de madera", una mirada agradecida y comprometida.

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  2. Hermosa imagen de "caballito de madera"!Genial Gracias Antonio !
    Te dejo algo que relacioné con esto :La plumita del elefantito Dumbo ...

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    1. Imágenes simples que nos ayudan a dar pasos importantes en la vida ... Gracias Mabe

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